OTRO VERANO RÉCORD

Las aerolíneas niegan subidas generalizadas de los billetes: “Si fuera tan caro, no estaría volando tanta gente”

“Los precios seguirán siendo competitivos. El año pasado ya se decía que eran caros, pero no tuvo impacto en la demanda”, sentencia el presidente de la patronal aérea ALA

Las compañías aéreas programan 240 millones de asientos para este verano, un 13,5% más que el récord del año pasado, y auguran un año de máximo histórico de pasajeros 

Archivo - Pasajeros cerca de páneles informativos en la terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en Madrid (España), a 11 de septiembre de 2020.

Archivo - Pasajeros cerca de páneles informativos en la terminal T4 del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, en Madrid (España), a 11 de septiembre de 2020. / Jesús Hellín - Europa Press - Archivo

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Las compañías aéreas se preparan para otro año histórico en España. Los aeropuertos españoles consiguieron ya el año pasado superar los niveles de tráfico de pasajeros previos a la pandemia y marcaron un nuevo máximo histórico con más de 283 millones de viajeros, según los registros de Aena. Y ahora auguran un verano de récord y se preparan disparan el número de vuelos previstos para atender otro aluvión de demanda.

Las aerolíneas que operan en el mercado español tienen actualmente programados vuelos con 240,3 millones de asientos para esta temporada de verano (entre abril y octubre), un 13,5% más que la oferta que finalmente se operó en la temporada estival del pasado ejercicio y un nuevo récord, según los datos hechos públicos este martes por la Asociación de Líneas Aéreas (ALA). La programación final varía según se va a acercando la temporada y según va evolucionando, y por lo general acaban reduciéndose el número de plazas comercializadas. Pero comparada la cifra de plazas programadas ahora con la que había el año pasado en abril, también se refleja un fuerte incremento del 9,7%.

“Son datos de oferta de asientos. Otra cosa es la demanda y el factor de ocupación de los aviones. Ahora la ocupación está en el entorno del 87%, así que con esta previsión de asientos ofertados es más que razonable prever que vamos a tener un verano de récord en tráfico de pasajeros. Y parece que también un año de récord”, augura el presidente de ALA, Javier Gándara. “La gente está volando más que nunca”.

Un optimismo sobre el que se mantienen ciertas cautelas en el sector aéreo por el eventual impacto que puede tener en la aviación y en la evolución del tráfico las tensiones geopolíticas y los focos bélicos; la volatilidad de los precios del combustible, ahora al alza; la evolución general de la inflación o un eventual deterioro de la situación económica en su conjunto. Y pese a la posible incidencia de estos factores en el precio final de los billetes aéreos, desde la patronal se rechaza que se esté produciendo ni que se vaya a producir un encarecimiento generalizado de las tarifas.

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“Ya el año pasado se decía que era caro volar, pero no tuvo impacto en la demanda. Si fuera tan caro volar como algunos dicen, no estaría volando tanta gente. Volar este verano va a ser siendo competitivo”, ha indicado Gándara en un encuentro con medios de comunicación. “Para vuelos en determinados días de alta demanda y si se compra sin la suficiente antelación, el precio que se paga puede ser alto. El sistema de fijación dinámica de precios hace que no exista sólo un precio, sino prácticamente uno por cada pasajero. Una cosa son los precios medios y otra lo que paga cada consumidor. Aún se pueden disfrutar de precios muy competitivos”.

Desde ALA se reconoce la posible incidencia futura en el precio de los combustibles en función de cómo evolución la situación en Oriente Medio, en pleno choque directo entre Israel e Irán, pero se subraya la aplicación de medidas por parte de las compañías para asegurar precios fijos del queroseno para una parte de su consumo de carburantes. La mayoría de aerolíneas europeas cuentan con entre el 50 y el 60% de su consumo de combustible a uno o dos años vista blindados con políticas de cobertura, lo que reduce la incertidumbre sobre su impacto en los costes de las compañías y en la necesidad de aplicar subidas de tarifas.