LA ERA DE LAS IA (III)

Una inteligencia artificial 'estilo Simeone' para mover 800 millones de euros al día: "La idea es no perder"

Daniel Ferrer, fundador de New Horizon Technologies y desarrollador de la inteligencia artificial Ultramarine.

Daniel Ferrer, fundador de New Horizon Technologies y desarrollador de la inteligencia artificial Ultramarine. / NHT

  • Daniel Ferrer es un español de 30 años que ha fundado una empresa de inversión valorada ya en 75 millones de euros

  • La clave: una inteligencia artificial desarrollada por él mismo que minimiza riesgos para ganar a largo plazo en el mercado de divisas

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Daniel Ferrer (Madrid, 1992) no es el prototipo de lobo de Wall Street. El camino que le ha llevado desde Brunete hasta el ático de lujo en Dubái desde el que habla por videollamada con EL PERIÓDICO DE ESPAÑA dice que está marcado, al menos en cuanto a su estrategia financiera, por la prudencia: "La idea es minimizar el riesgo de perder, no buscar el máximo beneficio".

Para ello, ha desarrollado una inteligencia artificial 'pesimista' llamada Ultramarine que gestiona inversiones en el mercado de divisas: no descansa, aprende constantemente y analiza datos a una velocidad imposible de igualar por un ser humano. Eso sí, en el ADN de su código fuente, que solo conocen dos personas, está escrita una ley que podría haber redactado el 'Cholo' Simeone: no puede arriesgarse a perder más del 1% del capital invertido aunque eso suponga la posibilidad de ganar menos.

La estrategia, por el momento, no le ha ido mal. En los cinco años de vida que tiene New Horizon Technologies (NHT) ha conseguido que la empresa haya pasado de estar valorada en menos de un millón de euros en 2018 a 75 millones en 2022, una cifra que dice que será seguramente mayor cuando llegue la nueva tasación a principios del año que viene.

A día de hoy, sus clientes dejan en manos de la herramienta de inteligencia artificial que él mismo desarrolló alrededor de 800 millones de euros cada día para que se muevan en el mercado de divisas en forma de euros, libras, yenes, pesos mexicanos y dólares estadounidenses y canadienses. Su empresa, que juega a no perder, solo se lleva una comisión de entre el 20% y el 30% si la operación da beneficios.

"En finanzas no todo se trata de ser ambicioso ni agresivo, sino de partir de la base de que el control del riesgo también genera una rentabilidad. A mí con 18 años quien me marcó fue Warren Buffet, que dijo en una conferencia que no hacía falta tener un método sofisticado para invertir, solamente estar dispuesto a hacerse rico a largo plazo", explica Ferrer, que a sus 30 años ya sueña con que su compañía, que tiene más de 50 empleados en México, España, Dubái y Estados Unidos, se convierta en una "empresa unicornio", es decir, que alcance una valoración de 1.000 millones de euros.

Él mismo explica, desde su ático en Emiratos Árabes, que para alcanzar los sueños hay que tener un plan, y el suyo, en este caso, empezó gracias al apoyo económico de sus padres y a que combinó su formación en Administración y Dirección de Empresas con su pasión por la inteligencia artificial.

"Cuando la inteligencia artificial se imponga, habrá armonía en el mercado"

"Vivimos en la revolución de la inteligencia artificial. Cada vez está más integrada en todos los aspectos de nuestro día a día, pero es verdad que el mundo de las finanzas es el más estricto en ese sentido. Hay que ser especialmente cuidadosos porque estamos trabajando con el dinero de otras personas", explica Daniel, que no cree que las personas vayan a ser reemplazadas nunca por la tecnología.

Así funciona una inteligencia artificial 'pesimista'

El hecho de que el primer dinero que gestionó fuera de su familia le llevó a interiorizar la necesidad de crear resortes para minimizar el riesgo de perder la inversión. No es solo que tenga una serie de "capas" y resortes dentro de su código fuente para garantizar que de la peor ejecución posible resulte una pérdida máxima del 1%, sino que no ejecuta ninguna estrategia que no tenga como mínimo un 87,5% de probabilidades de éxito.

Para conseguirlo, la inteligencia artificial que él mismo desarrolló de forma autodidacta "aprovecha las ineficiencias y las oportunidades del mercado" a través del análisis continuo de millones de datos y del aprendizaje constante de sus propios errores y aciertos. Entre ellos, por ejemplo, las declaraciones en medios de comunicación que puedan tener un impacto

No se trata, como se ha visto durante años, de un único algoritmo que decida las inversiones, sino de veinte que trabajan de forma conjunta y se coordinan a través del sistema de la inteligencia artificial. Esa "humildad" digital de la que habla Ferrer se traduce en que, por ejemplo, durante los primeros días de la crisis del coronavirus el sistema detectó tantas anomalías que decidió pararse y evaluar qué era lo que estaba sucediendo en el mercado antes de continuar con las operaciones.

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"A los seres humanos nos falta muchas veces la humildad que tienen las máquinas. Nos empecinamos en nuestras propias decisiones, tenemos orgullo, pero a las inteligencias artificiales no les cuesta reconocer sus propios errores y adaptarse a las nuevas circunstancias", apunta.

"De todas formas, los seres humanos siempre vamos a ser necesarios, nos equivocamos si pensamos que nos van a sustituir. Las inteligencias artificiales se van a convertir en una herramienta más para potenciar nuestras propias capacidades, y creo que eso va a mejorar sustancialmente las finanzas a nivel mundial. Cuando se impongan en el 70% de los grandes fondos y bancos se empezará a generar una armonía en el mercado porque éste estará menos influido por las emociones".