CAMBIO CLIMÁTICO

Los envases enfrentan al Gobierno y el ecologismo con la UE

  • La Comisión Europea reclama a España que rebaje un inminente decreto que prohíbe la venta de frutas y verduras envueltas en plástico

  • Transición Ecológica estudia qué hacer ahora mientras las asociaciones ambientalistas y Unidas Podemos piden no ceder y acusan a Bruselas de plegarse ante las empresas

Los envases enfrentan al Gobierno y el ecologismo con la UE
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Cada día se envuelven en plástico millones de piezas de fruta y verdura en España, en ocasiones de forma individual, para ponerlas a la venta en supermercados. El inminente real decreto de envases iba a poner punto final a este fenómeno contaminante y absurdo. Sin embargo, la Comisión Europea acaba de poner en cuestión esta y otras medidas contenidas en la norma. La decisión ha hecho saltar las alarmas de las asociaciones ecologistas y de Unidas Podemos, que consideran que detrás se encuentra la poderosa mano de la industria del plástico, y ha provocado malestar en el Ministerio de Transición Ecológica, que ahora estudia cómo reaccionar. “Estamos convencidos de que el real decreto es la respuesta que necesitamos, pero analizaremos atentamente las propuestas y sugerencias de la Comisión”, señalan fuentes del departamento que dirige la vicepresidenta tercera, Teresa Ribera. 

El organismo comunitario emitió hace unos días un contundente dictamen sobre la nueva norma, que supone el desarrollo técnico de la ley de residuos, ya en vigor. Bruselas ha abierto en los últimos tiempos procedimientos de infracción a España por su inacción a la hora de incrementar el reciclado y prevenir los envases y sus desechos, pero esta vez se enfrenta al Gobierno por justo lo contrario: ir demasiado lejos. 

El dictamen fuerza a la Moncloa a no aprobar el decreto hasta después del 7 de noviembre y recomienda al Ejecutivo que rebaje la eliminación de las sustancias tóxicas Ftalatos y Bisfenol A en los envases. Defiende eliminar el objetivo de reducir en un 20% en 2030 las botellas de plástico de un solo uso. Y pone en cuestión la prohibición sobre el envasado de frutas y verduras, que según el proyecto normativo deberán ser vendidas a granel en lotes de menos de 1,5 kilogramos, pese a que esta es una iniciativa que ya ha adoptado Francia. 

Todo esto son recomendaciones, no vinculantes. Pero hay un aspecto del real decreto sobre el que la Comisión se muestra mucho más firme: el llamado punto verde. Es decir, la posibilidad de que los envases luzcan un símbolo que acredite que las empresas gestionan adecuadamente estos residuos. Según el organismo comunitario, la medida va en contra de la libre circulación de mercancías de otros países, ya que estos deberían incorporar una imagen en sus envases para distribuir sus productos en España. El dictamen llega incluso a subrayar que si el Gobierno mantiene este símbolo, el conflicto podría acabar en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). 

Jarro de agua fría

El texto llegado de Bruselas ha sentado en el Gobierno como un jarro de agua fría. Transición Ecológica cambiará lo relativo al punto verde porque no le queda otro remedio, explican en el ministerio, y empezará a estudiar las recomendaciones que le ha hecho llegar la Comisión. La intención sigue siendo aprobar el real decreto antes de que acabe este año, para que entre en vigor en 2023. Pero ya no está claro cuál será su contenido. 

“Cuando se recibe un posicionamiento de la Comisión Europea en los procedimientos de notificación, se trata de aceptar sus sugerencias y reflejarlas de alguna manera en el texto, salvo que exista justificación o habilitación legal a nivel comunitario que nos permita continuar con nuestra posición”, explican en el departamento. Los colaboradores de Rivera evitan posicionarse sobre si Bruselas se ha plegado aquí a las presiones de la industria del plástico, pero su escueta respuesta da alguna pista. “No vamos a entrar a valorarlo”, dicen. 

Unidas Podemos, socio del PSOE en el Gobierno de coalición, se muestra aquí más claro. “La posición de la Comisión coincide exactamente con las presiones que nosotros recibimos por parte de las empresas cuando estábamos aprobando la ley de residuos”, explica el diputado morado Juan López de Uralde, coordinador del partido Alianza Verde. “Resulta triste que solo presione sobre los aspectos más ambiciosos de la norma, para recortarlos, y no sobre los menos, para ir más allá”, añade. 

Los aplausos del sector

El pasado lunes, tras conocer el dictamen de la Comisión Europea, las principales organizaciones ecologistas (Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace y Retorna, entre otros) emitieron un comunicado reclamando al Ejecutivo que no diera ningún paso atrás. “Animamos al Gobierno a seguir el ejemplo de otros estados miembros y mantenerse en la defensa de la salud de las personas y el medio ambiente ante este dictamen teñido claramente de presiones empresariales. Cualquier otro escenario supondría derrumbar las intenciones de España para afrontar el grave problema de la contaminación por plásticos”, dijeron. 

Para Carlos Arribas, responsable de Residuos de Ecologistas en Acción, solo hay que fijarse en las coincidencias entre los postulados de las empresas y los de la Comisión ante el decreto para concluir que los segundos no se entienden sin los primeros. “Es una pista clara de quién es el asesino: conocemos el arma y cuál es el objetivo”, argumenta. 

Mientras tanto, las principales entidades del sector de los envases, agrupadas en la Plataforma EsPlásticos, no ocultan su satisfacción con la reacción de Bruselas. "Estamos de acuerdo, en líneas generales, con la posición y observaciones de la Comisión Europea sobre el real decreto -explican-. Entendemos que los objetivos que se planteen deben ser realistas, alcanzables y respetuosos con el mercado único. Nuestras alegaciones han ido siempre en este sentido". 

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