¿Por qué todo el mundo habla de Patones, uno de los pueblos negros más singulares de Madrid?
Calles empedradas, casas de pizarra, senderos entre cárcavas, cocina serrana y alojamientos con encanto explican el éxito de uno de los destinos imprescindibles de la Sierra Norte madrileña.
¿Por qué todo el mundo habla de Patones, uno de los pueblos negros más singulares de Madrid?
Calles empedradas, casas de pizarra, senderos entre cárcavas, cocina serrana y alojamientos con encanto explican el éxito de uno de los destinos imprescindibles de la Sierra Norte madrileña.
En plena Sierra Norte de Madrid hay un lugar que desde hace décadas cautiva a fotógrafos, artistas, bohemios y viajeros en busca de paisajes diferentes. Ese lugar es Patones, uno de los pueblos negros más bonitos de España. Integrado en el programaVillas de Madrid, que reúne once municipios reconocidos por la riqueza de su patrimonio y por haber conservado su autenticidad rural, Patones es el destino perfecto para quienes quieran conocer otra cara, pausada y sorprendente, de la Comunidad de Madrid. ¿Te animas a descubrirlo?
Nuestro recorrido comienza en Patones de Abajo, la localidad moderna, donde se concentran la mayoría de servicios y la vida cotidiana del municipio, y continúa por la Senda Ecológica del Barranco, un agradable paseo a pie de menos de un kilómetro (unos 25 minutos) que asciende hasta Patones de Arriba, el pueblo originario, que data del siglo XVI.
Declarado Bien de Interés Cultural en 1999, Patones de Arriba ha pasado de ser una aldea olvidada y aislada, que durante años sobrevivió gracias a la ganadería y la agricultura y que llegó a tener su propio rey, a uno de los mayores atractivos turísticos de la sierra madrileña. Una joya, a tan solo 60 kilómetros de la capital, que destaca por sus singulares viviendas construidas con pizarra negra.
Nos recibe la Antigua Iglesia de San José, cuyos orígenes se remontan a una ermita levantada en el siglo XVII. Convertida en iglesia un siglo después, llegó a albergar varios retablos e imágenes religiosas antes de que buena parte de la población se trasladara a Patones de Abajo y cayera en desuso. Actualmente acoge la Oficina de Turismo y funciona como punto de referencia para conocer la historia local, consultar rutas, informarse sobre visitas guiadas y actividades y organizar con mayor detalle la visita al municipio.
Con toda la información sobre Patones de Arriba en nuestra mano, seguimos nuestro camino. Pocas sensaciones resultan tan especiales como avanzar por sus empinadas y laberínticas calles de piedra mientras se contemplan sus famosas edificaciones. Junto a algunas de ellas, destacan antiguos hornos de leña que se usaban para hacer el pan. Además, en la parte más alta del pueblo, nos encontramos restos de antiguos tinados y arrenes, típicas construcciones destinadas a cobijar rebaños de ovejas o cabras y al cultivo del cereal. También llaman la atención las curiosas “terrazas” de piedra, conocidas como eras, que, si bien hoy sirven como mirador desde donde disfrutar del paisaje patonero, fueron en su día el lugar donde se realizaba la trilla y el aventado del cereal maduro para separar la paja del grano.
Muy cerca nos esperan otros lugares de interés, testimonios históricos y naturales que permiten ampliar la visita y comprender la importancia de este territorio dentro de la Sierra Norte. Entre ellos se encuentra la Ermita de la Virgen de la Oliva, situada fuera del núcleo urbano y considerada una muestra singular de arquitectura románico-mudéjar. En las proximidades se localiza asimismo la Cueva del Reguerillo, conocida por su interés geológico y arqueológico, aunque es aconsejable consultar previamente las condiciones de acceso.
¿Hay tiempo para una última foto? No podemos dejar Patones de Arriba sin visitar uno de los rincones más retratados y concurridos, el lavadero y la fuente nueva, dos construcciones de principios del siglo XX perfectamente conservadas. Desde aquí, siguiendo el cauce del arroyo y atravesando un puente de piedra, llegamos a una bonita cascada y zona verde donde nacen algunas de las rutas de senderismo más populares en los alrededores del pueblo.
El acceso en vehículo privado a Patones de Arriba está restringido a los residentes. Los visitantes pueden estacionar en Patones de Abajo y subir por la Senda Ecológica del Barranco.
Una vez arriba, la Oficina de Turismo, situada en la antigua Iglesia de San José, en la plaza de Los Llanos, ofrece información sobre rutas, visitas guiadas, actividades, recursos culturales, restaurantes y alojamientos. En fines de semana y festivos suele funcionar un servicio de lanzadera entre Patones de Abajo y Patones de Arriba, con horarios y condiciones sujetos a cambios, por lo que es recomendable consultar siempre la información actualizada en la web oficial de Turismo Patones o directamente en la Oficina de Turismo.
Rutas en plena naturaleza y turismo activo
El entorno de Patones, atravesado por los ríos Lozoya y Jarama, ofrece numerosas posibilidades para quienes buscan disfrutar de la naturaleza. Senderismo, ciclismo y otras actividades reguladas como escalada o pesca encuentran aquí un escenario privilegiado, entre montes de pizarra, barrancos y paisajes modelados por el agua.
Por tiempo y nivel, nos decantamos por la ruta circular “Cárcavas y Espinos”, un itinerario de poca dificultad y 6,4 kilómetros que conecta Patones de Arriba con el Pontón de la Oliva, la histórica presa vinculada a los orígenes del Canal de Isabel II y al abastecimiento de agua de Madrid. El recorrido permite descubrir las llamativas cárcavas esculpidas por la erosión, formaciones de arcillas y arenas que dibujan un paisaje de aspecto casi desértico, muy diferente al que habitualmente se asocia a la Sierra Norte. La combinación de estas singulares formas geológicas con las vistas del cañón del Lozoya y del propio Pontón convierte la ruta en una de las más atractivas de la zona.
Quienes busquen recorridos más exigentes pueden optar por otros itinerarios de mayor distancia, como la ruta entre Patones y El Berrueco, que atraviesa caminos tradicionales y formaciones geológicas de gran valor paisajístico, o por la conocida Senda del Genaro, un sendero de gran recorrido que bordea el embalse de El Atazar y se ha convertido en uno de los grandes referentes del senderismo en la Comunidad de Madrid.
Una parada obligatoria alrededor de la mesa
Pero Patones de Arriba es mucho más que sus fotogénicas calles y su entorno natural. El aroma de los asados cocinados a la leña, las carnes de la sierra, las migas de pastor o los postres elaborados con miel de la zona recuerdan que la gastronomía forma parte inseparable de la experiencia. Si pueden, siéntense a la mesa en alguno de sus restaurantes, muchos de ellos ubicados en antiguas construcciones de piedra y pizarra, para disfrutar de la cocina serrana elaborada con productos de proximidad. Seguro que, tras recorrer las empinadas calles del casco histórico o completar alguna de las rutas de senderismo, lo van a agradecer.
Para ayudarles a elegir el menú pueden consultar el programa gastronómicoVillas a Fuego Lento, impulsado por Hostelería Madrid en colaboración con la Comunidad de Madrid para poner en valor la gastronomía de las once Villas de Madrid. Tras una primera edición dedicada a los platos de cuchara y la cocina tradicional de invierno, la campaña de otoño pone el foco en los productos de temporada, convirtiéndose en una excelente excusa para descubrir Patones también a través de su cocina y, al mismo tiempo, apoyar a los establecimientos locales.
Quienes quieran alargar todavía más la escapada pueden hacerlo alojándose en alguna de las casas rurales, apartamentos u hoteles con encanto del municipio. Muchas de estas propuestas de alojamiento ocupan antiguas viviendas rehabilitadas, con muros de piedra, vigas de madera y elementos que conservan la identidad de la arquitectura tradicional. Pasar la noche permite descubrir el núcleo histórico cuando disminuye la afluencia de visitantes y las fachadas de pizarra adquieren otra apariencia bajo la luz del atardecer y de los faroles. Sin duda, una de sus versiones más auténticas.