Alcalá de Henares romana: un viaje claro y directo al origen de la ciudad
Lejos de la imagen literaria por la que se conoce a Alcalá, su vertiente arqueológica ofrece un relato diferente: el de una ciudad que fue próspera, organizada y culturalmente activa durante siglos.
Alcalá de Henares romana: un viaje claro y directo al origen de la ciudad
Lejos de la imagen literaria por la que se conoce a Alcalá, su vertiente arqueológica ofrece un relato diferente: el de una ciudad que fue próspera, organizada y culturalmente activa durante siglos.
Bajo el trazado actual de Alcalá de Henares se conserva uno de los conjuntos arqueológicos más interesantes de la Comunidad de Madrid. Complutum, la ciudad romana que dio origen al enclave complutense, permite recorrer dos mil años de historia a través de sus casas, mosaicos, calles, foro y termas, con espacios públicos perfectamente reconocibles.
El yacimiento de Complutum destaca por una característica poco frecuente: su estructura urbana sigue siendo legible. El visitante camina por calles alineadas según la trama romana, identifica el foro y otros espacios administrativos y reconoce los hogares de sus habitantes. No hace falta imaginar demasiado: los restos hablan por sí solos.
La ciudad creció en un punto estratégico de la antigua Hispania, un cruce de caminos que facilitó el comercio y la vida militar. Con el paso de los siglos, Complutum se consolidó como un núcleo estable, con foro, termas, edificios públicos y casas señoriales que reflejan un modo de vida organizado y plenamente romanizado.
Hoy, todos esos elementos ayudan a entender por qué el turismo arqueológico en Alcalá de Henares se ha convertido en un complemento perfecto para quienes buscan una mirada más completa sobre la ciudad, incluyendo el nuevo Antiquarium como puerta de acceso al parque.
El Foro y los espacios públicos
La visita suele comenzar en el antiguo foro, corazón administrativo y social de la urbe. Aquí se concentraban las decisiones políticas, la actividad económica y los rituales colectivos. El trazado del espacio permite identificar los edificios públicos y comprender la importancia que tenía este núcleo para los complutenses.
A pocos metros aparecen los restos de las termas, otro elemento esencial para entender la vida romana. No solo eran un lugar de higiene: eran un centro de reunión, conversación y sociabilidad. La arquitectura conservada permite seguir el recorrido del agua y distinguir las estancias frías, templadas y calientes, uno de los rasgos más característicos del modelo romano de convivencia.
En conjunto, el sector público de Complutum muestra una ciudad viva, en la que el espacio público desempeñaba un papel central en la vida cotidiana.
La Casa de los Grifos: una joya bajo tierra
Uno de los grandes tesoros de Complutum es la Casa de los Grifos, una domus señorial decorada con un conjunto excepcional de pinturas murales que llegó hasta nuestros días gracias a un hallazgo poco habitual en la península. Estas pinturas, recuperadas y restauradas, permiten imaginar la estética de una casa acomodada, con colores vivos y temáticas variadas.
El nombre de la casa procede precisamente de una de esas pinturas, donde aparecen representados grifos, criaturas mitológicas asociadas al poder y la protección. El conjunto destaca por su estado de conservación y por su valor artístico, que la convierte en una referencia para entender el uso del color y la iconografía en el interior de las viviendas romanas.
Gracias a este hallazgo, el visitante puede hacerse una idea precisa de cómo era el día a día en una casa prominente, reforzando la importancia de Complutum dentro del paisaje romano de la región.
La Casa de Hippolytus y la escuela de jóvenes
Muy cerca del núcleo urbano aparece la Casa de Hippolytus, un edificio único por su función educativa. Se trataba de una schola, un espacio de formación para jóvenes pertenecientes a familias destacadas de la ciudad. La presencia de mosaicos, inscripciones y elementos ornamentales permite reconstruir el ambiente cultural que caracterizó a Complutum en su época de mayor esplendor.
El mosaico más conocido representa al dios Océano, con una iconografía cuidadosa que resalta la conexión de la ciudad con el agua y el comercio. La calidad del trabajo y el buen estado de conservación explican por qué este espacio se ha convertido en uno de los puntos más valorados por quienes se acercan al pasado romano de Alcalá.
La Casa de Hippolytus es más que un edificio: es un testimonio de la vida educativa y cultural de una ciudad que miraba al Mediterráneo y compartía las dinámicas del mundo romano.
Un museo para completar la mirada
La experiencia arqueológica se completa con la visita al Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid (MARPA), ubicado en el centro de la ciudad. Aquí se exponen piezas procedentes de Complutum y de otros enclaves madrileños, permitiendo observar cerámicas, utensilios, monedas y objetos cotidianos que ayudan a contextualizar la vida en la antigua ciudad.
El museo ofrece una lectura más técnica y detallada, útil para quienes desean profundizar en fechas, materiales, funciones y procesos de excavación. Su colección permite cerrar el círculo: del terreno excavado al objeto interpretado.
El resultado es una mirada completa que complementa a la perfección la experiencia del visitante en el yacimiento.
El recorrido por Complutum demuestra que la historia no siempre se encuentra en los grandes relatos, sino en los detalles que sobreviven al paso del tiempo. Las calles, los mosaicos, las pinturas y los restos domésticos permiten entender con claridad cómo vivían los complutenses, cuáles eran sus creencias y qué papel desempeñaba la ciudad dentro del mapa romano.
Lejos de la postal literaria que suele acompañar a Alcalá, este itinerario ofrece una perspectiva directa y accesible: la de una ciudad que se conserva bajo la superficie y que hoy puede visitarse con una mirada curiosa y divulgativa.
Para quien quiera conocer el origen romano de Alcalá de Henares, Complutum es una oportunidad excepcional: un conjunto urbano reconocible, bien conservado y perfectamente explicado, que invita a entender el pasado sin artificios y a descubrir una ciudad que, dos mil años después, sigue enseñando.