Descubrir Alcalá de Henares: de Complutum a Cervantes en un día

A solo 45 minutos de Madrid, Alcalá permite recorrer en una sola jornada casi 2.000 años de historia, desde la antigua ciudad romana hasta la capital universitaria y cuna cervantina.

A menos de una hora del centro de Madrid existe una ciudad en la que es posible viajar en el tiempo a través de sus calles. Alcalá de Henares, al este de la capital, ofrece una escapada completa: comenzar entre vestigios romanos, continuar por una de las grandes ciudades universitarias del Renacimiento y terminar siguiendo las huellas de Miguel de Cervantes por las calles del casco histórico.

La primera parada, y quizá la más inesperada, lleva hasta los orígenes de la ciudad. Mucho antes de convertirse en referente universitario y literario, Alcalá fue Complutum, una próspera urbe romana cuyos restos permiten hoy reconstruir una parte esencial de su historia.

Ciudad romana de Complutum - ©Comunidad de Madrid
Ciudad romana de Complutum - ©Comunidad de Madrid

El Parque Arqueológico conserva vestigios de la antigua ciudad y permite recorrer restos de construcciones, mosaicos y pinturas murales. Muy cerca, la Casa de Hippolytus ofrece una aproximación más concreta a la vida social y al ocio de las élites complutenses. Construido entre los siglos III y IV d. C., el conjunto se situaba a las afueras de Complutum y contaba con termas, jardines y espacios de reunión. Conserva uno de sus elementos más reconocibles: el mosaico realizado por el maestro Hippolytus.

Ese pasado arqueológico es una de las riquezas menos conocidas de una ciudad cuyo Recinto Histórico y Universidad están inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998, en la que siglos de historia conviven en apenas unas calles.

Un viaje al pasado en pleno casco histórico

El recorrido puede continuar en dirección al centro de la ciudad, donde el pasado vuelve a aparecer, esta vez dentro del antiguo Convento Dominico de la Madre de Dios. Allí se encuentra el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid, MARPA, cuya exposición permanente recorre la evolución del territorio madrileño desde la Prehistoria hasta la época industrial.

Mosaico de la Casa de Hippolytus - ©Ayto-Alcala-de-Henares_Comunidad de Madrid
Mosaico de la Casa de Hippolytus - ©Ayto-Alcala-de-Henares_Comunidad de Madrid

Entre fósiles, herramientas y piezas de diferentes periodos, la colección de época romana ocupa un lugar destacado, especialmente por los mosaicos procedentes de Complutum.

El complejo arqueológico propone varias actividades para toda la familia.
En torno a la primavera, se celebran las jornadas de recreación romana Complutum Renacida que permiten revivir el pasado romano de Alcalá de Henares a través de actividades culturales y divulgativas que acercan al público a la antigua Complutum. El festival suma recreación histórica, propuestas familiares y experiencias vinculadas al patrimonio arqueológico, mientras que el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid se incorpora con una programación especial centrada en el mundo romano, sus piezas y sus formas de vida.

La ciudad que nació alrededor de una universidad

Uno de los grandes puntos de inflexión de la historia alcalaína llegó a finales del siglo XV, cuando el cardenal Cisneros fundó su Universidad. Alcalá fue diseñada y construida específicamente como sede universitaria, siguiendo el ideal de la Civitas Dei o Ciudad de Dios, y aquel modelo acabaría influyendo posteriormente en otros centros universitarios de Europa y América.

Este carácter pionero es una de las razones por las que la Universidad y el Recinto Histórico de Alcalá de Henares forman parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 1998.

El Colegio Mayor de San Ildefonso es una de las grandes referencias de este legado. En su Paraninfo se entrega cada año el Premio Cervantes, una conexión directa entre la tradición universitaria de la ciudad y su estrecha relación con la lengua y la literatura.

Y, finalmente, Cervantes

Pero el legado de Alcalá va mucho más allá de su arquitectura. La UNESCO reconoce también su aportación al desarrollo de la lengua española y su estrecha vinculación con su hijo más universal, Miguel de Cervantes, nacido en la ciudad en 1547. El Colegio Mayor de San Ildefonso y su Paraninfo, donde cada año se entrega el Premio Cervantes, simbolizan esa estrecha relación entre la ciudad, el conocimiento y la lengua.

La Casa Natal de Cervantes, la Calle Mayor y la Plaza de Cervantes forman parte de las paradas esenciales. Pero el paseo permite incorporar también otros lugares que explican la riqueza patrimonial de la ciudad, como la Catedral Magistral, el Corral de Comedias, el Palacio Arzobispal, el Palacio de Laredo, el Monasterio de San Bernardo o el Centro de Interpretación Los Universos de Cervantes.

Palacio Arzobispal - ©Belén Imaz / Comunidad de Madrid
Palacio Arzobispal - ©Belén Imaz / Comunidad de Madrid

Alcalá, también a bocados

Y después de recorrer siglos de historia, la gastronomía pone el broche final a la visita. Alcalá mantiene una animada cultura de tapas y cuenta con restaurantes como La Hostería del Estudiante, Ambigú, Ki-jote o Kuoco, donde hacer una pausa durante el recorrido por la ciudad. Para terminar, nada mejor que acercarse también a su tradición más dulce, con especialidades como la costrada o las almendras garrapiñadas que elaboran las Clarisas de San Diego, sabores estrechamente ligados a la tradición alcalaína.

Conectada con Madrid mediante Cercanías, Alcalá también puede descubrirse a bordo del Tren de Cervantes, que en determinadas fechas convierte el propio trayecto en parte de la experiencia. La web oficial de Turismo de Alcalá reúne, además, visitas y guías para organizar un recorrido por una ciudad en la que cada época ha dejado su huella.

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