Anna Holland es una de las dos activistas que tiraron sopa de tomate contra Los girasoles de Van Gogh.

SARA FERNÁNDEZ

Son los nervios de la noche anterior. Si vas a jugar un Mundial, te imaginas marcando el gol de la victoria; si vas a exponer una tesis, repasas hasta la última línea; y, si vas a tirar sopa de tomate contra un cuadro de valor incalculable para concienciar al ser humano acerca de su inminente autodestrucción, ensayas el lanzamiento una y otra vez contra la mampara de la ducha. "Mi compañera y yo nos tiramos toda la noche anterior practicando en el baño... No te imaginas la que liamos", reconoce entre risas a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA Anna Holland, una de las dos activistas medioambientales de Just Stop Oil que lanzaron sopa de tomate contra Los girasoles de Van Gogh y se pegaron a la pared en la National Gallery de Londres.