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HEMEROTECA

El león de Toledo despierta un viejo recuerdo: la pantera que aterrorizó Ávila en 1956

Son muchas las personas que han alertado a las autoridades en los últimos años tras supuestamente avistar un gran felino. Sin embargo, lo que ocurrió en Ávila en 1956 nada tiene que ver con lo sucedido en Toledo

Un grupo de hombres carga con una pantera muerta en la comarca de Adanero (Ávila)

Un grupo de hombres carga con una pantera muerta en la comarca de Adanero (Ávila) / El Diario de Ávila

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Joaquín de la Aleja

El león visto en Toledo por un repartidor que circulaba por la carretera que une los municipios de El Real de San Vicente y Navamorcuende ha puesto en marcha un dispositivo de rastreo en el que han participado patrullas de la Guardia Civil equipadas con drones, un helicóptero enviado desde la Comunidad de Madrid y efectivos del Servicio de Emergencias 112 de Castilla-La Mancha, entre otras unidades.

Finalmente, las autoridades han decidido dar por concluida la búsqueda tras no encontrar rastro del gran felino. El episodio se suma a una larga lista de supuestos avistamientos de grandes felinos registrados en distintos puntos de España, muchos de los cuales terminaron sin que las autoridades pudieran confirmar la presencia del animal. No sin antes acaparar la atención mediática e institucional.

Archivo - Imagen de archivo de vigilancia de agente del SEPRONA

Imagen de archivo de vigilancia de agente del SEPRONA / GUARDIA CIVIL - Archivo

El misterio de los grandes felinos

Ya ocurrió en 2005 en la localidad de Gorliz (Vizcaya), con la presencia de una pantera negra cerca de un hospital próximo a la playa del pueblo. “Le brillaban los ojos como a un demonio”, aseguraba Erandio al periódico El Correo. En 2013, cerca del casco urbano de Berja (Almería), se inició un operativo para dar captura a otro gran felino negro, aunque los métodos no fueron tan sofisticados, se utilizaron jaulas con cebos y se cerró el acceso a la zona, sin tener rastro del animal.

En 2017, varios vecinos de la Sierra Norte de Guadalajara aseguraban haber visto una pantera negra merodeando por el campo. Se contó con fotografías y vídeos del animal tomadas por quienes decían ser testigos, pero las autoridades no pudieron verificar que se tratase de un gran felino. Por último, hace seis años en el municipio de Ventas de Huelma (Granada), se procedió a la búsqueda de otro misterioso gran felino avistado en esta zona, el operativo se desmanteló poco tiempo después sin hallar ninguna pista.

En ninguno de los casos mencionados hay registros de haberse encontrado huellas, restos de presas ni heces que correspondan a ningún gran felino. El número de “felinos fantasmas” avistados en España continúa aumentando sin poder dar respuesta verificable a este tipo de fenómenos que en Inglaterra ya le han puesto nombre: alien big cats. Sin embargo, en la España de los años 50, ocurrió un caso similar, pero que no podría incluirse en esta lista.

La pantera que aterrorizó Ávila en 1956

Durante el mes de julio de 1956, El Diario de Ávila publicaba en su portada el siguiente titular: “Los vecinos de una comarca de Ávila ya pueden dormir tranquilos”, en referencia a la caza de una pantera que aterrorizó a miles de personas durante los dos días que el animal permaneció suelto por la comarca de Adanero, al norte de la provincia de Ávila.

Su captura pudo llevarse a cabo gracias a la colaboración del pastor Virgilio Sáez, quien avistó al gran felino en una finca de la zona y avisó tan pronto como pudo al cuartel de la Guardia Civil del municipio de Martín Muñoz de las Posadas. Momentos después, una caravana motorizada con cincuenta hombres se presentó en el lugar dispuestos a dar caza al animal salvaje. “Sonó el primer disparo, luego otro y otro, hasta ráfagas de ametralladora”, relata El Diario de Ávila.

La pantera ya no dará más guerra

"La pantera ya no dará más guerra" / El Diario de Ávila

Una hora después, la cacería consiguió localizar a la presa, no sin provocar algún que otro altercado, como el que sufrió un labrador atraído al lugar para dar caza al animal y a quien el gran felino le hirió una mano. “La pantera, que sentía ya en su cuerpo el peso candente del plomo, todavía tuvo fuerzas para revolverse y herir en una mano al labrador Crescencio Rueda, de Montuenga. Momentos después quedaba ya inerte”.

Así, se cerraba un episodio tan poco habitual como pintoresco en la comarca abulense de Adanero. Tras la hazaña, los tiradores se disputaban el mérito de haber abatido a la pantera, sin que quedara claro quién había efectuado el balazo certero. Pero, como resumía la crónica publicada aquel 4 de julio, “lo que importaba era que la pantera estaba muerta”.