Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

RIESGO PARA LA SALUD

Qué pasa cuando alguien defeca en una piscina: el protocolo sanitario que obliga a cerrar durante horas en Toledo

El protocolo sanitario en Toledo implica el cierre temporal de las piscinas afectadas y un tratamiento de choque que puede durar hasta 8 horas si las heces son líquidas

El "reto marrón" vuelve a Toledo: así es el protocolo tras defecar en el agua

El "reto marrón" vuelve a Toledo: así es el protocolo tras defecar en el agua / Europa Press

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

M. Saiz

Cada verano ocurre lo mismo. Una deposición en el agua obliga a desalojar la piscina, cerrar las instalaciones durante horas y activar un estricto protocolo sanitario. Este año, además, Toledo vuelve a mirar de reojo al denominado "reto marrón", un fenómeno viral que se popularizó hace ya siete años.

Aunque no todas las incidencias están relacionadas con este reto viral, la situación ocurre cada año en piscinas de toda España. El más reciente en la capital toledana se produjo en la piscina de la Escuela de Gimnasia de Toledo el pasado sábado, donde la presencia de heces humanas obligó a suspender temporalmente el baño y activar el protocolo sanitario establecido para estos casos. Un procedimiento que, aunque apenas dura unos segundos para los usuarios que abandonan la piscina, implica varias horas de trabajo antes de poder reabrir las instalaciones.

Así es el protocolo a seguir

El gerente del Patronato Deportivo Municipal de Toledo, Nacho Andrada, ha explicado en COPE cuál es el procedimiento que se sigue cada vez que aparece una deposición en el agua. El primer paso es inmediato: evacuar el vaso afectado para impedir que el resto de bañistas continúe utilizando la instalación.

Una vez desalojada la piscina, los técnicos valoran el tipo de incidencia y comienzan el tratamiento del agua. Según explica el gerente, el procedimiento varía dependiendo la consistencia de las heces. "Si son sólidas todo es bastante más sencillo, simplemente es retirarlas inmediatamente" y se hace un tratamiento de choque, que aumenta el cloro por encima del mantenimiento ordinario, manteniendo el PH. Este protocolo de supercloración dura alrededor de una hora y hora y media.

Durante ese tiempo, la piscina permanece cerrada. Los sistemas de filtrado trabajan de manera continua mientras se realizan las actuaciones previstas para garantizar que el agua vuelve a reunir todas las condiciones exigidas por la normativa sanitaria. Solo cuando los parámetros vuelven a ser correctos y los responsables técnicos verifican que no existe ningún riesgo para los usuarios, la instalación puede reabrirse.

En el caso de que las heces no sean compactas, sino más bien líquidas, Andrada advierte de que "puede haber parásitos o algún tipo de bacteria, con lo cual, pues, la precaución tiene que extremarse mucho más". En este escenario, el protocolo de sanidad marca al menos ocho horas de cierre, con todos los ciclos de filtración y mucho más cloro. Además de procesos de lavado de arena mucho más intensos para asegurar la desinfección completa del agua. Esto supone que el vaso queda inutilizado hasta el día siguiente en el caso de que el incidente ocurra por la tarde.

El 'reto marrón' y las consecuencias para los culpables

El denominado "reto marrón" comenzó a detectarse en distintas piscinas españolas en 2018, y volvió a cobrar protagonismo el pasado año tras la difusión de videos en redes sociales que animaban a provocar el cierre de instalaciones acuáticas. Andrada advierte que las personas que hacen estos actos de forma voluntaria tendrán su sanción y multa por parte de la Policía. Además, recuerda el ejemplo ocurrido recientemente en Picassent (Valencia), donde cuatro menores se enfrentan a sanciones de hasta 20.000 euros, más los 4.000 euros del vaciado de la piscina y los tratamientos del agua.

Sea cual sea el origen del incidente, el procedimiento siempre es el mismo. Evacuar la piscina, tratar el agua, esperar el tiempo necesario y comprobar que vuelve a ser completamente segura. Un protocolo poco conocido por los usuarios, pero imprescindible para garantizar que el baño pueda retomarse con todas las garantías sanitarias tras uno de los incidentes más desagradables  que puede sufrir una piscina pública.

TEMAS