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4 de junio

200 niños vestidos de Primera Comunión llenarán de ilusión la procesión Corpus de Toledo: "Es un día muy especial"

La procesión del Corpus Christi de Toledo contará de nuevo con la emotiva presencia de niños y niñas que han hecho su Primera Comunión acompañando a la Custodia

200 niños vestidos de Primera Comunión llenarán de ilusión el Corpus de Toledo: "Es un día muy especial"

200 niños vestidos de Primera Comunión llenarán de ilusión el Corpus de Toledo: "Es un día muy especial" / M. S.

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María Saiz

María Saiz

Entre el sonido de las campanas, las calles cubiertas de tomillo y la Custodia de Arfe avanzando por el Casco Histórico, hay una imagen inseparable de la solemne procesión del Corpus Christi de Toledo que cada año vuelve a emocionar a vecinos y visitantes: la de los niños y niñas de Primera Comunión que acompañan la procesión.

Alrededor de 200 menores participarán este 4 de junio en una de las tradiciones más arraigadas de la Semana Grande toledana. Cada parroquia de la ciudad puede acudir con diez niños que hayan recibido la Primera Comunión durante el año, convirtiéndolos en protagonistas de una jornada que muchos recuerdan toda la vida.

Así esperan los jóvenes toledanos su participación en la procesión del Corpus acompañando a la Custodia

Entre ellos estarán Oliver, Carlos, Adriana, Valeria y Celia, representantes de la parroquia San José Obrero, en el barrio de Santa María de Benquerencia. Para Adriana y Valeria será su primera vez desfilando junto a la Custodia. Apenas han pasado unas semanas desde que recibieron la Comunión y ya esperan con ilusión volver a ponerse sus vestidos para participar en una de las celebraciones más importantes de Toledo.

Valeria, Adriana, Celia, Oliver y Carlos representarán a la parroquia San José Obrero, del barrio del Polígono

Valeria, Adriana, Celia, Oliver y Carlos representarán a la parroquia San José Obrero, del barrio del Polígono / M.S.

Lo que más ilusión me hace es volver a ponerme mi vestido de la Comunión”, reconoce Adriana. Valeria comparte esa emoción, aunque admite que los nervios ya empiezan a aparecer. “Hay nervios, pero no tantos como el día de la Comunión”, explica entre risas. Aun así, tiene claro cómo quiere vivir la jornada: “Iré todo el rato sonriendo”.

Oliver y Carlos ya saben lo que supone formar parte de la procesión. Ambos participaron el pasado año y guardan recuerdos imborrables de aquella mañana. “Es un día muy especial, está todo Toledo mirándote”, asegura Oliver. Carlos coincide y recuerda especialmente la sensación de avanzar por las calles engalanadas de la ciudad. “No se nota igual cuando estás dentro, notas que todo el mundo te mira”.

Más allá de la propia procesión, los pequeños recuerdan con especial cariño el ambiente que se crea en las calles. El olor de las plantas aromáticas es uno de los elementos que más permanece en su memoria. “De lo que más me acuerdo es del calor y del olor a tomillo”, cuenta Oliver, que este año participará como monaguillo. Adriana, por su parte, tiene una relación más complicada con otro de los aromas característicos de la fiesta. “No soporto el olor a incienso, pero el Corpus me encanta”, reconoce.

El olor del Corpus que más recuerdan: el tomillo

La participación de los niños de Primera Comunión está directamente vinculada al sentido religioso del Corpus Christi. La festividad gira en torno a la Eucaristía y son precisamente los menores que la han recibido por primera vez quienes acompañan a la Custodia en uno de los momentos más solemnes del calendario religioso toledano.

Valeria y Adriana participarán por primera vez en la procesión del Corpus del próximo 4 de junio

Valeria y Adriana participarán por primera vez en la procesión del Corpus del próximo 4 de junio / M.S.

Pero para ellos también es mucho más que una tradición religiosa. Es una experiencia que comparten con sus familias y que, en muchos casos, se transmite de generación en generación. Carlos todavía recuerda la emoción de encontrarse con sus padres durante el recorrido. “Me hizo mucha ilusión verlos durante la procesión, estaban muy contentos”.

Las flores, los balcones decorados, los toldos que cubren las calles o el ambiente festivo también forman parte de sus recuerdos. “Las calles están muy bonitas, llenas de flores y colores”, destaca Celia. Para Valeria, además, son los días en los que la ciudad luce mejor que nunca. “Son los días en los que Toledo está más bonito, lleno de flores que me encantan”.

Dentro de unos días volverán a ocupar su lugar en la procesión. Algunos lo vivirán por primera vez y otros repetirán una experiencia que ya conocen. Todos comparten la misma ilusión: formar parte de una tradición centenaria que sigue encontrando en los más pequeños uno de sus símbolos más reconocibles y emotivos.

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