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Ocho siglos de historia

Ni León ni Sevilla: la catedral más impresionante está en Castilla-La Mancha y es la ciudad de "las tres culturas", según Viajar

La Catedral Primada de Toledo, levantada sobre una antigua mezquita en 1226, destaca por sus grandes dimensiones y el patrimonio artístico que guarda, con obras de El Greco o Goya

La Catedral de Toledo es "la más espectacular", según la revista Viajar

La Catedral de Toledo es "la más espectacular", según la revista Viajar / Ayuntamiento de Toledo

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María Saiz

María Saiz

¿Cuál es la mejor catedral de España? La pregunta lleva décadas alimentando debates entre viajeros, historiadores y amantes del patrimonio. Y es que los españoles podemos "presumir" de auténticas joyas arquitectónicas: desde la de Sevilla, por sus dimensiones colosales; o la de León, por sus espectaculares vidrieras, en su mayoría medievales. Sin embargo, en lo que respecta a "la más espectacular", la revista Viajar lo tiene claro: la Santa Iglesia Catedral Primada de Santa María, más conocida como la Catedral de Toledo.

La elección no es casual. La Catedral Primada, levantada sobre la antigua mezquita mayor de la ciudad, representa uno de los grandes símbolos de la conocida como ciudad de las tres culturas. Su construcción comenzó en 1226 bajo el reinado de Fernando III y convirtió a Toledo en uno de los grandes referentes del gótico europeo. Ocho siglos después, el templo continúa asombrando a quienes cruzan sus puertas por primera vez.

Sus dimensiones explican parte de ese impacto. El edificio cuenta con más de 120 metros de longitud, cinco naves y cerca de 90 columnas que sostienen una estructura monumental concebida para impresionar desde cualquier rincón. Pero más allá de sus cifras, la Catedral destaca por una mezcla artística difícil de encontrar en otro lugar. Gótico, mudéjar, renacentista, barroco o neoclásico conviven dentro de un mismo templo que resume siglos de historia española. Más de diez secretos ocultos que la hacen única.

Un "museo" en su interior: con obras de El Greco, Goya, Tiziano o Caravaggio

Más allá de ser una majestuosidad arquitectónica, en su interior alberga también auténticas obras de arte. A finales del siglo XVI, Nicolás de Vergara el Mozo levantó la Sacristía Mayor: una gran nave solemne concebida para preparar el culto... y que con el tiempo se ha convertido en un auténtico santuario del arte. La bóveda se cubre con un fresco de Lucas Jordán (Luca Giordano): la Descensión de la Virgen en la imposición de la casulla a san Ildefonso. Al fondo, preside el conjunto el Expolio de El Greco, pintado en 1587 por encargo del Cabildo para este lugar.

El Expolio de El Greco se encuentra en la Sacristía Mayor de la Catedral de Toledo

El Expolio de El Greco se encuentra en la Sacristía Mayor de la Catedral de Toledo / Catedral Primada

Pero la Sacristía es también pinacoteca: "un museo dentro del templo", en el que se cuelgan obras de Goya, Tiziano, Caravaggio o Van Dyck, entre otros.

Las capillas, "pequeñas catedrales" y el Altar Mayor, otras de sus joyas

La riqueza del templo también se extiende a sus numerosas capillas. Algunas nacieron como espacios funerarios para arzobispos y nobles; otras reflejan el esplendor artístico de distintas épocas históricas. Cada una conserva detalles únicos que convierten la visita en un recorrido por siglos de arte y espiritualidad.

Uno de sus espacios más admirados es la Capilla Mayor, presidida por un gigantesco retablo gótico considerado una de las grandes obras del arte hispano-flamenco. Tallado y policromado en madera dorada, despliega escenas bíblicas monumentales bajo un espectacular cielo estrellado. Muy cerca se encuentra también el Coro, otra de las joyas del templo, con sus sillerías talladas que narran episodios históricos de la conquista de Granada.

Interior Catedral de Toledo

Interior Catedral de Toledo / Web oficial de Turismo de Toledo

Otra de las piezas que cobra aún más significado en estas fechas es la Custodia de Arfe, utilizada cada año durante el Corpus Christi de Toledo. Elaborada en plata y oro por Enrique de Arfe en el siglo XVI, está considerada una de las grandes obras de la orfebrería europea y constituye uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.

Y así, la Catedral hace honor a Toledo, Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Un enclave donde cada año llega miles de turistas a contemplarla y que continúa haciendo honor a un reconocimiento que pocos monumentos pueden sostener con tanta fuerza.

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