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PATRIMONIO

Armarios de la Catedral de Toledo escondían detrás pinturas del siglo XVI: el espacio ya está abierto al público

Su apertura coincide con el octavo centenario de la Catedral toledana

Pinturas de Juan de Borgoña que estaban ocultas tras unos armarios en la antesala capitular de la Catedral de Toledo

Pinturas de Juan de Borgoña que estaban ocultas tras unos armarios en la antesala capitular de la Catedral de Toledo / EFE/Ángeles Visdómine

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Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Tras siglos ocultas tras unos armarios de madera del siglo XVII, las pinturas murales de la Antesala Capitular de la Catedral de Toledo han vuelto a ver la luz, para alegría de todos los toledanos y amantes del arte y cultura.

Fue en febrero de 2025 cuando, al retirar uno de los armarios de este espacio, salieron a la luz dichas pinturas que son del siglo XVI, de óleo sobre yeso, y que estuvieron tapadas desde el año 1780. Coincidiendo con el octavo centenario de la Catedral de Toledo, ahora se puede disfrutar de ellas.

El deán de la Catedral de Toledo, Juan Pedro Sánchez Gamero, ha calificado la recuperación de estas pinturas como una auténtica "alegría". Según explicó durante la presentación del proyecto, la decisión de desmontar los armarios se tomó al comprobar que en la parte superior aún se conservaban fragmentos visibles de decoración mural. Sin embargo, desconocían tanto la extensión completa de las pinturas como el extraordinario estado en el que permanecían ocultas desde hace siglos.

Una inversión de 390.000 euros que merece la pena por el patrimonio recuperado

La intervención ha supuesto una inversión cercana a los 390.000 euros y ha requerido la participación de cinco empresas especializadas, además de restauradores, historiadores y técnicos en conservación. El resultado final, según destacan desde la Catedral, permite recuperar una de las muestras más destacadas del primer Renacimiento español. Desde esta semana, el espacio ya puede visitarse públicamente.

Detalle de la pintura de Juan de Borgoña

Detalle de la pintura de Juan de Borgoña / EFE/Ángeles Visdómine

El restaurador de la Catedral, Antonio Sánchez-Barriga Fernández, ha explicado que el trabajo fue especialmente delicado. Los armarios barrocos tuvieron que desmontarse por piezas y trasladarse posteriormente al Museo de Tapices. Bajo capas de barnices, ceras, suciedad y antiguas restauraciones aparecieron amplias zonas de pintura original prácticamente intactas.

La escena representa un 'Hortus Conclusus' o 'huerto cerrado de la Virgen', una iconografía vinculada a la tradición franciscana y a la Inmaculada Concepción. En la composición destacan cerca de una veintena de especies florales distintas, además de pequeños ángeles apoyados sobre un zócalo decorativo y aves que sobrevuelan el paisaje a través de unos ventanales pintados.

Uno de los aspectos que más ha llamado la atención de los especialistas es la técnica utilizada por Juan de Borgoña. Según los restauradores, el artista trabajó directamente sobre el muro, sin realizar dibujos preparatorios previos, algo que demuestra su enorme dominio artístico.

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