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La siguiente generación de damasquinadores se pule con sello toledano: así se forman en la Escuela de Arte

Esta formación instruye a 15 alumnos en las nociones básicas de damasquinado, incluyendo unas prácticas externas en un taller, con el objetivo de preservar este oficio milenario

La siguiente generación de damasquinadores se pule con sello toledano: así se forman en la Escuela de Arte

La siguiente generación de damasquinadores se pule con sello toledano: así se forman en la Escuela de Arte / Fundación Damasquinado de Toledo

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María Saiz

María Saiz

El futuro del damasquinado se forma y pule desde este año en la Escuela de Arte de Toledo. Una demanda histórica por parte de la Fundación de Damasquinado de Toledo que, después de ser nombrado como Bien de Interés Cultural (BIC) en enero, ve también un apoyo por parte de Educación con la titulación que se oferta dentro la capital. Su director, Carlos Sánchez, se sienta con este periódico para analizar la relevancia de este "primer paso".

La titulación, recogida bajo el certificado ‘Artículos Platería’ se compone de cinco módulos en los que se sigue paso a paso todos los procesos para crear una pieza de damasquinado: desde la picadura, el dibujo y la incrustación, hasta el bruñido y montaje final. "En estos cuatro meses se puede ver claro el avance de los alumnos", confiesan tanto el director del centro como Óscar Martín, profesor del curso y maestro damasquinador.

Desde finales de abril los alumnos se encuentran en el segundo módulo de la formación

Desde finales de abril los alumnos se encuentran en el segundo módulo de la formación / María Saiz

Esta formación subvencionada, la cual cuenta con un cupo máximo de 15 personas, está dirigida a personas desempleadas de Castilla-La Mancha. En esta su primera convocatoria, llegaron a recibir más de 80 solicitudes, incluso algunas de estas procedentes de otras comunidades autónomas como Madrid o de la Comunidad Valenciana.

Cuenta con prácticas externas en un taller

La formación cuenta con 80 horas de prácticas externas en talleres o tiendas de damasquinado. Estas "sirven de puerta al mercado laboral", explica el director de la Escuela de Arte Carlos Sánchez. Así, "es su primera experiencia laboral en este sector que les puede abrir otras oportunidades en el sector o incluso para quedarse en la misma empresa".

Desde jóvenes recién cumplidos la mayoría de edad hasta mayores de 60 años. Los 15 alumnos que forma Óscar Martín no se ven limitados por una edad. "Lo importante es que vengan con ganas de aprender y que de verdad se quieran dedicar a esto".

Un oficio con historia y sin relevo suficiente

Con alrededor de 10 damasquinadores en la capital, el relevo de una siguiente generación es una preocupación de muchos de sus representantes como Óscar Martín, profesor de esta formación, o Luis Peñalver, uno de los mayores exponentes de la Fundación Damasquinado Toledo.

Algunos de los trabajos realizados por los alumnos

Algunos de los trabajos realizados por los alumnos / María Saiz

El declive del damasquinado comenzó en los años 70, cuando la industrialización del oficio y la crisis del petróleo provocaron una caída brutal de la demanda del producto artesano. Varias décadas de declive que, junto a los estragos causados en los comercios a causa de la COVID-19, han hecho que la transmisión del oficio de maestro a aprendiz se haya ido perdiendo. Y con el objetivo de preservarlo es que se desarrolla esta formación, con la misión de preparar a la siguiente generación para mantener vivo un oficio milenario: "Con que saliera uno de cada edición sería suficiente para mantener el damasquino vivo", reconoce Martín.

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