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Datada de los siglos XII o XIII

Casi ocho siglos "escondida" y "olvidada": así es la Sinagoga del Sofer, en pleno Casco de Toledo

La Sinagoga del Sofer, en Toledo, que data de 1190, permanece olvidada pese a su valor histórico, con problemas de mantenimiento y sin formar parte de las rutas turísticas habituales

El sitio de la antigua sinagoga del Sofer 2002

El sitio de la antigua sinagoga del Sofer 2002 / Imagen: Jean Passini

María Saiz

María Saiz

La historia que alberga Toledo no solo se halla en sus edificaciones sobre tierra, muchas de ellas aún permanecen "escondidas" bajo tierra. Como ya pasara con un hallazgo que ha desvelado cómo vivía la corte medieval de la ciudad, aún permanecen muchos secretos a la sombra del gran público. En pleno Casco Histórico, casi escondida a simple vista, se conservan los restos de una sinagoga cargada de historia que, sin embargo, permanece prácticamente olvidada.

Se trata de la Sinagoga del Sofer, datada del año 1190 y que se encuentra en la calle de los Reyes Católicos, frente al Monasterio de San Juan de los Reyes y la Escuela de Artes y Oficios de Toledo. Durante siglos, se tuvo constancia documental de su existencia, pero su ubicación exacta fue un enigma durante años. No fue hasta finales del siglo XX, tras el derribo de un edificio y las posteriores excavaciones, cuando comenzaron a aparecer estructuras subterráneas cuya función no estaba clara. Aquellos restos quedaron durante años sin una identificación precisa, en una especie de limbo patrimonial.

Su descubrimiento, casi ocho siglos después, fue fruto de una "casualidad"

El punto de inflexión llegó en el siglo XXI, cuando el Ayuntamiento de Toledo impulsó la transformación de la zona en una plaza. Las obligadas catas arqueológicas permitieron dar constancia de un hecho: se trataba del punto exacto de la Sinagoga del Sofer. Según los estudios del historiador Jean Passini, la ciudad llegó a contar con varias sinagogas, reflejo de la importancia de la comunidad judía en la Toledo medieval.

El espacio conservado hoy permite intuir parte de esa historia. En su interior se pueden observar dos aljibes, restos de sótanos con bóveda, muros de época medieval y otras estructuras que dibujan la configuración original del edificio.

Sin embargo, su estado actual dista mucho del que cabría esperar para un lugar de este valor. La sinagoga del Sofer no forma parte de los circuitos turísticos habituales y su acceso, aunque es gratuito, pasa desapercibido para la mayoría de visitantes. A ello se suma un problema evidente: la falta de mantenimiento.

La suciedad se filtra desde el exterior, acumulándose en el interior del recinto. Además del sinfín de grafitis que hay alrededor de su estructura. Una queja que también ha sido trasladada por parte de diferentes guías turísticos de la ciudad, quienes han expresado las condiciones de este lugar histórico y su falta de mantenimiento.

La sinagoga del Sofer es, en definitiva, un ejemplo de cómo parte del patrimonio puede quedar relegado a un segundo plano. Bajo tierra, lejos de las rutas más transitadas, resiste como un testimonio silencioso del pasado judío de Toledo. Su recuperación no solo permitiría conservar un enclave único, sino también completar el relato histórico de una ciudad que, en su subsuelo, aún guarda secretos por descubrir.

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