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Un estudio del IREC

Las hembras de lince de los Montes de Toledo sorprenden a los científicos con un comportamiento inédito que plantea una "hipótesis fascinante"

Un estudio del IREC desarrollado durante nueve años documenta por primera vez cómo hembras de lince ibérico de los Montes de Toledo remojan sus presas en agua, abriendo nuevas hipótesis sobre su adaptación e inteligencia

Un lince ibérico con su cría.

Un lince ibérico con su cría. / Agencias

María Saiz

María Saiz

El lince ibérico continúa siendo una de las especies clave en la conservación de la fauna en España. Tras dos décadas de recuperación, ha pasado de estar en peligro de extinción a una situación más estable. Uno de sus principales núcleos se encuentra en los Montes de Toledo, su santuario por excelencia al ser el principal núcleo de crías y el segundo núcleo nacional con más ejemplares: 468, según el último censo oficial recogido por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).

Precisamente en este entorno, un equipo del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) ha documentado un comportamiento hasta ahora desconocido en la especie. Y lo más llamativo es que lo protagonizan algunas de esas 128 hembras presentes en los Montes de Toledo, que trasladan sus presas hasta puntos de agua y las sumergen antes de consumirlas o llevarlas a sus crías. Un hallazgo que, según la propia institución, “desafía las suposiciones convencionales sobre cómo los linces manejan sus capturas”.

Este comportamiento inédito hace plantear una "hipótesis fascinante"

El estudio se ha desarrollado a lo largo de nueve años de seguimiento en campo, entre 2014 y 2015. Durante este tiempo, los investigadores han detectado este comportamiento en al menos cinco hembras del núcleo de los Montes de Toledo. Todas ellas repiten un mismo patrón: capturan principalmente conejos, los transportan hasta charcas o puntos de agua y los mantienen sumergidos durante alrededor de 60 segundos.

Se ha hecho un exhaustivo seguimiento con cámaras de fototrampeo entre 2014 y 2025

Se ha hecho un exhaustivo seguimiento con cámaras de fototrampeo entre 2014 y 2025 / IREC

Un detalle relevante es que este comportamiento se produce en los meses más calurosos del año, entre junio y agosto, coincidiendo con periodos de sequía. Además, hasta el momento solo se ha observado en hembras, lo que ha llevado a los investigadores a centrar sus hipótesis en el cuidado de las crías. Según explica el propio IREC, una "hipótesis fascinante" es que este comportamiento podría estar relacionado con la hidratación de los cachorros en una fase clave de su desarrollo. “Facilitaría la hidratación de las crías durante el destete, el momento crítico en que pasan de la leche materna al alimento sólido”, señalan los investigadores.

Para analizar esta posibilidad, el equipo llevó a cabo experimentos controlados con cadáveres de conejo. Los resultados mostraron que el pelaje del animal actúa como una esponja capaz de retener agua. En concreto, “un conejo empapado puede retener una cantidad de agua equivalente al 5% de su peso corporal”, manteniendo parte de esa humedad incluso 40 minutos después de haber sido sumergido.

Además de esta función, el estudio apunta a otros posibles beneficios. La inmersión acelera el enfriamiento de la presa, lo que podría ayudar a conservarla durante más tiempo en condiciones de altas temperaturas. Pese a ello, los investigadores insisten en que los resultados son por el momento “exploratorios”.

Abre nuevas líneas de investigación sobre su nivel de adaptación

El hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre la capacidad de adaptación del lince ibérico a entornos cada vez más exigentes. En un contexto de aumento de temperaturas y escasez de agua, este tipo de estrategias podría ser clave para la supervivencia de la especie. "La capacidad de los linces para innovar y transmitir nuevas conductas es una señal de resiliencia", señalan.

“Este comportamiento es extremadamente raro en carnívoros terrestres salvajes y nunca se había documentado en félidos”, explica José Jiménez, investigador del IREC y autor principal del estudio. “Lo más sorprendente es que, según nuestras observaciones, parece transmitirse entre individuos emparentados o de territorios colindantes, lo que sugiere una posible transmisión social o incluso cultural”.

Un estudio que pone de manifiesto todo lo relevante para la conservación de la especie: "integrar la ecología del comportamiento para identificar estas adaptaciones únicas". Así, los Montes de Toledo se consolidan no solo como un refugio para el lince ibérico, sino también como un espacio clave para entender mejor su comportamiento y evolución.

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