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TRADICIONES

Así celebran la Quema de Judas el Domingo de Resurrección los venezolanos de Toledo con críticas a políticos

Hay registros de esta tradición en Venezuela desde 1499, y todavía hoy perdura en su cultura

Venezolanos celebrando su tradición

Venezolanos celebrando su tradición / EFE/ Ronald Peña

Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Cada Domingo de Resurrección, cuando la Semana Santa llega a su punto final, los venezolanos -también los que viven en ciudades españolas como Toledo, donde conviven en la provincia 3.263 según cifras del INE- recuperan una de sus tradiciones más llamativas a la par que tradicionales: la Quema de Judas. Una figura hecha de trapos, papel y ropa vieja es colgada en un espacio público y posteriormente quemada ante la mirada de los vecinos.

La Quema de Judas es una tradición profundamente ligada a la religión católica. Se celebra el Domingo de Pascua, día en que se conmemora la resurrección de Jesucristo tras su crucifixión. El acto consiste en crear un muñeco que representa a Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesús a cambio de treinta monedas de plata. Este muñeco se expone públicamente y, finalmente, se quema como castigo simbólico a la traición. Esta práctica representa una forma de justicia popular simbólica, donde la comunidad canaliza valores como el rechazo a la traición, la corrupción o el engaño.

¿Cómo surgió esta tradición venezolana?

El origen de la tradición no está completamente definido, aunque distintas investigaciones apuntan a que pudo surgir en territorios de la actual Turquía y consolidarse posteriormente en la península ibérica durante la Edad Media, especialmente con la ocupación árabe hasta el siglo XIV.

Más tarde, la costumbre fue llevada a América en el siglo XVI por los frailes católicos como parte del proceso de evangelización de los pueblos indígenas. En España, además, se asociaba a la idea de purificación del cuerpo y del espíritu a través del fuego, coincidiendo con la llegada de la primavera. Con el tiempo, esta práctica fue adoptada y transformada por las comunidades latinoamericanas, adquiriendo matices de cada uno de los países.

En Venezuela, la Quema de Judas tiene registros históricos que se remontan a 1499 en la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre. Sin embargo, lo que realmente la distingue del resto es su evolución hacia una herramienta de crítica social y política.

Aunque los muñecos ya no representan únicamente al personaje bíblico; son también normalmente autoridades cuestionadas o personajes públicos señalados por la comunidad. En muchos casos, estos 'Judas' tienen nombre y apellido, e incluso caricaturas reconocibles, acompañadas de mensajes como "por traidor al pueblo", "por robar al país" o "por prometer y no cumplir".

Además, los muñecos suelen estar rellenos de materiales inflamables, pólvora y cohetes, por lo que acaba terminando en un espectáculo visual y sonoro que une por momentos a toda la comunidad venezolana.

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