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REFUGIO DE LA ARISTOCRACIA

El palacio estilo 'Bridgerton' que se esconde a menos de una hora de Madrid

En Mazarambroz, Toledo, se esconde uno de los palacios más singulares de toda Castilla-La Mancha

Palacio de El Castañar en Mazarambroz, Toledo

Palacio de El Castañar en Mazarambroz, Toledo / Portal Cultura. Gobierno Castilla-La Mancha

Escondida entre los montes callados de Toledo, donde el aire huele a historia antigua, se encuentra una silueta algo inesperada. Torres de pizarra, ventanales altos, terrazas de granito y jardines geométrico que parecen diseñados para un baile de otro siglo.

Allí, en la finca de El Castañar, en Mazarambroz, duerme uno de los palacios más singulares de Castilla-La Mancha. Un lugar que parece sacado de un cuento de hadas... con alma de las Highlands escocesas. En resumen, un paraíso escondido que muy pocas personas conocen.

Una historia casi milenaria

La historia de El Castañar comienza en el siglo XII, cuando las tierras donde se erigió el castillo formaban parte de la repoblación cristiana tras la conquista de Toledo. En ese lugar nación una finca ligada al campo y a la caza, cuyo nombre perduró en el tiempo. El palacio actual llegaría mucho después.

Palacio El Castañar en Mazarambroz, Toledo

Palacio El Castañar en Mazarambroz, Toledo / Portal Cultura. Gobierno Castilla-La Mancha

Entre 1904 y 1909 el arquitecto madrileño Joaquín Saldaña levantó un edificio ecléctico e historicista inspirado en el castillo escocés de Abbotsford House. En aquella época aristocracia madrileña buscaba refugios lejos del bullicio habitual de la capital, y El Castañar ofrecía silencio, paisaje y elegancia.

Así nació un palacio castellano con espíritu escocés: tres alturas de granito, cubiertas de pizarra muy inclinadas, torres y garitas que dibuja una silueta de fantasía en medio del monte toledano.

Jardines de inspiración europea en plena Castilla

El exterior del castillo es casi tan sorprendente como el edificio. Frente a la fachada principal se extiende un jardín de inspiración francesa, con trazados geométrico y decoración ornamental. En la parte sur, otro jardín de influencia italiana despliega fuentes y estanques. Pasear por ellos es como cruzar Europa sin salir de Toledo.

Jardines del palacio

Jardines del palacio / Portal Cultura. Gobierno Castilla-La Mancha

El contraste ente la piedra clara y la pizarra oscura, entre el sol castellano y la arquitectura del palacio, explica por qué este palacio parece sacado de la mismísima Escocia. Casi como si fuese un decorado más de los 'Bridgerton'.

El ducado de Pastrana: los encargados de guardar el secreto

Durante décadas, el Palacio del Castañar ha estado vinculado a familias de la aristocracia española relacionadas con el ducado de Pastrana. Entre sus herederos figura Casilda Finat Martínez-Costa, descendiente de una saga noble que convirtió esta finca en un refugio de veranos elegantes, jornadas de caza y encuentros discretos lejos de Madrid.

El Castañar fue escenario de monterías tradicionales, tertulias junto a la chimenea y temporadas largas de descanso en el campo. Allí, en un lugar que parecía más cercano a Escocia que a Castilla-La Mancha, se reunieron generaciones de la nobleza española.

Ese mundo aristocrático, que hoy parece lejano, incluso sacado de una novela, sigue vivo en la memoria de la finca.

Hoy se puede visitar El Castañar

El palacio y la finca continúan siendo de titularidad privada, pero en los últimos años sus propietarios han impulsado nuevas iniciativas para dar a conocer este lugar único. A través de la propia finca, se organiza visitas, eventos, jornadas de naturaleza o experiencias para pasar el día en este enclave histórico.

Capilla del palacio

Capilla del palacio / Portal Cultura. Gobierno Castilla-La Mancha

La magia del lugar se entiende al caminar por sus jardines, descubrir la arquitectura inspirada en las Highlands escocesas o, simplemente, al escuchar el silencio de los montes de Mazarambroz. No es turismo masivo. Es una experiencia tranquila, casi íntima, donde historia y paisaje se mezclan.

No esperes un monumento abarrotado. Es un tipo de turismo diferente, que está despertando la curiosidad de aquellos que buscan rincones auténticos de Castilla-La Mancha.