Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CONTRA EL BULLYING

Un adolescente diferente es un joven vulnerable: ¡actúa!

Un estudio de la Fundación 'la Caixa' revela que el 54,3% de los jóvenes ha presenciado situaciones de discriminación, principalmente en el ámbito escolar y por motivos como la apariencia física o la orientación sexual

Un niño muestra en una pantalla de móvil un lema contra el 'bullying', en un colegio de Madrid.

Un niño muestra en una pantalla de móvil un lema contra el 'bullying', en un colegio de Madrid. / José Luis Roca

María Saiz

María Saiz

La adolescencia no es una etapa sencilla y puede marcar la vida de quienes entren en una espiral tan difícil de superar como el sentimiento de rechazo y soledad. Por eso es tan importante plantarle cara al problema. Y como es necesario conocer las situaciones para poder actuar sobre ellas, un estudio publicado por el Observatorio Social de la Fundación 'la Caixa', ‘La estigmatización y la discriminación como factores de vulnerabilidad en la adolescencia’, pone cifras y contexto a esta dura realidad, para así poder erradicarla con más herramientas.

El 54,3% de nuestros jóvenes asegura haber presenciado situaciones de discriminación. Y el problema se centra mayormente en el entorno escolar, y lo protagonizan los propios compañeros en forma de motes, risas hirientes o gestos que excluyen. ¿Y por qué me ocurre a mí? se preguntan siempre las víctimas: Pues la primera razón es ser diferente, según recoge el informe con más de mil encuestados entre 12 y 16 años. Diferente por pertenecer a una minoría étnica, por tener un aspecto físico poco normativo, por orientación sexual, problemas de salud...

Hay que estar muy atentos

Entre un 15% y un 30% de los encuestados admite haber sido discriminado, lo que le puede provocar baja autoestima, ansiedad o, incluso, abandono de los estudios. Para atajarlo, los mayores tienen ahora la receta: actuar. Lo que se traduce en conocer las causas, centrar el problema y pornerle solución, sobre todo con la escucha y el acompañamiento.

Laura: "Es un error no darle importancia al problema"

Laura Martín es profesora en un centro educativo de Madrid y ha visto en primera persona situaciones de discriminación entre adolescentes. Para ella, no es un problema que haya que dejar solo en manos de los jóvenes. Conocer las causas aporta a los adultos las mejores herramientas para combatir esta situación. Podrán crear espacios en los que las víctimas se expresen, se sientan cómodos y ayudarles en lo que de verdad importa. "La discriminación adolescente es también un síntoma adulto, no hay que dejarlo estar en el patio de un colegio", explica.

Samuel: "Hay que implicarse, no mirar a otro lado"

Samuel López es un docente que ya dirige sus clases con valores de empatía y respeto. Recomienda a los padres estudios como los de la fundación 'la Caixa' porque son los que van a proporcionar a los padres una base sólida para actuar. "Hay que conocer lo que está mal y lo que está bien, para así señalarlo. Muchas veces la discriminación se aprende en casa, con pequeños gestos de los que no somos conscientes", apunta Samuel. Los adultos deben darles a los más pequeños un contexto en el que vean que nadie sobra. Para este docente, se trata de enseñar, pero también demostrar en el día a día lo que se predica.

En pueblos con menos de 10.000 habitantes se acorta el problema

Con el informe de Fundación «la Caixa», descubrimos que ciertos perfiles son más propensos a sufrir discriminación, lo que nos puede permitir poner los medios para que no llegue a producirse, desde el primer momento. Adolescentes diferentes, con alguna discapacidad, enfermedad o problema de salud mental, son objetivo habitual. Y un dato sorprendente es que los jóvenes que viven en grandes ciudades, con más de 200.000 habitantes, declaran sufrir más discriminación que los de entornos rurales. En pueblos menores de 10.000 habitantes el problema se reduce.

No les dejemos solos en una etapa de construcción

El informe de Fundación 'la Caixa' apunta las claves para combatir la discriminación. El primer paso fundamental es el de educar en diversidad, a través de contenidos sobre empatía y convivencia en las aulas. Además, los adolescentes deben tener espacios seguros en los que expresarse sobre lo que están pasando, con una atención psicológica cercana. En relación a este punto, necesitan espacios de diálogo en los que compartir sus experiencias y encontrar apoyo. Será posible con un compromiso total entre familias, centros educativos y la sociedad.