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ANTIGUO ARZOBISPO

Por qué San Ildefonso es el patrón de Toledo, cuándo se celebra su día y dónde reposan sus restos

Su figura trasciende lo meramente histórico, por lo que cada 23 de enero se celebra su festividad dentro del calendario religioso de Toledo

Representación San Ildefonso de Toledo

Representación San Ildefonso de Toledo / Colegio la Salle San Ildefonso

A orillas del Tajo, Toledo guarda entre sus recuerdos una historia que se remonta a los primeros siglos del cristianismo hispano. En ese legado espiritual y cultural destaca la figura de San Ildefonso, uno de los grandes protagonistas de la Iglesia visigoda y símbolo de una ciudad que fue centro religioso y político de la península.

Hoy, siglos después, su figura sigue viva en la memoria colectiva toledana, en sus templos, patrimonio artístico y en sus fiestas. Recordar su historia es también asomarse al pasado de una ciudad que fue faro espiritual de Occidente y que aún conserva las huellas de aquel tiempo decisivo.

Ligado a la vida religiosa desde muy joven

De la importancia de San Ildefonso se cuenta el hecho de que, a su muerte, mereció una biografía elaborada por uno de sus sucesores en la catedral episcopal de Toledo, Julián de Toledo. De esta obra, conocida como Elogium beati Ildefonsi, procede la mayor parte de los datos que se conocen acerca de su vida.

Si bien no hay un origen familiar claro de Ildefonso, de la etimología germánica de su nombre se deduce que su familia era de etnia visigoda y no hispanorromana. Desde niño se sintió atraído por la vida monástica, ingresando tempranamente en el monasterio de Agali (Toledo) en contra de la voluntad de sus padres.

Iglesia de San Ildefonso, Toledo

Iglesia de San Ildefonso, Toledo / Portal Cultura. Gobierno Castilla-La Mancha

A continuación, en una fecha indeterminada entre el 632 y el 633, y antes de ser nombrado diácono de su comunidad, Ildefonso hizo construir un convento de religiosas en un paradero de difícil localización. Es probable que dicho convento se situase en los alrededores de Toledo, por los escritos que existen.

Se cree que Ildefonso asumió, además, a sus expensas, el mantenimiento de este convento, por lo que se conjetura que esto sólo pudo ser posible una vez que hubo entrado en posesión de la herencia paterna. De ahí que se suponga que su familia pertenencia a la alta nobleza visigoda.

Un ascenso continuo en la estructura religiosa de Toledo

Julián de Toledo escribe que, con posterioridad a la fundación de dicho monasterio, Ildefonso alcanzó el grado de diácono en Agali. Dado a testimonios que el propio Ildefonso señala en su De uiris illustribus se puede saber que por esas fechas (633 d.C.) tenía veinticinco años cumplidos, edad mínima obligatoria para acceder al diaconato.

Algunos años después fue elevado y nombrado como abad de Agali. De hecho, suscribió en calidad de abad en las actas del Concilio VIII de Toledo (653 d.C.), en el Concilio IX (655 d.C.) y en el Concilio X (656 d.C.).

"San Ildefonso", por el Greco

"San Ildefonso", por el Greco / Wikimedia Commons

En diciembre del año 657, en el noveno año del reinado de Recesvinto, Ildefonso fue elevado a la catedral episcopal de Toledo, sucediendo en dicho honor a otro gran autor visigodo, el poeta Eugenio II de Toledo.

San Ildefonso de Toledo desempeño este cargo hasta su muerte, durante nueve años y dos meses, falleciendo finalmente el 23 de enero de 667. Durante su episcopado, su firma no vuelve a aparecer en ningún concilio, por no haberse celebrado ninguno durante ese periodo en Toledo.

Recordado por sus obras y su devoción por la Virgen María

Ildefonso es, sin duda, uno de los autores más destacados de la Hispania visigoda. Gracias al Elogium beati Ildefonsi se tiene un inventario completo de su producción literaria, lo que permite conocer el gran número de obras perdidas de este autor.

Según Julián, el propio Ildefonso distribuyó sus obras en cuatro grandes secciones, dependiendo de sus contenidos. Escribió composiciones teológicas y litúrgicas (una); epístolas (dos); escritos derivados de su actividad pastoral (tres); y epigramas y epitafios (cuatro), entre otros escritos.

"Imposición de la casulla a San Ildefonso", de Juan Sánchez Cotán

"Imposición de la casulla a San Ildefonso", de Juan Sánchez Cotán / Museo del Prado

Otra de las grandes características que se conocen de este antiguo arzobispo de la ciudad es su devoción por la Virgen María. Dice la leyenda que en la noche del 18 de diciembre del año 665 (d.C.), una gran luz en el altar, en la que apareció la Virgen María, le entregó una casulla como símbolo de su devoción y fidelidad.

Sus restos descansan en Zamora y su figura se celebra en toda España

Tras su muerte en el año 667, los restos de San Ildefonso fueron trasladados a Zamora para protegerlos de posibles profanaciones durante la invasión musulmana. Desde entonces, los zamoranos han custodiado su figura, si bien Toledo nunca ha cesado en su empeño por recuperar los restos de su patrón.

Entre las reliquias que sí se encuentran en Toledo destaca el hueso del dedo pulgar de San Ildefonso, trasladado en el año 1674 a la sacristía de la Catedral Primada.

En la actualidad es patrón de la ciudad de Toledo y de otras ciudades de España. Las fiestas en su honor se celebran cada año el 23 de enero con bastante fervor. De hecho, la celebración de esta festividad está documentada desde el siglo XVII.