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ESTUDIO

¿Podrían las vísceras de Isabel la Católica descansar en Toledo? Estos son los indicios que revela una investigación

Laura Rodríguez Peinado, historiadora del arte y miembro del Grupo de Investigación de la UCM, recoge varios indicios de que tras ser embalsamada, las vísceras de la reina se depositaron en el monasterio San Juan de los Reyes

¿Podrían las vísceras de Isabel la Católica descansar en Toledo? Estos son los indicios que revela una investigación de la UCM

¿Podrían las vísceras de Isabel la Católica descansar en Toledo? Estos son los indicios que revela una investigación de la UCM / Montaje EPE

María Saiz

María Saiz

La historia del monasterio de San Juan de los Reyes de Toledo viene relacionado desde su construcción entre 1477 y 1504 con los Reyes Católicos. El edificio fue encargado por Fernando I e Isabel la Católica con la intención de convertirlo en un mausoleo real, en conmemoración de la batalla de Toro y el nacimiento del príncipe Juan. Sin embargo, los restos de ambos reyes descansan en Granada, lugar emblema de la Reconquista. Pero... ¿Puede que este lugar de la capital toledana si albergue parte de los restos de uno de los Reyes Católicos?

Esta es una de las cuestiones que plantea la investigación de la historiadora del arte Laura Rodríguez Peinado, profesora titular de la Universidad Complutense de Madrid, junto con el coautor Raúl Romero Medina, en un estudio publicado recientemente en la revista BSAA Arte. El trabajo —llevado a cabo por ambos compañeros del Departamento de Historia del Arte y del Grupo de Investigación 'La imagen medieval: transversalidad y proyección cultural'— se apoya en fuentes documentales y materiales del siglo XVI y analiza con rigor las prácticas funerarias de monarquía hispánica, con los usos simbólicos asociados a la memoria de los reyes. Esta investigación, titulada 'Me desagarraron las entrañas. San Juan de los Reyes y los textiles del monumento funerario de Isabel I de Castilla' plantea la posibilidad de que una parte de los restos de Isabel, en concreto, sus vísceras; no siguieran el mismo destino que sus restos mortales.

Un proyecto funerario que nunca se completó

La hipótesis planteada por Laura Rodríguez parte del contexto histórico: en el siglo XVI era común, sobre todo cuando se transportaban los cadáveres largas distancias, extraer las vísceras para facilitar el embalsamiento y el traslado. La investigadora explica que cuando Isabel murió en 1504 en Medina del Campo, transportar su cadáver a Granada duró tres semanas, por lo que para el viaje "se hacía indispensable embalsamar el cuerpo". El documental médico y arqueológico de la época no siempre registraba qué se hacía con esas vísceras, pero sí hay casos documentados en la monarquía europea en los que se enterraban por separado en lugares significativos como ocurrió con Fernando de Aragón, cuyas entrañas se encuentran en Madrigalejo, donde falleció en 1516.

Plano del monasterio de San Juan de los Reyes. Nicolás de Vergara. 1594. Archivo Histórico Nacional. Inquisión, MPD, 112

Plano del monasterio de San Juan de los Reyes. Nicolás de Vergara. 1594. Archivo Histórico Nacional. Inquisión, MPD, 112 / Investigación "Me desgarraron las entrañas. San Juan de los Reyes y los textiles del monumento funerario de Isabel I de Castilla

A partir de esta evidencia es que Rodríguez Peinado recoge el documento que sirve como piedra angular del trabajo: una carta del guardián del convento fray Francisco de Guzmán, dirigida al rey Felipe II en 1568, décadas después de la muerte de Isabel. En ella, el religioso afirma que “dizen que están en ella las tripas de la rreina católica”, aunque reconoce que no se sabe “de cierto” debido al paso del tiempo. Este testimonio temprano, recogido en archivos históricos, indica que dentro de la propia comunidad religiosa se conservaba la creencia de que parte de los restos de la reina podría haberse depositado en el templo toledano.

Además, a ello se suma el cuidado continuado que la monarquía y sus sucesores mantuvieron sobre los elementos simbólicos del monasterio, como el catafalco y los paños con insignias reales, incluso después de que la tumba física nunca se ejecutara en su totalidad. "Esto sugiere que, en un primer momento, el monumento funerario de la reina se encontraba en la capilla mayor, dado que en este espacio se celebraban anualmente ceremonias conmemorativas, horas fúnebres y, además se realizaban oficios divinos diarios".

Ese cuidado, que posteriormente también tuvo el emperador Carlos V al solicitar que "se libraran las cantidades necesarias para la confección del dosel, argumentado que era de mucha necesidad" —como recoge la investigación— es interpretada por los autores como un reflejo de la función memorial del lugar y su vinculación directa con la familia real, más allá de la presencia física de los cuerpos. Pese a estos indicios, el estudio advierte que, si bien no existe una prueba incontrovertible, la convergencia de testimonios, prácticas contemporáneas y referencias documentales sugiere que no es una hipótesis descabellada.

Un debate abierto en la comunidad académica

Más allá de la curiosidad, esta investigación no pretende presentar una decisión definitiva de los hechos, sino reabrir el debate histórico con argumentos documentales y un análisis contextual riguroso. Según los investigadores, lo importante es comprender no solo qué ocurrió con las vísceras de Isabel, sino cómo las prácticas funerarias y la construcción de la memoria real en el siglo XVI contribuyeron a dar significado a lugares como San Juan de los Reyes.

El monasterio San Juan de los Reyes, uno de los emblemas de Toledo

El monasterio San Juan de los Reyes, uno de los emblemas de Toledo / Turismo Castilla La Mancha

La historia de Isabel la Católica y su vínculo con Toledo, en todo caso, no termina con su tumba en Granada. Desde el conjunto de documentos, prácticas y narrativas, aparece la posibilidad —todavía por confirmar— de que parte de la reina pudiera haber quedado en el corazón de Castilla.

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