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Toledo despide a una de sus tiendas más emblemáticas: Almacenes León cierra después de 77 años vistiendo a los vecinos

Abierta desde 1948, Almacenes León cerró las puertas de su tienda en el barrio de Santa Teresa después de haber vestido a tres generaciones de toledanos

Propietarios y empleados de Almacenes León en el cierre definitivo de la tienda

Propietarios y empleados de Almacenes León en el cierre definitivo de la tienda / Almacenes León

María Saiz

María Saiz

Después de casi ocho décadas vistiendo a generaciones de toledanos, Almacenes León ha cerrado definitivamente sus puertas. El emblemático comercio del barrio de Santa Teresa, que inició su liquidación en verano, bajó la persiana por última vez el pasado 31 de diciembre, poniendo fin a una trayectoria que acompañó la vida cotidiana de Toledo durante 77 años.

Con un "hasta siempre", su dueña Ascensión Gómez y el resto de la plantilla se despedían de "una etapa". "No es solo el cierre de un año, sino también de toda una trayectoria por la que han pasado muchísimos empleados y clientes", explica la empresa en un mensaje de despedida desde sus redes sociales.

Ascensión no necesita mirar inventarios para hablar de Almacenes León. Lo lleva en la memoria, en el alma. Con solo 12 años ya despachaba en el mostrador de la tienda del barrio toledano de Santa Teresa el día de su inauguración, en 1972. Aquel día no fue al colegio. Había luces, bullicio y una Toledo que aprendía a confiar en los ojos honestos de su padre, León Gómez.

Ascensión tomó el legado de su padre

Él empezó vendiendo telas por los pueblos con una furgoneta y mucho carisma con apenas 20 años. Así nació una forma de hacer comercio: honesta, cercana, familiar. “De aquí han salido muchas tiendas. Mi padre nunca se molestó en que los trabajadores montaran la suya. Esta ha sido una escuela”, recordaba Ascensión a El Periódico de España en verano.

Foto de León Gómez, puesta en su memoria en la tienda de Santa Teresa

Foto de León Gómez, puesta en su memoria en la tienda de Santa Teresa / EPE

De hecho, en la actualidad hay hasta cinco tiendas en la ciudad cuyos propietarios trabajaron para Almacenes León. Pepe Anaya, Toledo hogar, Hélice, Casablanca y Nuevo estilo.

Ahora, 77 años después de la primera tienda en Cuerva, ha dicho adiós para siempre. Su hija no seguirá y ella sabe que ha llegado el momento. “Es la vida de mis padres… y la mía”, confesba.

Honestidad y cercanía desde sus inicios

Una vida que comenzó en 1948 en Cuerva, donde el joven matrimonio puso su primera tienda. En ella, Ascensión Navamuel, quien falleció el pasado mes de junio a los 95 años, se encargaba de atender; mientras que su marido León iba a los pueblos de la provincia vendiendo telas, lo que era demandado por aquel entonces.

El negocio llegó a tener tiendas en tres lugares más que Toledo: Madrid, Talavera de la Reina y Fonseca. En todos los establecimientos seguían la ética y valores de su fundador León. "Mi padre siempre destacaba frente a todo calidad-precio. Tanto a mí, como a los trabajadores nos han inculcado que la atención al público está por encima de todo", aseguraba la dueña orgullosa del legado que ha dejado sus padres.

Ascensión Gómez, propietaria de Almacenes León

Ascensión Gómez, propietaria de Almacenes León / Belén Martín

Esta cercanía no solo se demuestra con los clientes, quienes tras la noticia de la liquidación no han dejado de visitar la tienda desde verano para mostrar su cariño a Ascensión, agradeciendo su servicio y recordando más de una anécdota o historia que comparten con la tienda. En especial, la actual propietaria recuerda con especial cariño una prenda: los trajes de comunión. "Llevamos vendiéndolos más de 40 años. Me vienen personas que se acuerdan del día que los compraron con sus padres y yo les atendí. Es imposible acordarme de todas las caras".

Fidelidad con clientes, trabajadores y fabricantes

Con un altísimo porcentaje de prendas hechas por fabricantes españoles, Almacenes León ha vendido de todo. Sin embargo, Ascensión destaca los pantalones de caballero como el producto más vendido que ella recuerde. Además del 'boom' de la peletería en la década de los 90, cuando llegaron a vender 300 visones al año.

Además, el negocio puede presumir de la fidelidad de sus trabajadores. "Hemos tenido más de un trabajador que ha estado con nosotros toda la vida. Desde que empezaron con 16 años hasta que se jubilaron, más de 40 años de fidelidad".

Su camino se resume en décadas vistiendo a los toledanos, dos y hasta tres generaciones. No es solo una tienda que cierra: es una historia que se despide. Una manera de atender, de conectar, de saber qué talla necesitas sin que lo digas. “¿Y ahora dónde vamos a comprar?”, le preguntan. Pero el legado de Almacenes León, como el de las buenas historias, ya forma parte del tejido emocional de Toledo.

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