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Entrevista | Jesús López-Terradas Relojero de la Puerta del Sol

Jesús, el relojero de la Puerta del Sol: "Este reloj es como jugar la Champions o en el Real Madrid"

Desde 1866, el reloj de la Puerta del Sol ha marcado el tiempo en Madrid, y Jesús López-Terradas, su relojero, es el encargado de que todo funcione a la perfección, sin fallos

Jesús, toledano de nacimiento, lleva desde el año 95 siendo el relojero de la Puerta del Sol... y lo que le queda

Jesús, toledano de nacimiento, lleva desde el año 95 siendo el relojero de la Puerta del Sol... y lo que le queda / J.L.M.

Juan Luis Martín

Juan Luis Martín

Como cada día, Jesús López-Terradas (Toledo, 80 años) vuelve a subir los 43 escalones que llevan a la cima de la Puerta del Sol, que conducen al epicentro del reloj más famoso de Madrid, ese que acapara todas las miradas de un país cada 31 de diciembre. Aunque 43 escalones no son nada para él, tras 30 años subiéndolos.

Natural de Toledo, vivió hasta los seis años en Mora, un pequeño municipio con algo más de 10.000 habitantes y ubicado a 35 kilómetros del Casco Histórico de Toledo. Él es solo una aguja más del reloj de su familia: su bisabuelo fue relojero, al igual que su abuelo, su tío y su hermano. Es su gran pasión, aunque sus inicios no fueron puntuales: comenzó a estudiar la carrera de Ingeniería Industrial, pero pensó que él también quería estar ligado a la tradición de su familia.

En Madrid comenzó trabajando en Relojes Omega, pero todo cambiaría en 1995, cuando hubo un concurso público para ser el relojero de la Puerta del Sol y él fue el afortunado. Desde entonces, juega la que es para él "la Champions" de los relojeros (junto con sus otros dos compañeros Pedro y Santiago). Y, ojo, porque va para largo. Disfruta de su oficio, además de seguir en la relojería que montó junto a su compañero Pedro, 'Relojería Losada' (1981), ubicada detrás del Museo del Prado.

Jesús es de esas personas que disfruta de su oficio. Sigue mirando a la maquinaria como el primer día: con amor, pasión y mucha atención. Y ha resuelto a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA algunas cuestiones que pocos expertos como él pueden hacerlo con tanta certeza.

El reloj es de 1866, ¿durante todos estos años en los que ha estado usted aquí ha habido alguna pieza que se haya roto?

Nunca. En marzo lo desmontamos y lo reparamos. Lo llevamos al taller para limpiarlo, quitarle las grasas secas y demás... pero está perfecto.

¿Cuál sería el plan B si el 31 de diciembre hay una rotura? ¿Qué se podría hacer?

Como cualquier máquina puede fallar, pero es prácticamente imposible que lo haga. Y todas las piezas son vitales, no hay ninguna por encima de otra. Es como un coche, lo importante es el conjunto. Y si ocurriera cualquier fallo, sería la noticia del año. Si le da por fallar en la sexta campanada... mi reacción sería echarme a llorar. Dios quiera que no pase nunca.

Nació en Toledo pero lleva desde los seis años viviendo en Madrid... ¿Se siente más toledano o madrileño?

Me siento por partes iguales de ambas ciudades. Tengo a mi familia en Toledo y yo nunca he dejado de ir. Y en Madrid llevo viviendo muchos años y también tengo familia. Pero Toledo es impresionante: su gente, su historia, la catedral me parece una auténtica obra de arte. Una cerveza disfrutando de su fachada es de lo mejorcito. Aunque Madrid también me encanta, claro.

Lleva 29 años sin tomar las uvas con su familia, ¿le merece la pena?

Ojalá hubiera un sistema para poder estar en casa, pero no me queda otra. Ser relojero es trabajar con un reloj, y el reloj está aquí. Pero a eso de las 00:30 ya nos hemos ido, y me queda noche para disfrutar en familia.

Tiene 80 años, ¿hasta qué edad se ve aquí? ¿Cuántas horas le dedica a este reloj?

Yo diría que me pasa como a cualquiera que trabaja. Llegará un punto que diré hasta aquí he llegado y se acabará. Desde luego que este será mi último reloj. Pero de momento estoy a gusto, y no lo hago por dinero. Cuando me vaya seguirán mis otros dos compañeros, Pedro y Santiago, excelentes profesionales. Y venimos todas las semanas, pero podemos venir desde media hora hasta dos horas... depende.

43 son los escalones que llevan a la cima de la Puerta del Sol

43 son los escalones que llevan a la cima de la Puerta del Sol / Juan Luis Martín

¿Hacen falta relojeros en España? ¿Cómo ve usted la profesión?

Buena pregunta. Yo creo que antes se aprendían los oficios, se entraba de aprendiz e ibas ascendiendo. Ahora se hacen cursos y creo que no se aprende tanto y tan bien como antes. Pero es una opinión personal. Ahora hay más relojes mecánicos que implican menos trabajo e implicación de un relojero. El futuro dirá.

¿Dónde se producen los mejores relojes del mundo? ¿Qué tienen los de Suiza para ser tan reconocidos?

Depende de la época. Por ejemplo, en el siglo XVII, XVIII y XIX, eran muy buenos en Francia e Inglaterra. Se hicieron también muy buenos relojes aquí en Madrid, en la Real Escuela de Relojería. En Suiza se sigue fabricando con mucha calidad, tienen mucha calidad en el diseño, materiales... como en cualquier sector, marca la diferencia la calidad. En España, si no me equivoco, a día de hoy no hay ninguna fábrica de relojes de pulsera.

Lleva 29 años siendo el relojero más famoso de España, ¿le reconocen por la calle? ¿Le gusta?

Algunas veces sí me paran y me preguntan si soy el relojero... pero no soy una persona a la que le encante. Hay gente que le gusta y tal... ese estilo no va conmigo. Agradezco el detalle y poco más.

¿Qué se siente cuando se escucha la cuenta atrás desde aquí arriba?

Lo que más me gusta es cuando da la última campanada ver la explosión de alegría y el júbilo que se escucha. Es impresionante.

¿Es este reloj para los relojeros como jugar la Champions o en el Real Madrid en el mundo del fútbol?

Así es. Es lo más lejos que se puede llegar en España. Es como ser futbolista del Real Madrid. Hay relojes más complejos de sobremesa de los siglos XVII o XVIII, pero estar aquí es increíble.

¿Cuánto dinero hay que gastarse para tener un buen reloj?

Para mí los mejores son los Patek Philippe, pero el más barato te vale 3.000 euros. Como poco. Es como con los coches, desde luego un Porsche te va a costar más que un Seat Panda... pero es mucho mejor.

Lleva toda una vida dedicada a los relojes... ¿Cuáles son las claves para cuidar a los nuestros y que no se nos estropeen?

Las claves son: intentar que no le entre polvo, limpiarlo con relativa frecuencia, evitar hacer movimientos bruscos. Si está preparado para meterlo en agua yo aconsejo comprobar la hermeticidad todos los años. Un reloj es una máquina y hay que cuidarlo como tal.

La maquinaria vista desde dentro: desde 1866... y lo que le queda

La maquinaria vista desde dentro: desde 1866... y lo que le queda / Juan Luis Martín

Como persona ligada a los relojes... ¿Es una persona puntual? ¿Qué podemos hacer con ese amigo que siempre llega tarde?

Me considero puntual, pero tengo un amigo que siempre llega 20 minutos tarde y me saca de quicio. El truco es sencillo: decirle de quedar antes para que llegue a la hora que tú tienes en la cabeza... Si quieres verle a las 17:30, dile que a las 17.

¿Tiene usted algún nieto que le gustaría seguir el oficio y en particular aquí?

Tengo a mi nieta, pero es muy niña todavía... No sé cuál será su profesión o pasión.

¿Qué le parece que hoy día prácticamente todo el mundo mire la hora en el móvil?

Al final es como otro reloj. Los tiempos cambian...

Crees que con los teléfonos móviles, relojes inteligentes... ¿Acabarán desapareciendo los relojes tal y como los conocemos? ¿Y el oficio?

Lo dudo mucho. Quizás hay otras formas de medir el tiempo, pero dudo que desaparezcan. Y más de lo mismo con los relojeros.

Hay mucha gente en contra de los cambios de hora. Países como Rusia, Turquía o Australia mantienen la misma durante todo el año, ¿qué opinión le merece?

No me gusta. Deberíamos de estar en el huso horario cero, como Londres. Es verdad que comercialmente puede interesar más. Es lo que hay y no me quejo.

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