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HISTORIA

Quién es María Pacheco, la viuda que gobernó Toledo y que ahora va a tener una escultura en la ciudad

Los vecinos de Toledo llevaban muchos años pidiendo un homenaje a María Pacheco, uno de sus personajes más relevantes

¿Quién es María Pacheco y por qué va a tener una escultura en Toledo?

¿Quién es María Pacheco y por qué va a tener una escultura en Toledo? / Museo del Prado, Madrid

Desde el 2 de diciembre, Toledo tendrá una nueva escultura en el entorno del Alcázar. Justo frente a la puerta de la Biblioteca regional, entre la Cuesta de Carlos V y la Cuesta de los Capuchinos, ya está instalada la base circular desde la que se lucirá la obra en bronce en honor a María Pacheco. Su autor es escultor toledano Julio Martín de Vidales.

Con este homenaje, la ciudad salda una deuda histórica con María Pacheco, también conocida como "Leona de Castilla", la "brava hembra" o "centella de fuego". Su vinculación con Toledo es muy estrecha y es una de sus figuras más relevantes del siglo XVI. Los vecinos llevaban mucho tiempo pidiendo este reconocimiento, aunque no han trascendido muchos datos de cómo será, seguirá el estilo de la de Juan de Padilla, su esposo, elaborada por el mismo artista.

Quién era María Pacheco, protagonista la nueva escultura de Toledo

El nombre de María Pacheco es muy importante para la historia de España y especialmente para la ciudad de Toledo. Esta noble castellana fue líder del movimiento comunero y plantó unas bases para el progreso social, así lo reivindicó Lorenzo Silva, escritor especializado en la historia de los Comuneros y en la novela negra, en su conferencia del ciclo de novela histórica 'Toledo, luz de Europa'.

María López de Mendoza y Pacheco nació en el 1946 en La Alhambra, en Granada, en el seno de una familia noble castellana. En la ciudad andaluza tenían un papel fundamental, hasta el punto de que los Reyes Católicos nombraron a su padre alcalde perpetuo de La Alhambra. Recibió una gran educación y estaba considerada como una mujer culta, hablaba diversos idiomas y tenía conocimientos en Historia y Matemáticas.

Cuando tenía 13 años, se acordó su matrimonio con un joven y apuesto caballero toledano, Juan de Padilla, pero de rango inferior. El que sería su suegro le explicó que "lo quiero más que a los otros" y fue suficiente para que lo viera con mejores ojos. Se trasladó primero a Porcuna (Jaén) y tres años más tarde a Toledo, porque su marido sucedió al padre de este como capitán de gentes de armas

María Pacheco en una litografía del siglo XIX

María Pacheco en una litografía del siglo XIX / litografía

La revuelta comunera se gestó en las ciudades de la Castilla central, especialmente en Toledo, donde crecían el descontento y las críticas por el favoritismo hacia los extranjeros que acompañaron a Carlos I desde su llegada en 1517. Juan de Padilla y María Pacheco impulsaron las ideas que alimentarían el levantamiento. El caballero se convierte en portavoz del malestar popular y se involucró de forma muy activa en el levantamiento de las Comunidades en Toledo en 1520, participando en diversas batallas que terminaron de la peor de las formas: fue apresado y ajusticiado.

María Pacheco fue la viuda que gobernó Toledo

Con la muerte de Juan de Padilla, María Pacheco se convirtió en viuda y quiso adoptar un papel dominante en la causa que defendió su esposo. Gobernó Toledo durante más de un año hasta la llegada del obispo de Zamora Antonio de Acuña, con quien luego compartió el cargo.

Aunque enfermó, siguió dirigiendo esta lucha. Cuando Madrid cayó y solo Toledo seguía resistiendo, ella rechazó rendirse. Para preservar el orden en la ciudad, donde algunos vecinos se volvieron contra ella, llegó incluso a apuntar los cañones del Alcázar, donde se había refugiado, hacia Toledo.

María Pacheco huye disfrazada a Portugal

María Pacheco huye disfrazada a Portugal / Museo del Prado, Madrid

A pesar de que pusieron toda la resistencia, Toledo no podía aguantar mucho tiempo más y acabó en manos de las tropas reales. Cuando pusieron fin al conflicto con el armisticio de Sila, María Pacheco huyó hacia Portugal disfrazada de aldeana, por la noche, y gracias a la ayuda de familiares que estaban en el bando enemigo.

Fue condenada a muerte en rebeldía, de las pocas personas que no solicitó el perdón del rey. Sus últimos años de vida en Oporto no fueron nada fáciles y tuvo que subsistir gracias a la caridad. Murió a los 36 años de edad y sus estos reposan en la Catedral de Oporto.

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