Neurociencias
Cada respiración deja su propia firma en el cerebro
Un estudio muestra que la forma exacta de cada inspiración se corresponde con la de las ondas cerebrales en zonas clave de la memoria y las emociones

Respirar por la nariz sincroniza la actividad eléctrica del cerebro en la corteza piriforme, la amígdala y el hipocampo. / PublicDomainPictures.
La respiración de las 9 de la mañana no dura lo mismo que la de las 9 y un minuto, ni tiene la misma pendiente, ni la misma pausa antes de soltar el aire. Esa variabilidad ha empezado a interesar a un grupo de neurocientíficos de la Universidad de California en San Diego: quieren saber si esas pequeñas diferencias entre una inspiración y la siguiente tienen algún reflejo en la actividad eléctrica del cerebro.
Para comprobarlo midieron el contorno de cada respiración (cuánto tarda en subir, cuánto en bajar, si hay una meseta) y lo cruzaron con el contorno de cada oscilación neuronal registrada en el mismo instante.
Electrodos que ya estaban puestos
Los datos proceden de 16 personas con epilepsia resistente a los fármacos, que llevaban electrodos implantados en el cerebro por razones puramente clínicas: localizar el foco de sus crisis antes de una eventual cirugía. Los investigadores se limitaron a aprovechar un registro que ya existía y a cruzarlo con la señal respiratoria de cada paciente.
Lo que observaron fue una correspondencia clara entre la forma de cada ciclo respiratorio y la forma de las ondas cerebrales registradas en varias regiones: la ínsula, el hipocampo, la amígdala y partes del lóbulo frontal. Son zonas con funciones muy distintas entre sí (percepción del propio cuerpo, memoria, emociones, control de la conducta), lo que sugiere que el efecto de la respiración no está limitado a un único circuito.
Huella dactilar en el cerebro
Los propios autores usan la expresión "huella dactilar" para describir el fenómeno: cada respiración imprimiría un patrón identificable en la actividad cerebral del momento. Eso equivale a decir que hay una sincronía mucho más fina de lo que se pensaba entre un proceso mecánico (expandir y contraer los pulmones) y la electricidad que recorre estructuras cerebrales asociadas al recuerdo y al estado de ánimo.
Un detalle: cuando la respiración se midió con un sensor de flujo nasal, el acoplamiento con las ondas cerebrales fue más nítido que cuando se midió con una banda en el pecho.
Por qué la nariz parece llevar la voz cantante
Esto encaja con lo que ya había mostrado un trabajo de 2016 liderado por Christina Zelano (coautora también del nuevo estudio), según el cual la respiración nasal sincroniza la actividad eléctrica en la corteza piriforme, la amígdala y el hipocampo (relacionadas con la regulación de las emociones y la formación de la memoria), y que ese efecto desaparece casi por completo cuando se respira por la boca. Se piensa que el propio paso del aire por la nariz activa mecanorreceptores del epitelio olfativo, generando una señal rítmica que llega al cerebro incluso sin que haya ningún olor de por medio.
Esto podría explicar, al menos en parte, por qué técnicas tan dispares (el canto, la carrera de fondo, la meditación guiada o simplemente respirar despacio antes de un examen) alteran de forma tan tangible cómo nos sentimos. La respiración es de los pocos procesos del cuerpo que funcionan solos, sin que pensemos en ellos, pero que también se pueden controlar a voluntad en cuestión de segundos.

La inspiración tiene un reflejo en la actividad eléctrica del cerebro. / Archivo.
Referencia
Cycle-by-cycle respiration waveforms are coupled with the shape of neural oscillations. Eena Kosik-Rose et al. Journal of Neuroscience 31 August 2026, e0731262026. DOI:https://doi.org/10.1523/JNEUROSCI.0731-26.2026
Lo que el estudio no dice
Hay que ser cauto, no obstante, con el alcance real de estos resultados, advierten los autores. La muestra es de apenas 16 personas, todas con una condición neurológica específica, lo cual limita cualquier generalización a la población sana.
Tampoco se ha demostrado que cambiar deliberadamente el ritmo o la forma de la respiración mejore la memoria, reduzca la ansiedad o trate ningún trastorno. Por último, el experimento se hizo con los participantes en reposo, sin ninguna intervención sobre su forma de respirar.
Siguiente paso
Los propios autores plantean como siguiente paso comprobar si modificar voluntariamente el patrón respiratorio (alargar la espiración, por ejemplo) produce cambios medibles en tareas de atención o memoria.
Por ahora, lo que aporta el trabajo es sobre todo un cambio de mirada: dejar de tratar la respiración como un simple metrónomo y empezar a analizarla ciclo a ciclo, con la misma atención al detalle que se dedica habitualmente solo a las ondas cerebrales.
Fuente: Levante - EMV
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