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Reproducción Asistida

Un tejido testicular congelado durante 16 años vuelve a producir espermatozoides

Una muestra de testículo extraída de un niño de diez años antes de la quimioterapia y congelada demuestra ser viable 16 años después

Los espermatozoides en desarrollo (azul) llenan el centro de los túbulos seminíferos (naranja), que forman el testículo humano.

Los espermatozoides en desarrollo (azul) llenan el centro de los túbulos seminíferos (naranja), que forman el testículo humano. / Crédito: Susumu Nishinaga/Science Photo Library.

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Pablo Javier Piacente / T21

Un avance médico abre nuevas esperanzas para preservar la fertilidad de niños que deben recibir tratamientos oncológicos. Un tejido testicular extraído a los diez años, congelado durante 16 años y reimplantado en la edad adulta ha vuelto a generar espermatozoides: es la primera vez que una muestra extraída antes de la pubertad demuestra en humanos capacidad para reactivar la espermatogénesis tras ser reimplantada.

Un estudio publicado en medRxiv y analizado en un artículo de Nature describe el primer trasplante con tejido testicular inmaduro humano que logra reactivar la espermatogénesis en el propio paciente. El caso se remonta a 2008: el paciente, entonces con diez años de edad y diagnosticado de anemia de células falciformes, fue sometido a la extracción de un testículo antes de recibir quimioterapia y un trasplante de células madre hematopoyéticas.

Resultados positivos que abren el camino a nuevas terapias

El tejido se dividió en pequeños fragmentos y se se sometió a criopreservación. Años más tarde, ya en la edad adulta, el hombre seguía presentando azoospermia, o sea ausencia de espermatozoides en el semen. Esto derivó en el nuevo trabajo científico, liderado por especialistas de la Vrije Universiteit Brussel (VUB), en Bélgica, y colaboradores internacionales.

En diciembre de 2024, los investigadores descongelaron once fragmentos y los reimplantaron en cuatro localizaciones dentro del testículo, junto a otras cuatro bajo la piel del escroto. Durante un año de seguimiento monitorizaron la supervivencia del injerto, su vascularización, el perfil hormonal y los parámetros seminales.

Al retirar los implantes, comprobaron que el tejido había mantenido la arquitectura tubular y que se habían desarrollado células somáticas maduras. Además, en dos de los cuatro injertos intratesticulares detectaron células germinales y evidencia de espermatogénesis activa. En los injertos subcutáneos, en cambio, no hallaron células germinales.

Un estudio demuestra que un fragmento testicular conservado desde la infancia puede seguir siendo viable y recuperar actividad reproductiva en la edad adulta.

Un estudio demuestra que un fragmento testicular conservado desde la infancia puede seguir siendo viable y recuperar actividad reproductiva en la edad adulta. / Crédito: Enver Kerem Dirican / Wikimedia Commons.

Una esperanza para niños que enfrentan el cáncer infantil

La importancia de estos resultados radica en que los niños que reciben quimio o radioterapia antes de la pubertad no pueden recurrir al banco de semen, ya que la producción espermática todavía no ha empezado. Por eso, desde hace años se investiga la congelación de tejido testicular inmaduro como estrategia de preservación de la fertilidad.

Referencia

First successful transplant of human immature testicular tissue after gonadotoxic therapy during childhood: complete spermatogenesis in intra-testicular grafts. E. Goossens et al. medRxiv (2026). DOI:https://doi.org/10.64898/2026.03.04.26347483

Diferentes investigaciones indican que ya se han criopreservado más de 3.000 muestras en todo el mundo y que alrededor de un tercio de los hombres tratados en la infancia con terapias oncológicas presentan alteraciones persistentes de la función testicular.

Más allá de los pasos que aún quedan pendientes para que esta técnica pueda ser viable a gran escala, el avance demuestra que un tejido infantil congelado durante más de una década y media puede seguir vivo y recuperar una función biológica clave. Si futuras investigaciones confirman su utilidad, la preservación de tejido testicular podría convertirse en una herramienta decisiva para muchos niños que hoy afrontan tratamientos oncológicos.

Fuente: Levante - EMV