Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Etología / Neurociencias

Los simios también imaginan y fingen: el bonobo Kanzi demuestra que no es una capacidad exclusivamente humana

Un estudio experimental revela que los grandes simios pueden representar objetos inexistentes y distinguir entre ficción y realidad

Kanzi, el bonobo que realizaba simulaciones y podía responder a indicaciones verbales mediante señales.

Kanzi, el bonobo que realizaba simulaciones y podía responder a indicaciones verbales mediante señales. / Crédito: Ape Initiative.

Pablo Javier Piacente / T21

La capacidad de imaginar y fingir, considerada durante décadas un rasgo exclusivamente humano, también está presente en los simios. Un experimento con el bonobo Kanzi demostró que podía seguir situaciones de “juego simbólico” con objetos invisibles y mantener su representación mental.

Una investigación liderada por científicos de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, muestra que nuestros parientes vivos más cercanos junto a los chimpancés, los monos bonobos, pueden realizar un seguimiento de objetos imaginarios para fingir o "mentir" en situaciones determinadas. Así lo indica un estudio publicado en la revista Science, que se basa en un trabajo experimentos de décadas con Kanzi, un bonobo que falleció en 2025.

El experimento pone en duda la idea establecida en torno a que la capacidad de imaginar y participar en juegos que implican fingir es un rasgo exclusivamente humano: los datos del estudio indican que esta habilidad podría no ser única de nuestra especie, según una nota de prensa.

Simios con capacidad de imaginar

Los investigadores presentaron una serie de pruebas tipo “fiesta de té” en las que Kanzi, un bonobo entrenado en comunicación humana, siguió y representó objetos imaginarios, como vasos con “jugo” invisible o frascos con “uvas” inexistentes, mostrando que podía sostener en su mente objetos que no estaban presentes en la realidad.

Los autores describen tres experimentos con un diseño sencillo: frente a Kanzi y un investigador había copas y recipientes transparentes. El investigador simulaba verter jugo o tomar una uva de un frasco vacío, desplazando luego los recipientes y preguntando al bonobo dónde se encontraban el jugo y la uva.

Kanzi señaló de forma consistente la ubicación del objeto pretendido, incluso cuando la posición cambiaba, algo que sugiere que no respondía únicamente a señales visibles del gesto sino a una representación interna de ese objeto imaginario.

La imaginación podría ser previa al linaje humano

Para descartar que Kanzi creyera que realmente había líquido, los investigadores incluyeron controles: cuando se le ofreció elegir entre un vaso con jugo real y otro en el que se había “servido” jugo imaginario, el bonobo eligió casi siempre el vaso con jugo real, indicando que distinguía entre lo imaginado y lo concreto.

Referencia

Evidence for representation of pretend objects by Kanzi, a language-trained bonobo. Amalia P. M. Bastos et al. Science (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/science.adz0743

"Este estudio proporciona una de las pruebas experimentales más claras hasta la fecha de representaciones secundarias en un individuo de otra especie. Durante años, se han acumulado observaciones anecdóticas de chimpancés y bonobos interactuando con objetos imaginarios, pero faltaban demostraciones experimentales. El nuevo estudio da ese paso, demostrando que un bonobo puede mantener y actualizar estados imaginados superpuestos a la realidad inmediata", indicó a Science Media Centre el investigador español Antonio Osuna Mascaró, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, en Austria, quien no participó del estudio.

El hallazgo tiene implicaciones evolutivas: los autores sugieren que las raíces de la imaginación podrían remontarse entre 6 y 9 millones de años a nuestros ancestros comunes con otros grandes simios, y no ser una innovación exclusiva del linaje humano.