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La fusión nuclear fractura el mapa energético y geopolítico

España podría albergar el primer “Sol en la Tierra” en Europa

China lidera la carrera de la fusión, Europa tiene un proyecto y Estados Unidos está perdido en el laberinto tecnológico y financiero

Mapa geopolítico simbólico de la carrera por la fusión nuclear: China lidera con velocidad, Europa construye una red industrial interconectada (azul), Estados Unidos se muestra fragmentado en un laberinto, y España brilla con un resplandor dorado estratégico en el centro del tablero europeo. La esfera central de plasma representa "el Sol en la Tierra", el objetivo de la fusión energética neta.

Mapa geopolítico simbólico de la carrera por la fusión nuclear: China lidera con velocidad, Europa construye una red industrial interconectada (azul), Estados Unidos se muestra fragmentado en un laberinto, y España brilla con un resplandor dorado estratégico en el centro del tablero europeo. La esfera central de plasma representa "el Sol en la Tierra", el objetivo de la fusión energética neta. / IA/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

EDUARDO MARTÍNEZ DE LA FE/T21

Madrid

China está convocando a la industria europea de fusión nuclear —que promete una energía limpia y sin residuos tóxicos de larga vida— para acelerar la investigación y conseguir “la potencia del Sol en la Tierra” en plazos mucho más cortos de lo que preveían los grandes proyectos occidentales. España tiene una gran oportunidad para subirse a este tren.

Una declaración firmada el 25 de noviembre de 2025 en la ciudad china de Hefei ha sacudido el panorama geopolítico de la energía de fusión nuclear. Físicos de Francia, Alemania, Reino Unido y otras naciones europeas rubricaron la Declaración de Fusión de Hefei, formalizando su colaboración con el programa chino de plasma ardiente y comprometiéndose a integrar sus esfuerzos con el acelerado cronograma del gigante asiático. Este movimiento señala una realineación estratégica en la carrera global por dominar la tecnología que promete energía limpia e ilimitada.

La Academia China de Ciencias (ASIPP) tiene en marcha un programa internacional para avanzar en la investigación de plasmas ardientes, ofreciendo acceso global a sus infraestructuras clave de fusión. La declaración, recogida por medios oficiales chinos, hace un llamamiento a la apertura, el intercambio de conocimientos y las asociaciones mutuamente beneficiosas, invitando a investigadores de todo el mundo a unirse a los esfuerzos de Hefei.

La decisión de estos científicos europeos de orientarse hacia Pekín responde a la frustración acumulada con los crónicos retrasos de proyectos occidentales y al escepticismo creciente sobre las promesas norteamericanas en fusión. Lo que está en juego es liderazgo tecnológico, soberanía energética y poder geopolítico en el siglo XXI.

Las cinco claves de la nueva carrera por la fusión nuclear

  • China acelera con BEST y Hefei. Lidera la carrera con el tokamak BEST y la Declaración de Fusión de Hefei, que atrae a científicos europeos a su programa de plasmas ardientes.
  • ITER se hunde en retrasos y sobrecostes. El mega­proyecto internacional acumula casi una década de retraso y unos 5.000 millones de euros extra, con problemas técnicos y regulatorios que demoran los experimentos clave hasta mediados de los 2030.
  • EE.UU. depende de start‑ups sin estrategia estatal clara. Commonwealth Fusion Systems avanza con SPARC y ARC y firma contratos de más de 1.000 millones de dólares, pero el apoyo federal es insuficiente frente al empuje chino.
  • Gauss Fusion articula la respuesta industrial europea. Presenta el primer diseño completo de una planta comercial de fusión (GIGA) y un estudio con 900 posibles emplazamientos, en alianza con industrias y centros de investigación de varios países de la UE.
  • España entra en la jugada de la fusión. El estudio de Gauss Fusion identifica 17 clústeres españoles y emplazamientos clave como Lemóniz, Vandellós y Ascó, mientras IDOM e IFMIF‑DONES dan a España peso técnico en la cadena de valor de la fusión europea.

El reactor BEST de China: velocidad como estrategia geopolítica

El Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak (BEST), ubicado en Hefei, se ha convertido en el epicentro de esta reconfiguración geopolítica. Este tokamak superconductor está diseñado para alcanzar el régimen de plasma ardiente, en el que el propio calor generado por la reacción de fusión sostiene el plasma, acercando la tecnología a escalas de planta eléctrica.

Con una fecha de finalización prevista para 2027, BEST representa la ambición de China de convertirse en la primera nación en demostrar un plasma ardiente autosostenido y, potencialmente, en generar electricidad a partir de fusión por primera vez en la historia.

La estrategia china enfatiza lo que sus responsables presentan como “velocidad china”. Mientras el megaproyecto europeo ITER, en Francia, no prevé experimentos con combustible de deuterio-tritio hasta bien entrada la década de 2030, Pekín aspira a completar BEST en apenas unos años.

Song Yuntao, director adjunto de los Institutos de Ciencias Físicas de Hefei de la Academia China de Ciencias, describe el proyecto como “una exploración en territorio inexplorado”. BEST busca lograr un plasma ardiente donde la reacción de fusión se sostenga mediante el calor que genera, un hito central en la ruta hacia la generación continua de energía mediante fusión.

El programa internacional lanzado en Hefei por la Academia China de Ciencias articula el acceso coordinado a múltiples plataformas de investigación de fusión del país —incluido BEST— y marca explícitamente la transición desde la ciencia básica del plasma hacia la ingeniería de sistemas para plantas de fusión. Entre los primeros en responder se encuentra el consorcio público europeo EUROfusion, que ha acordado con ASIPP un plan de investigación conjunto sobre BEST, integrando grupos y recursos europeos en el programa de plasmas ardientes de Hefei.

ITER: el elefante blanco de la fusión multilateral

Los retrasos de ITER han creado el vacío que China está llenando estratégicamente. El proyecto internacional de 33 naciones, concebido como la demostración definitiva de la viabilidad de la fusión, se ha convertido en un ejemplo paradigmático de los desafíos de la colaboración multilateral a gran escala.

En julio de 2024, ITER confirmó nuevos retrasos y un sobrecoste de alrededor de 5.000 millones de euros. El calendario revisado sitúa el primer plasma y las operaciones iniciales con deuterio en torno a 2034, mientras que los experimentos con combustible completo de deuterio-tritio se empujan hacia 2039, casi una década más tarde de lo inicialmente planificado.

A estos retrasos se suman problemas técnicos y regulatorios, entre ellos grietas en tuberías de refrigeración, desalineaciones en sectores de la cámara de vacío y la intervención del regulador nuclear francés, que obligó a suspender parte del ensamblaje a la espera de refuerzos en el blindaje radiológico y garantías sobre la calidad de las soldaduras.

Michel Claessens, ex jefe de comunicaciones de ITER, ha sido particularmente crítico. En 2024 advirtió que la industria de la fusión está participando en “publicidad arriesgada y potencialmente engañosa” sobre la tecnología. Claessens es profundamente escéptico sobre los plazos oficiales y recuerda que, incluso cuando los reactores de fusión funcionen, habrá un conjunto completo de obstáculos tecnológicos, regulatorios y económicos para que produzcan electricidad competitiva en la red.

Estados Unidos: inversión privada sin estrategia nacional coherente

El panorama estadounidense en fusión presenta un contraste notable: inversión privada masiva combinada con financiación pública inconsistente y ausencia de una estrategia nacional coordinada.

Commonwealth Fusion Systems (CFS) lidera la carga privada con casi 3.000 millones de dólares recaudados hasta la fecha. La compañía desarrolla el reactor de demostración SPARC y el futuro reactor comercial ARC. Ha firmado acuerdos de compra de energía por más de 1.000 millones de dólares con Google y la energética italiana Eni para su primer reactor ARC, que se espera esté conectado a la red a principios de la década de 2030 en Virginia.

Sin embargo, estos acuerdos están al limite entre lo punitivo y lo colaborativo, reconociendo los desafíos inherentes a una tecnología de primera generación. El propio CEO Bob Mumgaard ha admitido que los contratos de compra de energía están diseñados sobre todo para establecer un precio indicativo para la energía de fusión y atraer más capital para construir ARC, más que para garantizar beneficios inmediatos con electricidad vendida en el mercado. Una valoración compartida por otros expertos nucleares consultados por T21.

China dobla la apuesta

El contraste con la estrategia china es pronunciado. Según la Oficina de Ciencias de la Energía de Fusión del Departamento de Energía de EEUU y análisis posteriores, Pekín estaría invirtiendo del orden de 1.500 millones de dólares anuales en iniciativas de fusión, mientras que la financiación federal estadounidense se ha mantenido en torno a los 800 millones de dólares anuales. En febrero de 2025, un grupo de senadores y expertos en fusión publicó un informe reclamando 10.000 millones de dólares en financiación federal para evitar que Estados Unidos se quede atrás. La dimensión geopolítica la subraya Andrew Holland, CEO de la Fusion Industry Association, citado por CNBC: “Si estás preocupado por la IA, si estás preocupado por el liderazgo energético... debes invertir en fusión. Si Estados Unidos no toma la iniciativa, entonces China lo hará”.

La ventaja china en el tamaño y ambición de sus instalaciones es especialmente notable. Imágenes satelitales presentadas en ese mismo reportaje de CNBC muestran la construcción acelerada de una nueva instalación de fusión por láser en China, que se espera sea aproximadamente el doble del tamaño del National Ignition Facility estadounidense.

Gauss Fusion: la respuesta industrial europea

Mientras China acelera y Estados Unidos se debate entre el sector privado y el público, Europa ha articulado una respuesta distinta a través de Gauss Fusion, la apuesta industrial paneuropea más avanzada para una planta comercial de fusión en Europa, en paralelo al roadmap público de EUROfusion/DEMO y al programa británico STEP. Representa el modelo “Eurofighter para la fusión”: una alianza estratégica que combina conocimiento industrial, inversiones nacionales y capacidad de cadena de suministro para entregar soberanía energética a Europa.

Fundada en 2022 por empresas líderes de Alemania, Francia, Italia y España, Gauss Fusion presentó en octubre de 2025 su Conceptual Design Report (CDR): el primer diseño integral de Europa para una planta comercial de fusión. El documento, de más de mil páginas, aborda todos los sistemas críticos necesarios para construir el primer reactor comercial de fusión: arquitectura general y concepto de planta; sistemas de extracción de calor, refrigeración y conversión eléctrica; ciclo completo del combustible de tritio (cría, extracción y reciclado); materiales capaces de soportar cargas térmicas y de neutrones extremas; imanes superconductores avanzados y un marco de seguridad, gestión de residuos activados y ciclo de vida

El CDR establece un marco de costes y cronograma que sitúa entre 15.000 y 18.000 millones de euros la inversión necesaria para poner en marcha el primer reactor comercial de fusión a mediados de la década de 2040. La presentación del informe coincidió en el tiempo con el anuncio del Plan de Acción de Fusión del gobierno alemán, dotado con 2.000 millones de euros, que fija el objetivo de que Alemania participe en la construcción de la primera planta de fusión del mundo.

Gauss Fusion aplica ingeniería concurrente —inspirada en la industria aeroespacial, de ahí lo de Eurofighter para la fusión— para acelerar el diseño: equipos multidisciplinares trabajan en paralelo en física de plasma, materiales, sistemas criogénicos, seguridad, integración en red y gestión de residuos, con una operativa sistemática de riesgos y oportunidades.

El estudio de emplazamientos: Europa como red integrada

En noviembre de 2025, Gauss Fusion completó un estudio paneuropeo de posibles emplazamiento geográficos en colaboración con la Universidad Técnica de Múnich (TUM), identificando 150 clústeres industriales con 900 sitios en toda Europa, todos potencialmente capaces de albergar la primera generación de plantas de fusión.

Los sitios potenciales se han identificado en Alemania, Francia, Italia, España, Suiza, Dinamarca, Países Bajos, Austria y República Checa, típicamente ubicados en centros industriales de alta demanda energética o grandes conurbaciones. La evaluación se realizó siguiendo un conjunto consistente de criterios técnicos, ambientales e infraestructurales, incluyendo: conectividad a la red eléctrica de alta capacidad; acceso a sistemas de refrigeración y posibilidades de recuperación de calor residual; condiciones geológicas, sismológicas y meteorológicas favorables y capacidad para reutilizar infraestructura energética existente (nuclear o fósil).

España: oportunidades en la carrera de la fusión

Para España, el estudio identificó 17 clústeres potenciales distribuidos entre Logroño, Zaragoza y Amposta, así como en zonas industriales clave con alta demanda eléctrica y fuerte conectividad, como Olaberria, Castellbisbal y Sestao.

Las ubicaciones más estratégicas incluyen:

  • Lemóniz, donde se proyectó una central nuclear que nunca se completó, dejando infraestructura potencialmente aprovechable.
  • Vandellós y Ascó, emplazamientos de centrales nucleares actualmente en operación o desmantelamiento, cuyo cierre completo se prevé hacia 2034.

Ventajas singulares

  • La reutilización de emplazamientos nucleares existentes es particularmente valiosa porque ofrecen conexiones robustas a la red, ecosistemas industriales consolidados, infraestructuras de refrigeración, competencia técnica local y marcos regulatorios y de licenciamiento ya probados, todo lo cual reduce riesgos, costes y plazos de implantación.
  • La participación española va más allá de ser anfitrión potencial. IDOM, accionista de Gauss Fusion, trabaja en el diseño complejo de ingeniería del ciclo de combustible extendido, uno de los desafíos técnicos más críticos del proyecto, mientras que la instalación IFMIF‑DONES en Granada se perfila como infraestructura clave para validar materiales sometidos a condiciones extremas dentro del reactor de fusión.

Implicaciones estratégicas

La firma de la Declaración de Hefei por científicos europeos representa un reconocimiento pragmático: el acceso a instalaciones experimentales avanzadas es crucial para el progreso científico. Pero, al mismo tiempo, subraya la urgencia de que Europa acelere sus propios esfuerzos industriales si no quiere ver cómo el valor añadido de la fusión se desplaza hacia Asia.

Gauss Fusion ofrece una respuesta estructurada a este desafío. Como explicó su CEO, Milena Roveda, en una entrevista con Tendencias21, Europa tiene la oportunidad de construir en el siglo XXI una industria energética puntera y estratégica para garantizar su autonomía”. La metáfora del “Eurofighter de la fusión” sintetiza esta visión.

La decisión, en 2027

La selección final del emplazamiento por parte de Gauss Fusion se espera para finales de 2027, tras discusiones con gobiernos europeos, socios industriales y reguladores. El CDR será revisado por un panel independiente en 2026, antes de entrar en fases de diseño detallado.

La pregunta ya no es si habrá plantas de fusión en Europa, sino si España decidirá estar entre los países que las alberguen y diseñen, o se conformará con importar tecnología desarrollada por otros cuando la fusión sea una realidad comercial.