Biotecnología

Una nueva tecnología nos acerca a la inmortalidad

Un fluido que reemplaza a la sangre puede restaurar la mayoría de las funciones corporales después de la muerte

Una nueva tecnología nos acerca a la inmortalidad
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Pablo Javier Piacente

Una nueva técnica recientemente desarrollada restaura la función de células y órganos en cerdos después de la muerte: los científicos lograron recobrar la circulación sanguínea en todo el cuerpo y otras funciones celulares. Si se logran restaurar ciertas funciones celulares en el cerebro muerto, y los avances se replican en humanos, se podrían recuperar prácticamente todas las funciones en un organismo después de la muerte.

Investigadores de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, han creado un fluido protector de células especialmente diseñado para su administración en múltiples órganos y tejidos, con el cual pudieron restaurar la circulación sanguínea y otras funciones celulares en cerdos en el marco de un experimento, incluso una hora después de su muerte. 

Según explican los científicos en un nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Nature, además de ayudar a extender la salud de los órganos humanos durante una cirugía y ampliar la disponibilidad de órganos de donantes, la tecnología es un camino potencial hacia la recuperación integral de órganos post mortem, incluyendo al cerebro humano.

De acuerdo a una nota de prensa, seis horas después del tratamiento con la nueva tecnología, denominada OrganEx, los científicos encontraron que ciertas funciones celulares primordiales estaban activas en muchas áreas del cuerpo de los cerdos, incluso en el corazón, el hígado y los riñones. Además, algunas funciones de los órganos se habían restaurado: un dato vital es que encontraron evidencia de actividad eléctrica en el corazón, que conservaba la capacidad de contraerse.

El “fluido” de la inmortalidad

La tecnología utiliza un dispositivo de perfusión, similar a las máquinas de circulación extracorpórea que reemplazan el trabajo del corazón y los pulmones durante una cirugía. La perfusión es el paso de un fluido, a través del sistema circulatorio o el sistema linfático, a un órgano o un tejido. Habitualmente se emplea para el traspaso capilar de sangre a los tejidos, pero en este caso se utiliza un fluido experimental.

El fluido análogo de la sangre contiene compuestos que pueden promover la regeneración celular y suprimir la inflamación en todo el cuerpo. En el experimento, se indujo un paro cardíaco en cerdos anestesiados, que fueron tratados con OrganEx una hora después de la muerte. Este avance se sustenta en una investigación previa, en la cual se restauró la circulación y ciertas funciones celulares en el cerebro de un cerdo muerto. 

Los investigadores destacaron que al analizar las estructuras biológicas con un microscopio era muy difícil diferenciar entre un órgano sano y uno que había sido tratado con la tecnología OrganEx después de la muerte: además de lograr restaurar la circulación sanguínea en todo el cuerpo, los científicos creen que esta innovación puede recuperar la actividad celular y el funcionamiento normal de la mayoría de los órganos

La clave está en el cerebro

De la misma forma que había sucedido en la investigación anterior, los especialistas dirigidos por Nenad Sestan encontraron que la actividad celular en algunas regiones del cerebro se había restaurado por completo. Sin embargo, no lograron detectar la actividad eléctrica organizada que indicaría la recuperación de la consciencia. 

A pesar de esto, la observación de movimientos musculares involuntarios y espontáneos en las áreas de la cabeza y el cuello en los animales que participaron en el experimento indican la preservación de ciertas funciones motoras. En consecuencia, el fluido desarrollado tendría la capacidad de detener el proceso de deterioro de las células y los órganos del cuerpo, que comienza minutos después de la muerte. 

Para los científicos, la clave está en recuperar determinadas funciones celulares en el cerebro muerto, un órgano especialmente susceptible al suministro pobre o inadecuado de sangre. De conseguirse, los investigadores creen que podría lograrse algo similar en la mayoría de los órganos vitales y, además, recuperar tejidos dañados durante ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

Referencia

Cellular recovery after prolonged warm ischaemia of the whole body. Sestan, N., Andrijevic, D., Vrselja, Z., Lysyy, T. et al. Nature (2022). DOI:https://doi.org/10.1038/s41586-022-05016-1

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