Movimiento global

La comunidad científica se rebela contra la inacción climática

Movilizaciones en 25 países para denunciar la manipulación política de las recomendaciones de los expertos

La comunidad científica se rebela contra la inacción climática
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Alejandro Sacristán (Enviado especial)

Los científicos aseguran que los intentos de frenar el calentamiento global han fracasado y que se requiere una revolución climática no violenta para evitar el colapso del planeta. Denuncian la manipulación política del informe de expertos de la ONU sobre el cambio climático.

Científicos de más de 25 países, entre los que se encuentran algunos miembros del Consejo Editorial de Tendencias21, están desarrollando esta semana acciones de desobediencia civil, con huelgas y ocupaciones de universidades, para protestar contra la inacción política frente a la crisis climática.

La comunidad científica se rebela ante el panorama desolador que analiza la tercera y última parte del informe IPCC sobre el cambio climático de Naciones Unidas, el principal estudio internacional en esta materia.

Las acciones en España alcanzan hoy su punto álgido en Madrid , con una gran acción de desobediencia civil y posteriormente la representación de una asamblea ciudadana climática.

Una concentración de científicos desarrollada esta mañana a la puerta del Congreso de los Diputados ha provocado la retención del afamado experto español de la FAO, José Esquinas, así como de otros participantes.

El movimiento internacional Scientist Rebellion, que organiza este movimiento, pone el foco sobre las instituciones científicas y gubernamentales de todo el mundo, denunciando que el acuerdo mundial de no superar los 1,5ºC ha fracasado, y que es precisa una revolución climática para impedir el colapso del planeta.

Las amenazas para la supervivencia de nuestra civilización e incluso para la vida en el planeta aumentan cada día, señalan los científicos.

Añaden que esta inacción no puede seguir siendo tolerada: la situación es tan grave que hace necesaria la movilización de la comunidad científica para exigir que se actúe de inmediato.

Momento del encuentro con científicos ayer en Madrid. / Mar Muro.

Encuentro con científicos

En España, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, investigadores de renombre internacional como Fernando Valladares (CSIC), Premio Rei Jaume I en Protección del Medio Ambiente, o Marta Rivera Ferré (CSIC), autora participante en 3 informes del IPCC, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU, se reunieron ayer, entre otros, con los medios, para comunicar la gran urgencia de actuar tras la publicación del último informe del IPCC de Naciones Unidas.

Marta Rivera dijo que ante todo el cambio climático es social y está unido a un modelo socioeconómico específico. Añadió que la crisis climática impacta con toda su fuerza en la sociedad y amenaza con la extinción masiva de especies. Se calcula en más de un millón las especies que están en peligro y señala que la desaparición de las especies afecta a la viabilidad de los ecosistemas y de la sociedad humana.

Fernando Valladares llamó la atención sobre 9 puntos esenciales que figuran en el Informe completo del IPCC (3.000 páginas) y que se habían sustraído del Resumen (Summary) elaborado para los decisores gubernamentales.

Fernando Valladares señaló que “la capa política del Resumen empaña la ciencia del informe completo. No lo contradice, pero deja muchas cosas fuera”.

El científico de la FAO, José Esquinas (con mascarilla blanca y gorra gris) en la manifestación de esta mañana, momentos antes de ser detenido por la policía. / A. Sacristán

Manipulación política

Destaca que en el resumen final se ha menoscabado, o no aparecen, los siguientes datos y recomendaciones de los expertos:

1. Abandono de combustibles fósiles comenzando por el carbón (cierre de todas las centrales en 7 años).

2. El pico de emisiones debe ser en 2025.

3. Se argumenta y recomienda el abandono de la energía nuclear.

4. Los costes de las renovables se han reducido mucho, lo cual facilita su implantación, pero solo con eso no es posible: hay que reducir el consumo energético (y no solo aumentando eficiencia energética). Decrecer.

5. Promocionar sistemas naturales y antropogénicos de captura de CO2 que deben secuestrar el equivalente a lo emitido en la última década.

6. Las responsabilidades de reducción no se reparten por igual entre países y entre personas: el 1% de los que más han emitido lo han hecho 70 veces más que el 50% de los que menos han emitido.

7. Hay que reducir no solo la producción, sino también la demanda: es preciso un cambio cultural y de comportamiento de la sociedad.

8. Se recomienda la profunda transformación del sistema económico y detener el crecimiento global, facilitando la transición de los países menos desarrollados sin pasar por una fase de industrialización contaminante.

9. Resulta problemático acuñar términos como bioeconomía, que acaban tapando contradicciones. Ocurrió con términos como desarrollo sostenible, crecimiento verde, tecnoptimismo o ecomodernismo.

No hay duda: extinción masiva y caos climático en marcha

La comunidad científica presente en Scientist Rebellion avisa que “las conclusiones de los estudios científicos son indiscutibles, pese a las campañas para desacreditarlas difundidas a lo largo de décadas por los “mercaderes de la duda”.

Ya no hay tergiversación posible de los hechos: las catástrofes se producen ante nuestros ojos y a gran escala. Hemos presenciado episodios climáticos extremos de manera repetida y cada vez con mayor virulencia, señalan los científicos.

La pandemia de COVID que padecemos desde 2020 se origina en una zoonosis relacionada con la deforestación. Las gotas frías, las lluvias torrenciales, las sequías, olas de calor y los mega incendios, se multiplican y aceleran. En nuestro país, un 75% del territorio está ya en alto riesgo de desertificación, añaden.

Finalmente, advierten que estamos viviendo a escala global la sexta extinción masiva, y que decenas de especies animales desaparecen cada día. "Los niveles de contaminación son alarmantes desde todos los puntos de vista (plásticos, pesticidas, nitratos, metales pesados, etc.) y sabemos que los puntos de no retorno climáticos –tipping points- están muy cerca de sobrepasarse", sentencian.

Resistencia civil

Fernando Valladares, del CSIC, afirmó que "los movimientos sociales y los activistas climáticos se nutren de los datos e informes que hacemos los científicos y debemos mostrarles nuestro apoyo e incluso, como ahora, dar la cara por y con ellos".

Elena González Egea, doctora en astrofísica, y cofundadora de Rebelión Científica, ha apuntado que "como científicos llevamos décadas avisando de la magnitud del problema. Por ello, y para que se nos escuche y se actúe en consecuencia, nos vemos obligadas a emplear la resistencia civil no violenta".

El periodista especializado en clima y miembro del movimiento, Juan Bordera, ha afirmado que "estamos a las puertas de una gran crisis alimentaria y, a pesar de las advertencias, los gobiernos están siendo terriblemente tibios".

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Agnes Délage, catedrática y doctora en historia contemporánea por la Universidad de Aix Marseille, señaló que el sexto informe del IPCC es de una claridad meridiana: los cambios de consumo individual no bastan y hace falta una transformación profunda y rápida del conjunto del sistema productivo, así como una transición justa para los colectivos más vulnerables.

Añade que la gobernanza que recomienda el IPCC para realizar este objetivo está orientada hacia la “innovación social” y la creación de “nuevas instituciones” y “nuevas leyes”, que permitan garantizar la participación real de la ciudadanía y la democratización efectiva de la acción climática.