GEOPOLÍTICA EUROVISIVA

Ucrania y Rusia en Eurovisión: una historia de tensión geopolítica camuflada entre música

A pesar de su naturaleza apolítica, el festival ha sido escenario de momentos protagonizados por ambos países fuera de lo musical

Algunos representantes de Ucrania y Rusia en el Festival de Eurovisión.

Algunos representantes de Ucrania y Rusia en el Festival de Eurovisión. / UER

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Sergio López Martín

La invasión de Ucrania también ha traído importantes consecuencias a Rusia en un plano más social. Además de la cancelación de la final de la Champions League 2021/2022 en San Petersburgo y del Gran Premio de Fórmula 1 en Sochi, Rusia no podrá participar en la próxima edición del Festival de Eurovisión, según lo acordado por la UER.

A pesar de que las normas del festival lo definen como 'apolítico', esta importante decisión llega después de que Rusia y Ucrania hayan mostrado que su tensa relación dentro del marco del festival, en el que ambas hayan querido colar la política entre música, actuaciones y la pirotecnia del escenario del certamen. Yotele repasa la historia de política y tensión que Ucrania y Rusia han vivido en el contexto del Festival de Eurovisión.

El himno de la revolución naranja

En el mismo año que ganó su primer festival, Ucrania se vio inmersa en la revolución naranja, un movimiento que tomó la plaza Maidan que protestaron por unas elecciones presidenciales tachadas de fraudulentas y cuyo uno de los rostros principales fue Ruslana, la vencedora con ‘Wild Dances’.

Para celebrar su festival en 2005, Ucrania eligió como anfitriones a Greenjolly y a su tema ‘Razom nas bagato’ ('Juntos somos muchos'), que se había convertido en uno de los himnos de las protestas que tuvieron lugar en la capital ucraniana.

Un 'adiós' a Rusia

Después de la revolución naranja que marcó el país, en el año 2007, Ucrania logró la segunda posición en el Festival de Eurovisión con Verka Serduchka, un personaje interpretado por el actor Andriy Danilko, y su ‘Dancing Lasha Tumbai’, una canción cuya fonética tiene una especie de mensaje subliminal en la que parece que se entender en inglés un ‘Russia goodbye’ ('Rusia adiós').

La censura de Moscú

Tras la victoria de Dima Bilan en 2008, Moscú se convirtió en la sede de Eurovision 2009, una edición que estuvo marcada por la LGTBIfobia de las instituciones públicas. De hecho, el alcalde de la capital rusa por aquel entonces, Juri Lushkov, advirtió a las personas LGTBI que no podían manifestarse públicamente: “La ciudad no permite desfiles gay".

No fue la única cosa relacionada que marcó dicha elección. Según contó Malena Ernman, madre de la activista Greta Thunberg, el jurado profesional ruso ‘castigó’ a ella y a Soraya por defender los derechos de las personas LGTBI durante el desarrollo del festival, situándola en las últimas posiciones.

La retirada de Georgia

La edición que Rusia celebró de Eurovision en el año 2009 también estuvo marcado por el conflicto geopolítico en la región separatista de Osetia del Sur. Georgia se tuvo que retirar del festival después de que quisiese cambiar la letra de su canción titulada 'We don't wanna put in', que hacía un juego de palabra con el presidente ruso.

Rusia, abucheada en 2014 

En el año 2013, Putin aprobó las conocidas leyes anti-propaganda homosexual, preocupando a gran parte de la comunidad internacional, incluso dentro de la organización del Festival de Eurovisión. Por aquel entonces, el Grupo de Referencia del festival con Jon Ola Sand a la cabeza (supervisor ejecutivo del concurso desde 2010 a 2020) llegó a preguntar a los canales rusos participantes cómo podrían afectar ante una hipotética celebración del festival en su territorio, llegando incluso a firmar una carta abierta condenando la discriminación en todas sus clases.

Meses después, en el Festival de 2014, los espectadores del certamen abuchearon considerablemente a las gemelas Tomachevy, representantes de Rusia, y en el momento que la portavoz del país del este dio sus puntos. Al final de sus actuaciones, casualmente o intencionadamente, la realización enfocó a varias banderas LGTBI ondeando mientras se oía notablemente la protesta del público. 

Ucrania se retira en 2015

Las consecuencias de la ocupación rusa de diversos territorios de Ucrania también afectó a la celebración del 60º aniversario de Eurovisión. En el año 2015, la cadena pública ucraniana anunció por sorpresa su retirada del festival europeo debido la situación política y militar del país debido a dicho conflicto y a la quiebra financiero del canal.

Un año después de su retirada, en el 2016, Ucrania regresa por todo lo alto al Festival de Eurovisión aunque con cierta polémica. Dentro del marco del conflicto con Rusia por la anexiones de partes de su territorio, el país del este gana el certamen europeo con Jamala y '1944', una canción interpretada en tártaro e inglés en la que recordaba las deportaciones masivas que los tártaros sufrieron durante el estalinismo.

"Cuando llegan los extraños... vienen a tu casa, os matan a todos y dicen: No somos culpables, no culpables. ¿Dónde tenéis la cabeza? La humanidad llora, creéis que sois dioses, pero todo el mundo muere. No os traguéis mi alma, nuestras almas", afirma la letra de la canción ganadora de Eurovisión 2016, que ha vuelto a estar de actualidad en el 2022 tras la invasión rusa.

Veto a la representante rusa

Tras la victoria de Jamala en Estocolmo, Ucrania se aventuró a organizar en Kiev una edición del Festival de Eurovisión marca por los rumores de cancelación por los problemas de financiación y por su tensión con Rusia. De hecho, el país del este tuvo que renunciar a participar en el concurso europeo después de que las autoridades ucranianas vetasen la entrada de Yulia Samoylova, su representante, por actuar en un concierto en Crimea, anexionada por Rusia en 2014, sin tener permiso.

Por su parte, la UER intentó salvar la participación rusa en esa edición de Eurovisión proponiendo que Samoylova actuase via satélite en un plató de Moscú, propuesta que no llegó a un buen puerto.

La política y Eurovisión Junior

Si Eurovisión no se ha librado de la política, el certamen Junior tampoco. En el 2018, la pequeña artista Darina Krasnovetska representó a Ucrania en el concurso europeo con 'Say Love', una canción en la que reivindicaba con un megáfono el poder del amor y decía 'no' a la guerra en su letra. En cierta manera, la composición trataba de un tema universal en el mundo música, pero el hecho de que el festival se celebrase en Bielorrusia, país satélite de la Rusia de Putín, hace que cobre una especial relevancia.

Ucrania se retira en 2019

Uno de los eurodramas protagonizados por Ucrania más recordados de los últimos años también fue generados en parte por la geopolítica. Maruv no fue la representante de Ucrania después de que no llegase a un acuerdo con la televisión pública del país del este sobre el duro contrato que le obligaba a, por ejemplo, cancelar sus conciertos en Rusia, ceder todos los derechos de su tema y/o a no hablar con periodistas sin su expresa autorización.

De hecho, muchos eurofans todavía recuerdan esa preselección por la pregunta que Jamala hizo en mitad de una de las galas a Maruv tras su actuación: "Tengo una pregunta muy incómoda para ti: ¿Crimea es Ucrania?".

Horas después de esta decisión, y viendo que ninguno de los finalistas de su preselección quería ocupar la vacante de Maruv, la televisión pública ucraniana (UA:PBC) se retiró del certamen organizado por la Unión Europea de Radiodifusión, a pesar de que había confirmado su participación. La decisión llegó el mismo día en el que el gobierno ucraniano anunciase la creación de una lista negra de artistas que han actuado en Rusia.

Se repite el caso Maruv

Ucrania revivió hace poco días la polémica de Maruv a raíz de Crimea. Tan solo cuatro días después de ganar su final nacional, Alina Pash renunció voluntariamente a llevar la bandera de Ucrania en el escenario de Turín 2022 después de que la propia televisión pública ucraniana desvelase que el documento de entrada a Crimea desde Ucrania que su equipo entregó para poder participar en el Vidbir no era oficial, ya que no fue emitido por el Servicio Estatal de Fronteras, tal y como establece la legislación ucraniana.

"Soy una artista, no un político. No tengo un ejército de PRs, directivos, abogados para contrarrestar todo este ataque, presión, amenazas, hackeo mis redes sociales... Y también la reacción absolutamente inaceptable que la gente se permite, sin entender la situación y olvidar la dignidad de cada ciudadano de Ucrania. No quiero esta guerra virtual y el odio. La principal guerra ahora es la extranjera que llegó a mi país en 2014. Ya no quiero ser parte de esta sucia historia. Con mucho corazón, retiro mi candidatura como representante de Ucrania en Eurovisión", aseguró la artista en la publicación que hizo en su perfil de Instagram.

Rusia, expulsada en 2022

El último capítulo de esta cronología de tensión geopolítica llegó en febrero. La Unión Europa de Radiodifusión tomó la decisión de expulsar a Rusia del Festival de Eurovisión por la invasión del país en Ucrania, que había solicitado que su vecino fuera expulsado del organismo y del propio certamen musical. Tras esta petición, otros territorios como Países Bajos, Dinamarca, Suecia, Noruega, Lituania, Letonia y Estonia, entre otros, mostraron su rechazo a la presencia de Rusia en el festival.

"Esta decisión refleja nuestra preocupación de que, debido a la crisis sin precedentes en Ucrania, la inclusión de una candidatura rusa en el concurso de este año pudiera dañar la reputación del certamen", explican en un comunicado la UER, rectificando al cabo de las horas, ya que en un primer momento rechazaba la posibilidad de que Rusia fuera excluido del certamen, a pesar de sus ataques en Ucrania, por tratarse de "un evento cultural de naturaleza no política". No obstante, la organización reconocía que iba a "vigilar de cerca la situación".

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