JUICIO POR ABUSOS

La fiscal asegura que la víctima de la salvaje violación de Igualada no falleció por "un milagro"

La acusación pública reclama 45 años de prisión para Brian Raimundo Céspedes y la defensa solicita que en caso de condena la cumpla en España y no sea expulsado a Bolivia

El presunto agresor sexual de Igualada es descrito como "un peligro público"

Video: Agencia ATLAS | Foto: EP

"Fue un milagro". "Podía haber fallecido en el minuto uno". Golpes en la cabeza, el abdomen, en las lumbares y desgarros en la vagina y en el ano. Una "brutal" violación "sorpresiva" que tenía intención de dominar y "humillar a la víctima". Y una voluntad inequívoca, a su entender, de matar, con golpes "constantes" en órganos vitales, como el cráneo, que eran "susceptibles" de causar la muerte. Así de contundente se ha expresado la fiscal en el juicio que se celebra en la Audiencia de Barcelona contra Brian Raimundo Céspedes, nacido en Bolivia, el procesado por la "brutal" y salvaje agresión sexual a una adolescente de 16 años en un polígono industrial de Igualada el 1 de noviembre de 2021. El abogado de la menor, Jorge Albertini, lo ha definido en una frase: "El acusado quiso hacer el máximo daño, con la mayor crueldad y causar la muerte". El juicio ha quedado visto para sentencia.

Las acusaciones han dedicado la última sesión del juicio a poner en evidencia la brutalidad de la agresión y a desmontar la versión del acusado. Se han referido en sus informes finales al camionero que encontró por casualidad a la joven esa noche en un callejon del polígono industrial de Igualada. La halló en el suelo y con dos importantes charcos de sangre. El camionero llamó a los servicios de emergencias y la tapó con una chaqueta. Esta rápida actuación salvó la vida de la menor, que ese día había salido de fiesta con unas amigas a la discoteca Epic. Fue asaltada cuando de madrugada se dirigía sola hacia la estación del tren para volver a su casa en Vilanova i la Geltrú. "Un ángel", ha calificado Albertini al camionero que evitó que la joven falleciera por las heridas que le produjo el agresor.

La fiscalía ha relatado de forma pormenorizada todas las pruebas que apuntan a que el procesado Brian Raimundo Céspedes es el autor de esa violación e intento de asesinato, justificando, desde el punto de vista técnico, por qué solicitaba para él 45 años de cárcel y otros 10 de libertad vigilada. Así, ha explicado los indicios aportados durante la investigación por los Mossos y los peritos judiciales -que concluyeron que se trata de un "delincuente sexual homicida", que "buscaba causar el máximo daño" y "sin remordimiento"- , tachando de "poco coherente" la versión del acusado de que él no violó a la adolescente y que consumía marihuana y hachís de forma habitual. Con este último argumento, su defensa está intentando que el tribunal imponga al procesado una pena menor y que los magistrados le apliquen diversas atenuantes, como embriaguez y alteración psíquica. Su abogado ha requerido a los magistrados que en caso de condena, el acusado la cumpla ingramente en España y no sea expulsado a su país de origen, Bolivia.

Las pruebas incriminatorias

Para la fiscal, las pruebas que incriminan a Céspedes son contundentes y definitivas. Ha empezado detallando la revisión de las cámaras de seguridad del polígono, donde se observaba como un joven que llevaba la misma ropa del acusado se dirigía a la víctima, la geolocalización del teléfono móvil del procesado que coincidía con la de la adolescente y, entre otras pruebas, el ADN de la joven hallado en la chaqueta del imputado y que fue localizada en la vivienda donde residía. La acusación ha subrayado como los agentes pudieron identificar a Céspedes como el sospechoso que había perpetrado la agresión sexual por la revisión de una denuncia por daños en un vehículo, acción grabada por un ciudadano, que les puso sobre la pista del que esta semana se ha sentado en el banquillo de los acusados. Y un dato no menos relevante: Céspedes hizo una foto en la zona sin querer con su teléfono móvil, lo que le sitúa en el lugar de los hechos.

"La intención era causar la muerte de la víctima", ha recalcado la fiscal. Es decir, el procesado, en su opinión, tenía un "ánimo de matar", por lo que golpeó de forma salvaje a la adolescente con un objeto, utilizada como "un arma de matar". Además, la agredió sexualmente con ese u otro objeto, produciéndole importantes heridas en la zona vaginal y anal. La joven, ha recalcado, fue encontrada por el camionero con dos charcos de sangre. Al entender de la acusación pública, el procesado atacó "sorpresivamente" a la menor y esta, ante tal acción, no pudo defenderse. Y la asaltó en un callejón solitario, a altas horas de la madrugada y poco iluminado. El acusado, ha agregado, actuó para "aumentar el dolor" de la joven con los golpes que le propinó por todo el cuerpo.

La defensa, por su parte, ha sostenido que Céspedes no es el autor de la violación ni del intento de asesinato y que no se ha acreditado que el joven que aparece en las imágenes captadas por las cámaras de seguridad del polígono sea él. El abogado ha llegado a afirmar que la ropa del atacante es la que normalmente llevan los jóvenes y, por lo tanto, era normal que hubiera unas similares en el domicilio del acusado. Y sobre la chaqueta localizada en la vivienda de Céspedes con restos de ADN de la víctima, el letrado ha explicado que su representado había perdido la suya y se la encontró, habiéndola utilizado durante varios días.