INVESTIGA SI LA ENVENENARON

La Guardia Civil recurre a dos niños para encontrar la verdad sobre la muerte de la tía política de Luis Lorenzo

Una psicóloga y una criminóloga han entrevistado a dos hijos del actor y de Arancha Palomino, de 10 y 11 años. Ambos convivieron con la anciana en sus últimos días de vida

La Guardia Civil recurre a dos niños para encontrar la verdad sobre la muerte de la tía política de Luis Lorenzo
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El objetivo es conocer la verdad. La verdad sobre cómo murió Isabel Suárez en casa de su sobrina Arancha Palomino y del actor Luis Lorenzo el 28 de junio de 2021. Saber si fue envenenada, como apunta el forense que descubrió en su cuerpo altas concentraciones de cadmio y manganeso, o si, por el contrario, la presencia de metales pesados obedece a un proceso natural que se produce en el organismo después de fallecer, una posibilidad que la jefa del servicio químico del Instituto de Toxicología no descartó en su declaración ante el juez.

La Guardia Civil intenta averiguar quién dice la verdad sobre cómo llegó y vivió la anciana en la casa de Rivas-Vaciamadrid. Si Lorenzo y Palomino la trasladaron desde Grado (Asturias) contra su voluntad para "sacarle los cuartos" y la maltrataron, como afirma la familia asturiana de la mujer -que la describe como una persona sana y autónoma a pesar de sus 85 años- o, como defiende la pareja, la mujer sufría demencia y quiso que su sobrina la cuidara porque en Asturias "se sentía sola".

Testigos clave

Desentrañar la verdad en un asunto en el que ni los médicos asturianos y los madrileños se ponen de acuerdo sobre el estado de salud de Isabel Suárez aquellos meses es tan complejo que, para obtener alguna certeza, los investigadores han recurrido a dos niños, de 10 y 11 años: un hijo de Lorenzo y otro de Palomino, fruto de la relación de ambos con parejas anteriores. Son testigos clave de los últimos meses de vida de la anciana. Una psicóloga y una criminóloga del Equipo de Análisis del Comportamiento Delictivo de la Comandancia de Madrid los han entrevistado.

Uno de los menores relata toda clase de malos tratos y vejaciones a la anciana, el otro lo desmiente por completo y defiende a la pareja

Las versiones de los menores, recogidas en el informe de la Guardia Civil, al que ha accedido CASO ABIERTO, tampoco coinciden. Uno de ellos relata toda clase de malos tratos y vejaciones a la anciana, el otro lo desmiente por completo y defiende a la pareja. "Fueron a Asturias, se llevaron a Isabel por la noche y la dejaron ahí (en la casa de Madrid). Yo el primer finde que la vi estaba contenta. Al tercer día, ya estaba mal, con pocas ganas de hacer nada, como medio dormida en el sofá", relata uno de los niños que "convivió de manera intermitente" con la anciana y describe cómo Lorenzo y Palomino "trataban muy mal a la tía Isabel".

Pedía comer

"Siempre que le decían algo se lo decían gritando. Estaban todo el rato gritando a Isabel porque no se podía dormir. Ella dormía en la cama de mi hermano pequeño y dormía con las piernas fuera de la cama porque no cabía (…). Casi no podía moverse porque tenía como temblores y les pedía (a Arancha y a Luis) si le podían dar al menos de comer o si la duchaban. Ellos decían que no, que ella era mayorcita para hacerlo".

El menor asegura que el actor y su mujer negaron la asistencia a la anciana en cuidados básicos como la alimentación o el aseo: "a Isabel no la dejaban comer con ellos en la mesa del salón, ella comía con nosotros (los niños) en la cocina. Pero no se podía mover. Yo les decía: '¿pero no os dais cuenta de que esta señora no puede comer porque está mal?'. La comida se quedaba ahí hasta el día siguiente, se pudría y la tenían que tirar".

"Un olor horrible"

La pareja tampoco la dejaba entrar a la anciana a ninguno de los dos baños de la casa, según el testimonio del niño: "la bajaban al garaje porque decían que cuando tenía diarrea dejaba un olor horrible. Claro, daban una comida horrible porque ahí solo comemos macarrones, es la única comida que hay (…). Le gritaban: 'Isabel, todo lo que haces es un desastre'". El crío añade: "como no se podía vestir porque tenía  temblores, se le caía la ropa. No podía hacer nada, como no la ayudaban… pues claro, dicen que era un desastre, y no es que sea un desastre, es que si no la ayudáis pues no va a poder vestirse, ni ducharse, ni comer ni nada".

La cuidadora de Isabel Suárez está siendo investigada por el juez que instruye el caso. / EP

Durante la entrevista, el menor llega a explicar a las dos guardias civiles cómo Luis Lorenzo y Arancha Palomino pedían a sus otros dos hijos "que pegaran a la abuela" y entonces los críos "cogían una almohada y se ponían a pegarle. A ella le sacaba de quicio". El niño afirma que la pareja solo contrató a una cuidadora cuando la anciana estaba "casi muerta" y enumera dos episodios en los que Lorenzo y Palomino habrían abandonado a la mujer durante horas, sola y desorientada, en el centro comercial H2O de Rivas.

"Era muy lenta"

En una ocasión, para ir a un parque de atracciones, "la dejaron tirada en un Vips todo el día. Decían que no se la podían llevar a la Warner, que Isabel era muy lenta, que con tanto jaleo se iba a estresar. Ella decía que no quería estar sola y… nada, la dejaron ahí", recuerda el crío. "La dejamos a las diez de la mañana y hasta las ocho de la tarde no volvimos a por ella. Entonces, los señores del Vips les dijeron (a la pareja) que cómo podían hacer eso con una señora mayor, que es una falta de educación, que esta pobre señora no puede ni moverse y la hemos tenido que ayudar nosotros… ellos (Lorenzo y Palomino) se pusieron chulos y se largaron con Isabel". El niño recuerda que aquella noche la anciana "se quedó toda la noche despierta diciendo: '¡que tengo hambre!'. Y ellos, durmiendo, no le hacían caso".

Otra vez, el actor y su mujer "aprovecharon" que la anciana se había quedado dormida en un Dunkin' Donuts para dejarla allí e irse a comprar ropa "a Zara", de acuerdo con el relato del menor. Entonces, "Isabel se despertó, se empezó a estresar y se perdió por el centro comercial. La encontró un policía" que "llamó la atención" de Luis y Arancha por dejarla sola.

Se reían de ella

El niño asegura que la anciana quería volver con su familia a Asturias: "me dijo en secreto que se quería ir, que (Luis y Arancha) eran unos desgraciados y que la estaban tratando muy mal". Isabel intentó incluso marcharse una noche, según su declaración: "estábamos durmiendo, ella intentó irse de casa, quiso coger un tren y la pillaron. Le dijeron: 'pero ¿Cómo te atreves? ¿Quién te ha mandado irte?'. Al día siguiente se empezaron a reír de ella diciendo: '¿cómo se va a ir con todo lo que tiene?'". El menor matiza luego: "yo no lo vi, pero me lo contaron".

Lorenzo y Palomino tratarán de invalidar las entrevistas de los niños, que se realizaron con el permiso de las exparejas del actor y de su mujer, pero sin el consentimiento de ellos dos

En opinión del niño, "lo único que querían de Isabel es su dinero": el actor y su pareja se pasaban "la noche gritando entre ellos, se peleaban por el dinero diciendo: 'a ver si esta señora se muere de una vez, quiero comprarme una casa'". La Guardia Civil concluye en su informe que el testimonio del menor es "congruente y consistente" y que "no existen dudas razonables sobre su validez".

Otro niño: "es falso"

Sin embargo, diez días después de esa entrevista, otro niño ofreció una versión muy distinta de lo ocurrido en la casa de Lorenzo y Palomino aquellos meses: "lo que salió en las noticias de que detuvieron a Luis por el asesinato es falso, no me creo nada de eso, Luis no asesinó a nadie, ni siquiera quería llevarse a mi tía abuela de Asturias a Madrid". Ese segundo menor explicó a las agentes que Isabel "decía que se sentía muy sola en Asturias, no tenía a nadie y entonces a mamá le dio pena. Luis se negó en un principio a llevársela, porque era una persona mayor, pero al final dijo que vale".

El crío afirma que cuando la anciana llegó a Madrid "podía andar y se encontraba bien", aunque tenía "muchas pérdidas de memoria" y que Arancha se volcó en cuidarla, creando algunos problemas de convivencia en la familia: "todo era ella. A mamá le gustaba quedarse en casa con ella y a Luis le acabó dando igual. Ni Luis ni mi madre quedaban ya con sus amigos. Era una vida muy complicada la que teníamos por culpa de ella".

"Voy a desheredarlos a todos"

El niño relató a las investigadoras cómo la víctima decidió cambiar su testamento para dejar su herencia a su sobrina Arancha: "yo he tenido una época en que grababa todo, grababa todas las conversaciones que tenía con mi tía abuela Isabel en un MP3 que tenía. Recuerdo que un día le dijo a mamá: 'yo te doy la herencia a ti, Arancha, no quiero que mi familia toque nada… solo tú la vas a tocar. Llévame a un notario, voy a desheredarlos a todos'. Yo lo escuché y lo tengo grabado".

El menor justifica así que un día tuvieran que dejar a la anciana nueve horas en una cafetería para poder ir juntos de excursión a la Warner: "No quería venir, se negaba rotundamente. Mamá había quedado con unos amigos míos, íbamos a ir todos, pero mi tía abuela Isabel no quería conocer gente nueva, le daba vergüenza".

En el centro comercial

El niño asegura que fue él quien propuso que la mujer se quedara en el centro comercial: "la idea fue mía, no de mamá. Le dije (a Isabel): 'si quieres quédate ahí, que tú ya eres una persona mayor, porque yo voy a quedar con mis amigos'. Y ella quiso y dijo: 'vale, me quedo aquí'. Mi madre no quería, decía que era una persona mayor, que tenía Alzheimer y que no se iba a centrar, pero al final les convencí yo".

Imagen de las pilas analizadas por el servicio de criminalística de la Guardia Civil. / Caso Abierto

"Las pilas son mías"

Durante la entrevista, el crío llegó a especular con las pilas que la Guardia Civil encontró en casa de Lorenzo y Palomino y la posibilidad de que estas tuvieran cadmio en su interior: "Salió algo en las noticias de pilas. Yo cortaba pilas con mis amigos y las dejaba en mi casa, las tenía guardadas en un cajón. Mamá no sabía que yo tenía pilas cortadas". Explicó que las abría "con unas tijeras de cortar el pelo" y que lo hacía porque le parecía "divertido" después de ver "un documental en Youtube" donde un experto explicaba que "con solo uno o dos gramos del polvo ese de las pilas puede morir una persona", aunque afirma que él no se lo creyó.

El niño añadió que "dos días antes de que falleciera la abuela, cuando (Luis y Arancha) ya se habían ido de viaje a Valencia, busqué mis pilas y no las encontré. Yo decía: ¡¿dónde están? La cuidadora no me las ha podido quitar…'".

"Se los metía en la boca"

El menor aportó más datos sobre la mujer que atendió a la anciana el último mes antes de que muriera: "Antes de llegar la asistenta, mi mamá nunca le dio los medicamentos. Mamá le decía: 'Sabel, toma tus pastillas' y la abuela las cogía ella sola de la caja (…). No sé si se pasó de tomar los medicamentos, que se hubiera tomado en vez de una pastilla dos o tres o cuatro". Desde que la pareja contrató a la cuidadora, "ella se encargaba de cada medicamento que tomaba Isabel, se los metía en la boca, se encargaba de todo ella. Ahí mamá ya no hizo nada".

El niño "trata de dejar claro que toda la responsabilidad sobre el cuidado de Isabel caía sobre la asistenta", según la Guardia Civil. De hecho, el crío llega a afirmar que, dos días antes de que la anciana muriera, "se fueron mamá y Luis y vi como la asistenta le daba los medicamentos a Isabel (…). Recuerdo que esa noche la abuela empezó a toser mogollón".

Contradicciones

Para las investigadoras, su relato es "vago" y está lleno de "contradicciones y distorsiones": el menor "ha estado expuesto a una gran cantidad de información post-evento sobre la investigación de los hechos. En concreto, manifestó que había visto lo que se decía sobre este asunto en televisión e internet, lo que ha podido contaminar sus recuerdos de manera involuntaria".

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Además, el niño "ha podido utilizar este conocimiento sobre la investigación para acomodar su declaración a lo que él considera que puede ser más beneficioso para su madre". Las especialistas de la Guardia Civil concluyen que "existen dudas razonables en relación a la validez de lo manifestado por el menor". 

Según ha sabido CASO ABIERTO, la defensa de Luis Lorenzo y Arancha Palomino va a presentar un escrito para impugnar las entrevistas realizadas a los menores, que se llevaron a cabo con el permiso de las exparejas del actor y de su mujer, pero sin el consentimiento de ellos dos. Además, "los investigadores incurrieron en una serie de irregularidades, especialmente relevantes al tratarse de menores de edad, que podrían invalidar ambas entrevistas".