Juicio

El acusado del crimen de Mazarrón: "Disparé a Younes porque me amenazó, tuve miedo por mi vida"

"Lo único que quería era que me dejaran en paz", declara en el juzgado Carlos Patricio B.M., que niega el componente racista del crimen, ya que asegura que él tiene "amigos marroquíes desde hace treinta años"

4
Se lee en minutos
Ana Lucas

"Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, me cortaría un brazo: lo siento de corazón", aseguró en el juzgado Carlos Patricio B. M., detenido, en junio de 2021, cuando intentaba escapar por la playa tras disparar mortalmente a Younes Bilal en una cafetería del Puerto de Mazarrón, en Murcia. El acusado declaró de nuevo en el juzgado en febrero de este año y detalló que al hombre al que mató "personalmente no lo conocía de nada", aunque aquel día, según él, lo increpó y llegó a amenazar. Carlos Patricio destacó que en el pueblo «varios grupos me tenían amenazado desde hace más de seis meses», hasta el punto de que "me mudé a vivir a una caseta sin luz ni agua para evitar enfrentamientos". En Mazarrón, prosiguió, "me agredieron por la espalda" y llegaron a sacarle "una pistola".

El día del crimen, tal y como declaró Carlos Patricio, Younes se acercó a él. "Me acusó de que yo me estaba aprovechando de una niña", relató. "Se acercó a mí y me amenazó: me dijo que ya me pillaría", manifestó el acusado. "Me dijo que me iban a matar cuando me pillaran por ahí solo", aseguró.

"Había estado bebiendo, la verdad es que estaba muy nervioso, ya no aguantaba más", rememoró Carlos Patricio, que aseveró que "en ningún momento tuve la intención de herir a nadie". Sin embargo, "la situación era insostenible" y "lo único que quería era que me dejaran en paz"

De Younes subrayó que "ese hombre se abalanzó sobre mí" y "de una manera instintiva, disparé porque tenía miedo por mi vida". "Me tiraron algo, casi me caigo… entonces fue cuando disparé dos veces", incidió.  

En cuanto al arma de fuego que empleó en el crimen, el homicida confeso relató que "era de mi padre, el Ejército me la entregó inutilizada". Aprovechó para recordar que él mismo fue militar, que "estaba en el Ejército del Aire".

El arma en cuestión la trucó el propio Carlos Patricio en su domicilio, donde la Benemérita, al llevar a cabo un registro después del crimen, descubrió tanto escopetas como más armas cortas. Además de por el crimen, el sujeto será juzgado por un delito de tenencia ilícita de armas, dado el arsenal hallado en su vivienda.

Carlos Patricio también habló de su estado mental, y dijo que "estoy tomando antidepresivos desde después del confinamiento, que para mí fue muy duro y empecé con un tratamiento".

Tanto la Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes (ATIM), personada en el caso, como los familiares de Younes quieren que se enjuicie otro delito: el de odio. Y es que, según corroboraron los numerosos testigos de las detonaciones mortales, Carlos Patricio profirió insultos e improperios varios hacia "los moros", para acabar arremetiendo de forma fatal contra Younes, de origen marroquí. A este respecto, el acusado subrayó en el juzgado que él no es racista, ya que "yo he trabajado con marroquíes en un barco, tengo amigos marroquíes desde hace 30 años, he estado en Jerusalén rezando con los palestinos y tengo alquilado un piso a un amigo marroquí".

La instrucción del caso está terminada, falta la calificación fiscal y la fecha del juicio, que previsiblemente se fijará ya en el año 2023.

ATIM denuncia los insultos racistas en la manifestación por la víctima

La Asociación de Trabajadores Inmigrantes Marroquíes (ATIM), presidida en la Región por Sabah Yacoubi, convocó el pasado domingo un acto en memoria de Younes Bilal. La ceremonia, celebrada en vísperas del aniversario del crimen, se estaba desarrollando con total normalidad hasta que se escucharon insultos racistas por parte de un viandante que se acercó a la manifestación: ‘Iros de España, moros de mierda’.

Según la denuncia que ATIM ha puesto en el cuartel, lo que pasó es que alguien actuó "con ánimo de odio hacia un determinado colectivo étnico, amedrentar, atemorizar, y boicotear el acto". "Cuando los promotores y demás intervinientes se encontraba ofreciendo a la memoria de la víctima unos lecturas del Corán, (al haber profesado la víctima la religión musulmana) determinados viandantes que se encontraban en las inmediaciones del lugar donde se estaban celebrando los citados actos, con ánimo de escarnio a la religión musulmana en general y con evidente ánimo de ofensa a los allí presentes, mayoritariamente de confesión musulmana, procedieron a impedir, interrumpir y perturbar el acto que se había promovido mediante mensajes injuriosos, insultos y de odio como ‘Iros de España, moros de mierda’", tal y como se detalla en la denuncia. 

Esto causó "un grave revuelo e interrupción del acto, desacreditando el mismo y menospreciando la memoria del fallecido, motivo por el que tuvo que intervenir la Policía y la Guardia Civil".

Noticias relacionadas