RECETAS DE TRES MÉDICOS

La tía política de Luis Lorenzo tenía prescritos los cuatro antipsicóticos detectados en su autopsia

La anciana, que según la Guardia Civil habría sido envenenada, tenía también en su sangre una combinación de fármacos "infrecuente", de acuerdo con el forense. El fiscal ha pedido que declaren los médicos que la atendieron

La tía política de Luis Lorenzo tenía prescritos los cuatro antipsicóticos detectados en su autopsia
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En la historia clínica de María Isabel Suárez, la tía política del actor Luis Lorenzo, figuran recetas médicas para los cuatro fármacos antipsicóticos que se hallaron en su sangre durante la autopsia, según ha podido comprobar CASO ABIERTO, el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica.

El doctor que examinó el cuerpo de la anciana, fallecida el 28 de junio de 2021, y detectó que tenía concentraciones de cadmio y manganeso en la sangre, 200 veces y 20 veces, respectivamente, por encima de los niveles normales, también encontró, gracias a los análisis toxicológicos, restos de quetiapina, risperidona, aripiprazol y haloperidol en su organismo y concluyó que "resulta infrecuente asociar cuatro antipsicóticos diferentes de forma simultánea".

Sin embargo, según consta en el historial médico del sumario por el posible homicidio de la anciana, de 85 años, tres doctores distintos le prescribieron esos medicamentos en Madrid, que la mujer fue alternando durante sus últimos tres meses de vida, una vez que su sobrina Arancha Palomino y el actor, investigados por el crimen, la habían trasladado desde Asturias a Rivas Vaciamadrid para vivir con ellos.

Paciente sana

El primer diagnóstico de deterioro cognitivo de la víctima se remonta a octubre de 2020, cuando la mujer visitó por unos días a su sobrina y el actor en Madrid. Entonces, le pautaron Reminyl, un fármaco contra la demencia que, cuando la anciana regresó a Asturias, le retiraron los médicos del Hospital Naranco de Oviedo, tras concluir que Isabel era una paciente "sana y sin enfermedades".

El 15 de marzo de 2021, cuando la anciana solo llevaba cuatro días residiendo en casa de la pareja, la mujer acudió con su sobrina al Centro de Salud Avenida de Aragón. La médico que la vio escribió en su informe que isabel había sufrido un "empeoramiento progresivo del temblor y fallos amnésicos". También que tenía "dificultad en el manejo del dinero y para encontrar cosas, limitación en la comunicación y dificultades en el cálculo y la concentración". La doctora añadió: "probable deterioro cognitivo incipiente sin poder descartar Demencia tipo Alzheimer inicial".

"Nadie en casa puede descansar"

Quince días más tarde, el 30 de marzo de 2021, cuando Isabel llevaba 19 días en casa de Luis Lorenzo y Arancha Palomino, otro facultativo del Centro de Salud Santa Mónica, de Rivas, le pautó quetiapina, el primero de los medicamentos encontrados durante la autopsia. Lo hizo, según reza el informe, para sustituir otro fármaco que la mujer estaba tomando y que le producía "efectos extrapiramidales", es decir, problemas de coordinación. Ese mismo doctor da cuenta el 19 de abril tras atender en su consulta  a Arancha y a su tía de que la anciana "se levanta muchas veces por las noches y nadie en casa puede descansar, se pone agresiva verbalmente".

El segundo antipsicótico detectado en su sangre tras su muerte, risperidona, se lo recetó a la víctima un médico distinto el 6 de mayo. La anciana estuvo tomándolo durante un mes, hasta el 7 de junio, según su historia clínica. El mismo día que terminó con ese tratamiento, una doctora del mismo ambulatorio de Rivas le prescribió otros dos neurolépticos de forma simultánea: aripiprazol y haloperidol.

"Sobremedicada"

Para el actor y su mujer, el resumen clínico de la anciana "acredita que tenía los cuatro antipsicóticos pautados por los médicos y no solo dos, como se ha llegado a decir, apuntando a que estaba sobremedicada o que se le suministraron medicamentos sin supervisión de los doctores". Preguntado por CASO ABIERTO, su defensa afirma: "la pareja explica que los médicos iban cambiando, aumentando o alternando la medicación de la señora en función de su deterioro y también cuando alguno de los tratamientos pautados le provocaba problemas de salud en otras áreas".

Las mismas fuentes añaden que "en el historial de la mujer constan tantos doctores porque cuando su salud empeoró la atendieron médicos de distintas especialidades: neurólogos, médicos de familia, geriatras y de medicina interna".

El fiscal del caso ha solicitado al médico forense del juzgado un informe que aclare la causa de la muerte de Isabel, que establezca el momento en que fue intoxicada con cadmio y manganeso y que detalle "si pudo ser prolongado en el tiempo o en días previos a su muerte".

Médicos de Asturias y Madrid

También ha pedido al juez que cite a declarar a tres de los doctores que atendieron a la víctima en sus últimos meses de vida y que solicite a los servicios de salud de Asturias y Madrid que remitan la totalidad del historial médico de la mujer de los años 2020 y 2021.

Todo ello después de que la Guardia Civil encontrara "divergencias claras en lo que se refiere a su estado de salud y dolencias mentales, ya que los profesionales sanitarios de Asturias parece que no advirtieron que María Isabel sufriera enfermedad mental alguna, en contraposición a los pareceres de los sanitarios de Madrid, siempre en compañía de Arancha las visitas sanitarias, existiendo lo que parece ser una alternancia en el consumo de medicación en virtud del lugar donde se encontrase María Isabel".

"Componente malicioso"

Los investigadores sostienen que Luis Lorenzo y su mujer habrían acabado con la vida de la anciana para quedarse con su dinero. Solo un mes antes de morir, cuando ya había sido diagnosticada de demencia en una clínica madrileña, Isabel cambió su testamento para dejar a su sobrina Arancha casi toda su herencia: 60.884 euros y una casa en el concejo de Grado.

"Arancha, siendo la cuidadora de María Isabel y la persona que acompañaba a esta al médico, era plena conocedora de los síntomas y cuadro mental que sufría la mujer y aún así permitió la realización de un testamento y poder notarial a su favor, siendo documentos para cuya realización es de necesidad encontrarse en posesión de las plenas facultades mentales", concluye la Guardia Civil en su atestado. "La ocultación de estos extremos al notario tiene un claro componente malicioso", concluye.

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