Detenido por acosar a su expareja

Raúl Camarón, exdirector de empleo de Aragón, niega las acusaciones de violencia machista

Raúl Camarón, exdirector de empleo de Aragón, niega las acusaciones de violencia machista
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Laura Carnicero

Raúl Camarón, exdirector gerente del Inaem, niega las acusaciones de violencia machista y asegura que se siente "víctima de un linchamiento mediático" dos días después de tener que presentar su dimisión ante la consejera de Economía, Marta Gastón, tras haber sido detenido el martes como presunto autor de un delito de violencia machista a su expareja en los últimos seis meses y ocultarlo a quien le puso en el cargo.

48 horas después de que EL PERIÓDICO DE ARAGÓN, medio que, al igual que este diario, pertenece al grupo Prensa Ibérica, adelantara la noticia de la denuncia de su expareja, y de que la consejera Gastón reconociera que tenía un "grado nulo de conocimiento" de estos hechos, Camarón ahora defiende su "presunción de inocencia" y critica la labor de los medios que han publicado el caso.

En un mensaje publicado en sus redes sociales, en el que menciona a los medios de comunicación que, como este diario, han publicado la noticia de su detención y la denuncia de su expareja, Camarón habla por primera vez a través de un comunicado, después de que este medio tratara de contactar con él varias veces, sin éxito, y en varios días.

En esta publicación, en la que asegura sentirse "decepcionado", defiende su presunción de inocencia y defiende que los hechos denunciados son "falsos".

"Se indican multitud de acusaciones rotundamente falsas contra mi persona basadas exclusivamente en la declaración de la denunciante, sin haber contrastado ninguna de las mismas, lo que me ha dejado en una situación de indefensión absoluta", señala en un comunicado, pese a haber recibido la llamada de este diario en varias ocasiones.

"He sido sometido a un linchamiento mediático sin tener en cuenta la presunción de inocencia que debe tener cualquier persona en un Estado de derecho como corresponde a este país", prosigue el ya exdirector del Inaem.

"Defiendo mi presunción de inocencia y manifiesto que las acusaciones aparecidas en los medios de comunicación son falsas, lo que espero poder demostrar cuanto antes en sede judicial", añade, antes de manifestar su "absoluto respeto y confianza en la Justicia".

Además, Camarón explica que tomó la "decisión de dimitir" de su cargo, cuando según varias fuentes conocedoras de los hechos, de no haber presentado su dimisión en la reunión presencial a la que fue convocado por Gastón en cuanto tuvo conocimiento de la denuncia, habría sido cesado.

El objetivo de su dimisión, señala Camarón, es "no perjudicar al Inaem ni a mi partido (PSOE) y para poder dedicar todo mi tiempo y energía a colaborar con la justicia para que la verdad salga a la luz y poder así demostrar mi probidad e integridad ante la difamación y acusaciones de las que he sido objeto".

Camarón se despide en este comunicado agradeciendo la "multitud de apoyos recibidos en estos días, que han sido muchos"

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La denuncia

La denunciante le señala por la comisión de una infracción penal de violencia de género, por un supuesto delito de malos tratos habituales en el ámbito familiar.

Sobre todo después de la exposición ante la Guardia Civil de toda una serie de comunicaciones para demostrar el presunto acoso, vía telefónica, por correo electrónico o en redes sociales, y que su presunto agresor desoía las constantes peticiones de su víctima para que cesara en su actitud.

Incluso aseguraba disponer de grabaciones y mensajes que habían recibido tanto ella como los dos hombres con los que inició una relación sentimental tras su ruptura con él. Un relato plagado de episodios en los que su exnovio, según asegura ella, llegó a utilizar cuentas falsas en redes para acceder a ella tras bloquear los canales de comunicación habituales que mantenían al hacer caso omiso a sus súplicas.

Una vez analizadas todas las pruebas recibidas, la denuncia en sí de esos hechos y tras tomarle declaración al denunciado, el juez de guardia decretó su puesta en libertad pero imponiéndole una orden de alejamiento que le impide acercarse a ella a menos de 500 metros, al igual que a su trabajo y su domicilio, así como la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio durante la tramitación de las actuaciones y hasta que haya una resolución firme.

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