Investigación

Hallado un lanzacohetes cargado en casa de una mujer que acababa de morir en Zaragoza

El arma es el modelo enviado por España a Ucrania para combatir contra las tropas rusas

Hallado un lanzacohetes cargado en casa de una mujer que acababa de morir en Zaragoza
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L. M. G. Zaragoza

Fuensanta era una toxicómana muy conocida en el zaragozano barrio de El Gancho, en el que vivía, y también de la Policía Nacional. Lo que no podían imaginarse ni unos ni otros que el pasado jueves iban a tener que ir a su casa los Tedax de la Jefatura Superior de Policía de Aragón, especialistas en desarticulación de explosivos, porque en el pasillo había un lanzacohetes y un proyectil activo. La mujer, de 53 años, acababa de morir de sobredosis.

El doble hallazgo se produjo sobre las 17.00 horas en el número 77 de la calle Casta Álvarez. Hasta allí se trasladó la ambulancia de los Bomberos de Zaragoza, cuyo médico solo pudo certificar la muerte a la que hace seis meses se le acababa de morir su pareja sentimental por la misma causa. Antes, una patrulla de la Policía Local había estado haciéndole una RCP.

Ante el fallecimiento, el facultativo decidió dar aviso al 091 que activó el protocolo judicial acudiendo hasta el lugar una comisión judicial para el pertinente levantamiento del cadáver y traslado al Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de Aragón (Imlcfa). En ese primer aviso también señaló que había sustancia estupefaciente, por lo que acudió también la Policía Nacional.

Cuando llegaron los agentes, según pudo saber El Periódico de Aragón, diario del mismo grupo, Prensa Ibérica, que este periódico, vieron que en las proximidades del cadáver había un poco de heroína, agujas y medicamentos. Inmediatamente realizaron una inspección del resto de la vivienda descubriendo una importante cantidad de heroína, pero lo que más les sorprendió fue la bazuca que había junto a la puerta de la cocina. Junto a ella había un proyectil.

Inmediatamente se desplazaron los Tedax que intervinieron ambas armas con seguridad. Se trataba de un lanzamisiles C90, el mismo que el Gobierno de España había enviado a Ucrania para defenderse de Rusia en su invasión y que se fabrica en la empresa zaragozana Isntalaza. El C-90 es el sistema calibre 90 milímetros más ligero del mundo con 5,3 kilogramos y el único con capacidad de disparo remoto. Al igual que su hermano mayor, presenta un retroceso mínimo y gran precisión capaz de alcanzar un blanco puntual a 350 metros y un blanco de área a 700 metros, según tipo munición.

Las municiones que tiene son contra-carro, doble-propósito, anti-búnker y fumígena, por lo que es útil para muchos blancos. Tiene es el visor de puntería óptico, que cuenta con 2 aumentos y es plegable, y el mecanismo de disparo, ambos desechables e integrados en el tubo lanzador. Además, cuenta con dos tipos de visor nocturno.

Cómo llegó este arma de guerra a casa de Fuensanta será complicado esclarecer, aunque todo apunta a algún tipo de trueque en el menudeo habitual entre toxicómanos.

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