ROQUETAS DE MAR (ALMERÍA)

Su coche apareció abierto y con las llaves puestas: ¿Quién se llevó a Lourdes de la gasolinera donde trabajaba?

La Guardia Civil ha investigado sin éxito a un hombre que está en prisión por homicidio y al exnovio de la mujer, que desapareció en 2009

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"Continúa la búsqueda de Lourdes García, la mujer de 34 años que desapareció este sábado tras terminar su turno de trabajo a las 15.00 horas en una gasolinera de Roquetas de Mar (Almería). Su coche, hallado ayer -dos días después de desaparecer- con las llaves puestas y las puertas abiertas, será sometido a análisis. Puede resultar clave en la investigación". Agencias, televisiones, radios y prensa se volcaron en la difusión. A plena luz del día, al salir del trabajo, una mujer había desaparecido.

El shock se instaló en su casa, el dolor acampó en la localidad almeriense de Gérgal, donde nació. Simpática, divertida, sonriente. No había rastro de Lourdes García Carreño desde la tarde de aquel sábado de octubre de 2009. Nadie vio ni oyó nada. Casi trece años después, Lourdes sigue sin estar.

Almería se empapeló con la alerta por la desaparición de Lourdes García. / CASO ABIERTO

"Vives como puedes, con la espina clavada y con la esperanza de que algún día pase algo... y sepamos algo". Quien habla es Silvia, su hermana. Desde aquel 3 de octubre buscan a Lourdes, buscan respuestas, culpables, saber. No descansan. Tampoco lo hace la Guardia Civil. "Siguen investigando, nos consta, pero han pasado tantos años que ya se trabaja con otra intensidad". Al mando de la investigación, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Intenta recomponer el puzle, "pero la pieza, la clave, no está”

Su última imagen

Sábado, 3 de octubre de 2009. Roquetas está en fiestas, las de la Virgen del Rosario. Lourdes ha tenido turno de mañana. Aunque estudió magisterio, trabaja en la gasolinera Cepsa del pueblo desde 2006. Adora los niños, la enseñanza, pero no hay mucha oferta y en la gasolinera está bien. Ese sábado ha entrado a las 6:30 horas, por lo que a mediodía irá a casa, descansará, y después saldrá a dar una vuelta. Ha quedado con un compañero para desconectar.

Foto de Lourdes García Carreño, cedida por la familia. /

Últimamente no lo ha pasado bien, ha roto con su novio y está empezando de nuevo. No dice que sufre, pero en casa lo notan. Ha perdido algo de peso. Su sonrisa es menos amplia, pero se esfuerza, camina y sigue. "El domingo vamos a tu casa y nos quedamos unos días contigo", le dijeron sus padres. Pero el domingo no hubo reencuentro. Lourdes no estaba ya.

La Guardia Civil encontró restos de una mujer en una zona de invernaderos y pensaron que podían ser de Lourdes, pero se trataba de otra persona

"Mi hermana sale de trabajar a las tres de la tarde de ese sábado. En la misma puerta de la gasolinera se pierde su pista", lamenta Silvia. "No sabemos si coge el coche, si no, si la coge alguien… las cámaras no dicen más". Son incontables las veces que ha visualizado el vídeo de las cámaras de seguridad de la gasolinera, al que ha tenido acceso CASO ABIERTO, portal de sucesos e investigación de Prensa ibérica. Dieciocho segundos. Los últimos en los que su familia la ve.

Los padres de Lourdes ultimaban las cuatro cosas que iban a llevar a casa de su hija cuando sonó el teléfono. Era la jefa de Lourdes: no había ido a trabajar. "La alarma saltó en ese momento". Ordenada, metódica, responsable, organizada, "mi hermana no había ido y no había avisado, no era normal". Silvia recuerda nervios, miedo, shock: "Nadie sabía dónde estaba". Llamaban y el teléfono daba pagado. No dejaron pasar el tiempo, acudieron al cuartel de la Guardia Civil.

¿Cuánto peso había perdido? ¿Estaba mal? Los primeros minutos dibujaron un abanico de hipótesis, aunque la familia descartó desde el arranque que la marcha fuera por su propia voluntad. La realidad, cruel, se impuso 48 horas después: el coche de la mujer apareció cerca de la zona, junto a la plaza de toros, con las llaves puestas y las puertas abiertas. "Estaba arañado, con raspones". Algo iba mal.

Lourdes en su puesto de trabajo (izquierda); la joven con su padre (derecha arriba), y junto a su madre (debajo). /

La calle en la que apareció el vehículo había sido batida los días previos por la familia. En la mente, un pensamiento: alguien lo aparcó después. El Juzgado de Instrucción número 1 de Roquetas de Mar dictó el secreto de las actuaciones. La hipótesis ya era una sola: desaparición forzosa. Acción criminal.

Arena en el vehículo

Sin indicios, sin respuestas y sin movimientos por parte de la mujer, durante el primer mes la Guardia Civil interrogó a su entorno cercano y registró los domicilios de sus allegados. Bajo sospecha una lista de nombres. Todos factibles, ninguno probado.

Las batidas fueron constantes. Peinaron el municipio, la búsqueda se expandió por casi toda Almería, desde el paraje de Las Salinas hasta el vecino término municipal de El Ejido, y desde Castell del Rey hasta la capital. Nada llevó a Lourdes.

El análisis de su vehículo no dio pistas concluyentes, no las esperadas (ADN, vestigios..) pero sí se encontró arena que llevó al rastreo de ocho hectáreas en el paraje de Mohuyo, situado entre Felix y Enix (Almería). "Años después, con las nuevas tecnologías, los investigadores volvieron a analizar el coche, pero no hallaron nada más".

El hermetismo de la Guardia Civil, lógico, marcó el ánimo de la familia. Perdieron la esperanza de encontrarla viva: "creemos que la mataron al poco de desaparecer", dijo Antonio, el padre de Lourdes. Murió buscándola. Roto. Su madre aún espera encontrarla. Saber qué, dónde y quién.

Las '200 viviendas'

La familia de Lourdes solo tiene una certeza: Lourdes no se fue. "No había movimientos en sus cuentas bancarias, ni actividad en su teléfono...", recuerda Silvia. Se interrogó a su expareja, pero no se halló nada. La Guardia Civil llegó a efectuar dos registros en su domicilio

Cuatro años después, un informe de la UCO presenta un nuevo nombre: un delincuente habitual del barrio de las '200 Viviendas' de Roquetas de Mar. El sospechoso contaba con antecedentes por homicidio y, por ello, cumplía diez años en prisión. El juez decretó el secreto de sumario de nuevo. "Trabajaron mucho por encontrar algo. Los investigadores lo visitaron en la cárcel e intentaron que hablara". Era 2012, no habló.

De nuevo, silencio. El sumario, que superaba ya los doce tomos, volvió a hacerse público. La prensa olvidó el caso hasta 2016, cuando empezaron a hacerse eco de la aparición de unos restos óseos envueltos en plástico en una zona de invernaderos en El Ejido (Almería). En muchos titulares, se incluía el nombre de Lourdes. "Nos dio un vuelco al corazón", recuerda Silvia.

La Guardia Civil confirmó el hallazgo, pero pidió prudencia. "Se han hallado unos restos óseos, pero hay que analizarlos". Ampliaron: podrían pertenecer a una mujer de 25 a 35 años, cuya muerte se habría producido entre cinco y siete años atrás.

Restos óseos

"Después de eternos meses de espera nos confirmaron que no eran de ella". El análisis de la ropa que apareció junto a los restos no coincidía con el uniforme de trabajo de la gasolinera. Desde entonces no hay más.

No hay día que no duela, pero, como Lourdes haría, intentan sonreír. Su casa está intacta. Su ropa, la que tenía preparada para salir aquel sábado, sigue encima de su cama. ¿Dónde está Lourdes? Aprendieron, obligados, a vivir sin ella, pero no quieren morir sin que ella esté.

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