Investigación penal cerrada

Un año de la explosión de un edificio de la Iglesia en Madrid: cuatro muertos, ningún culpable

Sigue sin saberse por qué se desprendió una tubería de gas bajo la acera de la calle Toledo y quién deberá pagar las indemnizaciones

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Un escape de gas bajo la acera de la calle Toledo de Madrid se coló en el edificio del número 98, una residencia de sacerdotes, y subió hasta formar una bolsa letal en los pisos superiores. Poco después, la explosión mató a cuatro personas: el párroco Rubén Pérez, su amigo y electricista David Santos, a quien había pedido ayuda alarmado por el olor a gas del edificio, Javier Gandía, un albañil que trabajaba en una obra cercana, y Stefko Ivanov, que caminaba frente al edificio cuando estalló.

Otras diez personas resultaron heridas el 20 de enero de 2021. Al lado del edificio hay un colegio, una residencia de ancianos y una sede de Cáritas. Desde dentro del edificio, un sacerdote, el padre Matías, pensó que iba a morir y grabó un vídeo de 22 segundos en el que le contaba a su familia lo que estaba ocurriendo.

Escape "lento y continuado"

El juzgado número 35 archivó la investigación penal sobre la tragedia el pasado 24 de febrero. La magistrada consideró que la explosión había sido accidental por ese escape de gas "de forma lenta, continua y prolongada en el tiempo".

La jueza consideró que "el escape se situó entre la primera caldera del edificio y la acometida de suministro, no habiendo influido en la causa de la explosión las posibles irregularidades administrativas o no de la instalación". Es decir, descartó que la explosión se debiera a cualquier problema con las calderas o la instalación del edificio, que estaban en regla.

Las familias de las cuatro víctimas y la parroquia de la Virgen de la Paloma, dueña del edificio, intentaron reabrir el caso y recurrieron la decisión del juez a la Audiencia Provincial de Madrid, sin éxito.

La tubería de PVC

La investigación policial reveló que el escape de gas natural se originó fuera del edificio, a unos 60 centímetros por debajo de la calle Toledo. Allí se desprendió una tubería de suministro de gas, hecha con pvc, que iba conectada a la llave de acometida. Eso hizo que el gas fuera subiendo a través del hueco de ventilación del edificio parroquial.

Ese tubo de suministro pudo soltarse "por un movimiento de terreno en el lugar", según consta en el sumario del caso. Habían sido los días de la tormenta Filomena de frío y nieve sobre Madrid. Incluso en los peritajes se añadía que "una corriente de agua subterránea" pudo hacer saltar la válvula. El informe judicial reveló la existencia en la zona de roturas de agua que “socavaron el subsuelo del edificio en alguna medida, lo que influyó directa o indirectamente sobre la conducción y acometida de gas natural”.

Filomena

Fuentes de la parroquia Virgen de la Paloma, que han iniciado una colecta para reconstruir el edificio, reclaman que se investiguen a fondo las causas del desprendimiento de ese tubo. "Nosotros teníamos todo en regla y nos pasó esto. Queremos saber qué pasó, por qué pasó y que no les pase a otros", insisten. Un portavoz añadió que "somos una más de la lista de explosiones en España con fallecidos donde la fuga de gas se ha situado en el mismo punto: la válvula de la acometida"

No creen que el accidente se debiera a un socavón en la calle ni a las consecuencias de Filomena. Quieren que se investiguen posibles responsabilidades de la empresa suministradora del gas, Naturgy, e incluso de la del agua, el Canal de Isabel II. Y señalan que estas dos empresas no informaron al juzgado de las intervenciones que hicieron previamente en la zona.

La batalla judicial también decidirá finalmente sobre el pago de las indemnizaciones a víctimas y vecinos afectados, valoradas en millones de euros, que, salvo hallazgos en contra de las empresas del gas o el agua, deberá pagarlas el seguro que tenía contratado la parroquia de la Virgen de la Paloma, dueña del edificio.

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