Sin rastro desde el 18 de julio de 2013

Elías Carrera, el taxista de Ourense que desapareció en una estación de tren

Alquiló un coche y condujo hasta la terminal de Vigo. Una imagen lo ubica allí, pero no subió a ningún vagón | Su familia lo había notado "apagado y triste"

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-"¿Qué te pasa? Papi, algo tienes… que estás así muy bajo, muy apagado, y eso no es normal en tí".

-"No me pasa nada, Sandriña, no me pasa nada. A mi qué me va a pasar".

Fue el último abrazo que se dieron. La última conversación. Esa misma tarde desapareció. Desde la madrugada del 18 de julio de 2013 se busca a Elías Carrera, el taxista de 61 años; el padre, marido y amigo que todos quieren, que todos esperan, que nadie encuentra. Incertidumbre, incredulidad y dolor. Han pasado ocho años. La alerta sigue activa. Elías aún no está.

"Descansa Sandra, sube a descansar"

Miércoles, 17 de julio. Elías y sus hijas, Sandra y Tamara, comen en casa. Mercedes, su mujer, ha viajado a A Coruña. "En diez días teníamos un evento familiar", recuerda Sandra, la hija mayor. "Nuestra prima se casaba. Mis padres son sus padrinos y son unos primos muy especiales, como hermanos. Todos teníamos muchísima ilusión". Como los novios vivían fuera, tenían que apurar los últimos días ayudando a la pareja: "Preparar la casa, la celebración… Así que mi madre fue con ellos cuatro días antes y nosotros llegaríamos el fin de semana. Allí estaríamos juntos una semana antes de la celebración para disfrutar y celebrar".

Mercedes se fue el martes, recuerda Sandra, "ese miércoles estaba siendo un día normal". Tras la comida, "mi hermana subió a su cuarto y yo me puse a recoger. Recuerdo que mi padre me dijo: 'pero Sandra, deja eso. Sube a descansar'. Antes de subir, le preguntó si estaba bien. Notaba "muy bajo" a su padre. "No me pasa nada, Sandriña, ¿qué me va a pasar?". Cuando sus hijas dormían la siesta, Elías salió de casa. No regresó. "Fue cuando encontró la oportunidad de marchar". 

Extremadamente familiar

Orgulloso confeso de ellas, de las mujeres de su vida: de su mujer, Mercedes, y de su dos niñas. Elías vivía por ellas. Su apoyo constante, su compañía, ha protagonizado sus vidas. "Un padre ejemplar", define Sandra. Superaba la escala, allá donde fueran estaba él. Adoptando todos los roles que hiciera falta para acompañar a las mujeres de su casa.

Se convertía en asesor de moda, "me ayudaba a elegir ropa, a todas, siempre quería que las tres fuéramos elegantes, guapas". También hacía de chófer improvisado: "una noche llevó a mi hermana de Ourense a Zaragoza cuando terminó de trabajar solo para que pudiera hacer una sustitución que le acababa de salir". Aconsejaba, guiaba, cuidaba... Consejos, largas conversaciones, Elías siempre estaba. Hoy no está.


Seis meses atrás cambió

Su energía viró meses atrás. La unión familiar seguía intacta, pero "notamos un cambio en los últimos 6 meses, estaba apagado, como triste", recuerda su hija. Intentaron ayudarle, preguntarle. "No me pasa nada, yo no estoy mal". Las tres mujeres coinciden: "Fue cumplir los 60 y algo cambió".

Imágenes del álbum familiar compartidas por la familia.

Durante la comida, aquel día, se mostró "nervioso", recuerda su hija, que vivió su peor momento a a hora de cenar. "No llegaba... no cogía el teléfono. Bajé al garaje y vi que su coche estaba allí. Ya sí que no entendía nada. Imaginé lo peor".

Documentación en el coche y el móvil en un cajón

Casa y trabajo. Trabajo y casa. Elías "llevaba una vida tranquila. Que él no estuviera y el coche sí no era normal". Sandra recuerda que revisaron toda la casa. "Buscaba algo, no sé". Mientras tanto, llamaban y llamaban. Elías no cogía el teléfono. "Encontramos su móvil, estaba en un cajón de un mueble de la entrada, él no lo guardaba allí jamás", recuerda Sandra. La alarma se encendió para no apagarse nunca más.

"Fuimos al garaje y, en el coche, en el asiento del copiloto, vimos documentación". Elías dejó varios papeles, "documentos oficiales, su DNI, incluso la escritura de la casa". Sin móvil, sin documentos, con "algo de dinero, no mucho, la recaudación de la mañana la había dejado también". Lo único que no encontraron fue la tarjeta sanitaria, "que a día de hoy sigue sin aparecer". Sandra y Tamara lo tuvieron claro: "Hay que llamar a mamá".

Sandra Carreras, hija mayor de Elías. / Muestra 'Ausencias' de QSDglobal.

"Gira y alumbra hacia el pozo"

Mercedes deshizo sus pasos y volvió a la casa familiar. Antes de que llegara, su hija Sandra llamó al chico con el que salía - hoy es su marido.

"Nosotros tenemos una finca muy cerquita de casa y pensé: antes de que venga mi madre hay que ir a mirar la finca, como sea", narra. "Era de noche, no se veía nada. Recuerdo que dije ‘dale la vuelta al coche y pon los focos mirando hacia la finca, al pozo'", describe. "Vimos que el pozo seguía cerrado, que no había nada raro, y volvimos para recibir a mi madre".

Recorrieron Ourense, peinaron cada rincón. A las cinco de la madrugada, impotentes, interpusieron la denuncia oficial: Elías Carrera Colmenero, de 61 años, ha desaparecido. "Automáticamente Policía Nacional dio aviso a Policía Local, Protección Civil, taxistas… la alerta de mi padre comenzó". En la mente de todos, miedo, terror, Elías no estaba bien.

Con la denuncia, arrancó la difusión de carteles para encontrar a Elías.

Un coche alquilado, una estación de tren

Los primeras pesquisas dibujaron algo que nadie esperaba. La investigación mostró que el taxista, después de comer, había alquilado un coche en la estación de tren Ourense-Empalme. Con este, se dirigió a Vigo y devolvió el vehículo en la Estación de Renfe. Eran las 19:00 horas. Ese es el momento en el que fue visto por última vez.

Según fuentes policiales, Elías no cogió ningún tren. "Se pidieron las grabaciones de la estación y se ve que entra en la caseta a coger la fianza, que eran 200 euros, y sale de allí". No tienen duda. "Iba solo, sin bultos, con una bolsa en la mano". Se comprobaron rutas aéreas y marítimas: Elías no cogió tampoco barco ni avión.

Pistas en Galicia y en Portugal

La investigación policial no avanzó. Dos caminos, dos hipótesis: desaparición voluntaria y/o trágico final. Ninguna encajaba con el perfil de Elías. Al dolor de la ausencia se sumó el de la incredulidad.

Recorrieron Vigo, el último lugar en el que se sabe que estuvo, "enseñando fotos, dándole carteles a la gente, a las tiendas, a la propia policía". Una pista ubicó a alguien que se parecía al taxista en un supermercado de Portugal. Fueron al país luso, "me metí con la policía en el cuarto de las cámaras. La Gendarmería se volcó con nosotras, se implicó, pero no encontramos nada". Los medios portugueses difundieron su foto también.

"A cada llamada, nos presentábamos en el sitio: Coruña, Santiago, Vigo…"

Sandra, Tamara y Mercedes han hecho todo y más. Hablaron con detectives, "investigamos si se habían creado cuentas bancarias", recuerda, "miramos si en el extranjero se había solicitado su pensión". A cada avistamiento -que fueron varios- se desplazaron. "Miramos toda la zona del centro al norte de Portugal". Llamaron , también, ubicándolo en diferentes puntos de Galicia, "automáticamente nos presentábamos en el sitio, fuera A Coruña, Santiago, Vigo…". Ninguno se pudo confirmar.

"Nos haces mucha falta, te necesitamos. Si nos lees, te esperamos papá"

Ha pasado ocho años. Nadie sabe qué ha podido pasar. "Los expertos nos dicen que si tú te quieres 'quitar de en medio', lo haces, pero tanto trabajo, alquilar un coche... Tampoco entendemos que él, que siempre estaba tan pendiente de nosotras, se desvincule así. Quizá sepa que estamos bien... alguien le informa, ya no sabemos qué pensar".

Lo buscan sano. A ello se aferran. Elías, el taxista de Ourense "cuidadoso, cariñoso, besucón", no está. El hombre "amable, de tez morenita, bigote -puede que ahora no-, menudito, siempre arreglado" no ha regresado aún. Sus compañeros lo recuerdan. Sus hijas, su mujer, le piensan sin descanso. "Ojalá estuvieras aquí, no deseamos nada más". No hay rencor ni preguntas: "Nos haces mucha falta. Si nos lees, te esperamos papá".

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