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Cuando la Navidad se convierte en un gesto solidario

Hay navidades que empiezan con la iluminación de las calles, con los anuncios de la lotería, con ese ambiente que se respira en casa, en los trabajos… y también con que una puerta se abra y llegue ese perfume tibio de masa recién horneada, agua de azahar y cítricos.

El Roscón de Reyes de Santagloria, para regalar y compartir.

El Roscón de Reyes de Santagloria, para regalar y compartir.

En Santagloria, el roscón es marca distintiva de la casa y funciona como un disparo: anuncia sobremesas largas, risas con migas en el mantel y una tradición que nunca envejece.

La marca, nacida en 1963, reivindica precisamente ese “hacer las cosas bien, sin prisa y con alma” y lo traslada a su producto estrella de campaña. En su manifiesto, el roscón aparece como símbolo de lo compartido: una receta que se apoya en ingredientes reconocibles (harina de primera calidad, huevos frescos, mantequilla, fruta escarchada, aromáticos naturales) y, sobre todo, en el arte de esperar: reposos lentos para conseguir esa miga esponjosa y equilibrada que define a un buen roscón.

El roscón, ritual con sorpresa

En el lineal navideño de Santagloria, el roscón no es un invitado más: es el best seller de la temporada. La propuesta mantiene el imaginario clásico, fruta escarchada y una masa tierna, y suma los pequeños símbolos que convierten el postre en ceremonia: haba, figura de rey mago y corona, para que cada porción lleve también su juego. La campaña contempla tres formatos, pensados para distintos tamaños de celebración: roscón pequeño (260 g), sin nata; roscón mediano (485 g), sin nata; roscón grande (1 kg), relleno de nata. Y, fiel a una tradición que admite evolución sin perder esencia, la marca presenta como favoritas sus dos grandes maneras de entender el roscón: liso o relleno de nata, “dos formas de disfrutar de un mismo placer navideño”.

Otros antojos que completan la mesa navideña

El roscón manda, pero no está solo. La Navidad de Santagloria se construye también con piezas pensadas para regalar y para compartir, entre edición de temporada y novedades que se quedan más allá de Reyes. La tradición vuelve cada año con el Tortel Cataluña, relleno de mazapán (en varios tamaños), el Panettone italiano en exclusiva para Santagloria, en ½ kg (frutas o chocolate) y mini (frutas o chocolate), las galletas de temporada y surtido, además de polvorones y mantecados. Además, este año hay Maritozzo, con un giro navideño: relleno de nata montada, cubierto de chocolate y decorado con pistacho y frambuesa liofilizada. Glorioso de dulce de leche (bebida de espresso con dulce de leche, leche cremosa, nata montada y barquillo). Tortitas en versiones golosas (marshmallow y dulce de leche; sirope de arce y algodón de azúcar); sin olvidar la Red velvet y “Glorias y Santas” con baño de chocolate blanco, pistacho/frambuesa y toque dorado y, como no, un exquisito Bagel de Navidad con queso crema, huevo plancha, pavo, bacon, espinacas, nueces y mermelada de arándanos.

Colaboración con Acción contra el Hambre

Santagloria renueva por segundo año consecutivo su campaña junto a Acción contra el Hambre, destinada a apoyar a familias en situación de vulnerabilidad y a reforzar programas de inclusión sociolaboral en España. Todo el dinero recaudado se destinará a reforzar programas para mejorar la empleabilidad (acceso al mercado laboral o emprendimiento) y ayudar a que las familias.

Santagloria dona 1 € por cada roscón de Reyes vendido en todos sus establecimientos hasta el 6 de enero de 2026.