Educación

La selectividad del curso 2023-24 no incluirá la nueva prueba de madurez

Las autonomías y el ministerio pactan retrasar a 2017-28 la completa implantación del nuevo modelo de examen de acceso a la universidad

Vista trasera de las pruebas de acceso a la universidad en el Aulario A del Campus de Humanidades de El Milán en Oviedo.EFE/Eloy Alonso

Vista trasera de las pruebas de acceso a la universidad en el Aulario A del Campus de Humanidades de El Milán en Oviedo.EFE/Eloy Alonso

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Olga Pereda

La prueba de madurez -la gran novedad incluida en la futura selectividad- se retrasa. Estaba previsto que esta parte del examen de acceso a la universidad entrara en vigor en el curso 2023-24. ¿Lo hará un año más tarde, en el 2024-25? Fuentes del Ministerio de Educación reconocen que todavía no hay una fecha fijada. Esas mismas fuentes aclaran que en el año académico 2023-24 habrá un examen “similar, pero no idéntico” a lo que se ha hace ahora. Cuando entre en vigor, la prueba de madurez contará un 60% (en lugar del 75% que se barajaba hace meses) para la nota. El 40% restante saldrá de los exámenes.

Varios directores generales de las comunidades autónomas y altos funcionarios de Educación se han reunido en Madrid este viernes para analizar la futura selectividad. Todas las autonomías, con excepción de y Castilla y León y Madrid -que sigue empeñada en aprobar una Evau única en toda España, algo que no está encima de la mesa- se han mostrado a favor de retrasar el nuevo modelo de selectividad, impuesto tras la entrada en vigor de la ley educativa, Lomloe. Será un modelo más competencial y menos memorísitico, acorde con el mandato de la norma, que ha entrado en vigor este año en los cursos impares (el año que viene lo hará en los pares).

La transformación de la selectividad -una prueba que, hasta ahora, tiene unos altísimo porcentajes de aprobados- será progresiva. Es decir, no todos los cambios se darán de golpe en la primera convocatoria. El objetivo es ganar en competencias, con preguntas que apelen al racionamiento crítico de los aspirantes, que deberán discurrir bastante para contestarlas. Los cambios vienen dados por el nuevo bachillerato, impuesto por la actual ley educativa (Lomloe, conocida como ley Celaá, por el apellido de la exministra).

En teoría, la nueva selectividad debería implantarse al 100% en el curso 26-27. Sin embargo, con la decisión tomada hoy (no ha habido votos emitidos, pero sí verbales), se retrasará al 27-28. En todo caso, la decisión se ratificará definitivamente el próximo 13 de septiembre, cuando la ministra de Educación, Pilar Alegría, se reúna con los consejeros del ramo.

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Fuentes del ministerio que dirige Alegría se muestran satisfechos con el retraso de la nueva modalidad de prueba de acceso a la universidad. “Tenemos más tiempo para que la Lomole y su modelo competencial esté más rodada en las aulas. Además, ese tiempo también es positivo para lograr más consenso en la comunidad educativa”.

Esas mismas fuentes aseguran que el sindicato CSIF no tiene razón al criticar el futuro modelo de selectividad. Un representante de la central aseguró que el nuevo examen será similar a un test como si fuera para obenter una licencia de conducir. Desde el ministerio aseguran que el modelo test estaba incluido en un borrador, que ya se ha descartado. “Cada pocos días tenemos reuniones y vamos llegando a nuevos acuerdos. No pueden criticar algo que, simplemente, es un borrador o una idea y no nada firme”, aseguran.