La RSC también es para las pymes

En un contexto en el que el respeto por el medioambiente no admite más demoras, incorporar la sostenibilidad a la estrategia de una pyme no sólo es posible, sino imprescindible. El ecodiseño y el reciclaje son herramientas clave.

La RSC también  es para las pymes
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El Libro Verde de la Comisión Europea, define la Responsabilidad Social Corporativa como la “integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales”. La importancia de que las pymes también la incluyan en sus estrategias de negocio es especialmente importante si se tiene en cuenta que en España el 99,9% de las empresas son pymes. Aún más, el 95% son microempresas con menos de 10 empleados. “Son la base sobre la que se sustenta la economía de nuestro país. Por eso, su importancia también es capital a la hora de avanzar en la consecución de los ODS. Los progresos de España en materia de sostenibilidad en los últimos años han sido posibles gracias a la implicación de las pymes”, subrayan desde Cepyme, la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa. 

El respeto por la naturaleza es una exigencia cada vez más clara por parte de la sociedad. Por eso, los pequeños empresarios deben adoptar medidas para cambiar su manera de gestionar sus negocios si quieren sobrevivir en el futuro. Para mitigar los efectos de su actividad sobre el entorno, las pymes tienen en sus manos, entre otras, dos herramientas clave en estos nuevos modelos de negocio basados en la producción responsable: el ecodiseño y el reciclaje.

El ecodiseño

Se trata de un concepto que interesa a un amplio abanico de empresas, como las que fabrican muebles o juguetes y también todas aquellas que ponen envases en el mercado. El objetivo es diseñarlos minimizando su impacto en el medioambiente y, de hecho, otorga la misma importancia a este requisito que a otros como la calidad o el coste. En los últimos años, gracias a las medidas de ecodiseño, los envases incorporan más materiales reciclados, han aligerado su peso y se han mejorado el etiquetado y las tintas para facilitar el proceso del reciclaje. Según el último Plan Empresarial de Prevención de Ecoembes, organización sin ánimo de lucro que gestiona el reciclaje de los residuos que se depositan en el contenedor amarillo y azul, las pymes representan el 52% de las empresas que han apostado por implantar medidas de ecodiseño en España. Una de estas pymes involucradas al máximo con el envasado responsable es Trevijano, empresa de 38 empleados, que tiene como misión crear y comercializar una gama de alimentos vegetales deshidratados, sin aditivos y sencillos de preparar. Desde su nacimiento hace más de 25 años, la RSC siempre ha sido esencial en su filosofía. “En nuestro modelo de negocio, donde mayor repercusión podemos tener en el medio ambiente es en el packaging –explica Stella Prado, responsable de Comunicación y Marketing–. Recientemente, hemos cambiado nuestros envases, reduciendo el plástico en un 85% y minimizando el tamaño del fajín exterior. Ahora, casi todo el envase se compone de cartón FSC (procedente de bosques sostenibles) fácilmente separable y reciclable”.

El reciclaje

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Las 4.000 pymes que forman parte de Ecoembes financian, junto con el resto de empresas que ponen envases domésticos en el mercado, los costes de la gestión de estos residuos mediante el Punto Verde, una tarifa por cada tipo de material que compone cada envase que ponen en el mercado y que se visibiliza con un distintivo. De esta forma, muestran su compromiso con el reciclaje y la economía circular, al mismo tiempo que permiten que el sistema de gestión de reciclado funcione. Gracias a dicho sistema, este hábito está cada vez más asentado, entre los particulares y en el ámbito productivo. En 2021, cada persona depositó de media 18,8 kg de residuos en alguno de los 383.508 contenedores amarillos que hay por todo el país, y 19,3 kg de papel y cartón en los 240.297 contenedores azules. 

Para Sentixx, una empresa familiar española con presencia internacional dedicada al diseño y fabricación de productos para el descanso, la RSC “se sustenta en actuar, más allá de las exigencias legales, de acuerdo con valores de honestidad, trato cercano y compromiso con las personas y con el medio ambiente”, señala su director de I+D+i, Valerio García. La certificación ISO14001 refrenda su compromiso con la protección del entorno. Entre las numerosas medidas que han puesto en marcha destaca “una gestión de residuos muy severa”. Tal y como explica Valerio García, en su proceso de producción se tiene en cuenta hasta el último detalle, “cuidando mucho el tipo de materiales, cómo se va a producir y transportar, llegando incluso a pensar cómo se va a comportar en casa de la persona que lo compre. Es decir, ¿qué hará esa persona por ejemplo con el embalaje o cuando llegue el producto a su final de vida? Cuando pones miles de unidades en el mercado, nosotros pensamos en todas estas cosas”. 

Stella Prado, Comunicación y Márketing de Trevijano

“Con el nuevo diseño de envase y la decisión de distribuir en formato bolsa en el plano internacional, conseguimos reducir 67.643 kg de plástico al año. A pesar de ser un gran avance, nuestro compromiso va más allá y consiste en evolucionar en la sostenibilidad del envase a medida que la tecnología y los nuevos materiales nos lo permitan. Para ello participamos en The Circular Lab, el centro de innovación de Ecoembes, que nos compromete a evaluar nuestro envase cada cierto tiempo en base a unos criterios de sostenibilidad imparciales. Esto nos obligará a revisar continuamente si el envase utilizado para nuestros productos es el mejor envase posible en cada momento, en materia de sostenibilidad y reciclaje”.

Valerio García director de I+D+i de Senttix

“Este simple concepto, un producto que ayude al descanso, pero no interfiera con el medio ambiente, nos ha marcado y sigue marcando los procesos de ideación, creación, desarrollo y fabricación de productos y servicios. Ahora pensamos en cómo reducir materiales en el diseño del producto para que posteriormente no deban ser reciclados o rehusados; tendemos a hacer producto de vida duradera, con piezas intercambiables; hemos cambiado o eliminado plásticos; potenciado materiales como maderas o metales o textiles como cáñamo, yute o algodón o lino orgánico, fáciles de valorizar y, cada vez más, pidiendo cadenas de verificación de un origen sostenible y de trato correcto a los trabajadores”.