RELACIONES

El poliamor es mucho más que sexo

Varias universidades estudian experiencias reales y abogan por visibilizar estas relaciones y promover cambios en las políticas e instituciones que eviten su discriminación

Imagen de la película ’Castillos de cartón’, basada en la novela de Almudena Grandes.

Imagen de la película ’Castillos de cartón’, basada en la novela de Almudena Grandes.

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Sandra Penelas

Cegada por los prejuicios y el desconocimiento, una gran parte de la sociedad los etiqueta como viciosos, pervertidos o locos. Pero las personas poliamorosas no solo sustentan sus relaciones en el sexo, sino también en la confianza, el respeto, la tolerancia y la igualdad. Un estudio realizado por las universidades de Vigo, Rey Juan Carlos y Lisboa analiza experiencias reales y aboga por “visibilizar y dar normalidad” a esta opción de vida a través de más investigaciones, además de demandar cambios en las políticas e instituciones que eviten las situaciones de discriminación.

“Las personas poliamorosas son estigmatizadas y etiquetadas como promiscuas, pero hay una gran confusión. Pueden tener relaciones sexuales, emocionales o una combinación de ambas en función de los acuerdos a los que lleguen los implicados, pero tienen las bases de cualquier relación sana, sea monógama o no: respeto, confianza, tolerancia e igualdad”, destaca Yolanda Rodríguez, investigadora del grupo Salud, Sexualidad y Género de la UVigo, adscrito a la Facultad de Educación y Trabajo Social de Ourense, y que participa en el estudio junto con sus compañeros Francisco Aguiar y Rosana Martínez.

La investigación se basa en las entrevistas realizadas a 11 personas –5 mujeres y 6 hombres– que vivían relaciones poliamorosas. Todas residían en Madrid en ese momento y tenían entre 26 y 57 años.

“Es un estudio cualitativo que tiene, por un lado, la finalidad de visibilizar estas relaciones y, por otro, las situaciones de discriminación que sufren en todos los ámbitos de su vida, desde su propia familia y los amigos, al trabajo o el entorno sanitario. Ésta es la verdadera realidad del colectivo y darla a conocer ayuda a empezar a romper todos los estigmas que todavía tenemos en nuestra sociedad”, expone Rodríguez.

Los entrevistados consideraban su relación como una unidad familiar y de forma casi unánime –10 de 11– apuntaron al sexo como un elemento más junto al cariño, la amistad, la confianza y el cuidado. Para ellos, es un estilo de vida que implica amor, comunicación, apoyo, honestidad, respeto por el espacio del otro y amistad.

“La clave del éxito es la misma que en cualquier otra relación y no caben ni la posesión, ni los celos ni la infidelidad. La confianza es la base y esto implica una apertura mental. La mayoría de los entrevistados convivían en tríadas, pero también había alguno en quad (4). Y puede haber relaciones de más de 5 personas y redes”, detalla.

No hay roles ni estereotipos de género

Yolanda Rodríguez subraya la “flexibilización” de los roles en estas unidades sentimentales: “Ellos hablan mucho de su importancia. No hay un rol específico, se rompen los estereotipos y todos asumen responsabilidades, cuidados, gastos y tareas por igual. Y eso es un gran avance en nuestra sociedad”.

“Son personas que no se ajustan a los estereotipos de género, pero que tienen formas de relacionarse sanas, libres de posesión. Esto no quiere decir que todas sean un éxito, pero lo importante es que tengan la oportunidad de vivirlas como quieran. El problema es que sufren discriminación y no tienen los mismos derechos, por ejemplo, a la hora de constituirse como familia. Es duro tener que cohibirte por las ideas negativas y discriminatorias de un sector importante de la sociedad”, lamenta.

Y es que todos los participantes experimentaron situaciones de marginación. Relataron desde comentarios negativos de sus médicos a actitudes despectivas en sus lugares de trabajo e incluso “mobbing”. Dos entrevistados rompieron relaciones con su familia y otros vivieron el rechazo de sus amigos más cercanos, que incluso les recomendaron buscar ayuda psicológica profesional.

Triple discriminación de las mujeres

“Y en el caso de ellas, la discriminación es todavía mayor por su condición de mujeres, por tener una orientación lesbiana o bisexual y por ser poliamorosas. Se las considera pervertidas, viciosas y libertinas”, añade.

Respecto a sus planes de futuro, los entrevistados quieren mantener sus relaciones con la esperanza de que la sociedad llegue a aceptarlos algún día. Y dos de ellos mencionan incluso la posibilidad de tener hijos, pero les inquieta el rechazo social. “Las relaciones donde hay amor, confianza y respeto son saludables para la crianza, pero les preocupa la reacción del entorno social con esos niños”, revela Rodríguez.

“Las instituciones y las políticas deben favorecer todos los cambios que sean necesarios para visibilizar estos tipos de relaciones y evitar las discriminaciones. Faltan leyes que los respalden y apoyen sus derechos, que garanticen la creación de espacios de convivencia y de seguridad y de aceptación de la diversidad en un amplio concepto”, defiende.

Rodríguez también apunta al papel de la academia: “Tenemos que dar pasos y denunciar estas situaciones. Hay que empezar a abrir nuevas vías de investigación que visibilicen estas relaciones, porque para combatir las discriminaciones primero hay que identificarlas. Por nuestra parte, seguiremos trabajando, tanto con investigaciones, como en nuestras clases. Siempre abordamos las relaciones poliamorosas con nuestros alumnos porque son los profesionales del futuro y es necesario transformar la sociedad”.

Suspenden el PolyDay en Londres por amenazas

La red de trabajo formada por las tres universidades integra a expertos en psicopedagogía, sociología, trabajo y educación social, lo que les permite afrontar sus investigaciones con una interesante “perspectiva multidisciplinar”. El estudio sobre las relaciones poliamorosas constituye uno de los pocos que se han realizado hasta el momento en nuestro país y sus resultados acaban de ser publicados por la revista Sexuality & Culture.

Aunque el matrimonio monógamo es el tipo de relación más común y aceptado en la mayoría de los países desarrollados, el poliamor ha ido en aumento y estudios recientes revelan que casi uno de cada cinco estadounidenses y canadienses han vivido en algún momento una relación no monógama consensuada.

En ambos países las comunidades poliamorosas tienen mayor tradición y visibilidad, pero también crecen en Europa. Desde 2006, Reino Unido acoge el PolyDay y en España han proliferado comunidades en ciudades como Madrid, Barcelona (donde se celebra el OpenCon Catalonia), Valencia, Zaragoza o Santiago.

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“Las redes sociales les han facilitado entrar en contacto y hay muchos grupos que se reúnen e intentar romper los prejuicios. Pero acaban de suspender el PolyDay de Londres, que se iba a celebrar el día 15, por amenazas a los ponentes. Así estamos en pleno siglo XXI. Es increíble que ataquen hasta la propia libertad de expresión de las personas. Es algo tremendo. Nos hace pensar hacia dónde vamos en esta sociedad si no podemos hablar de otras formas de relacionarse, de quererse. Cada persona debe tener libertar de vivir su relación con una, dos o más personas. Siempre que haya respeto e igualdad y partan de los mismos ideales, ¿quiénes somos los demás para juzgarlos?”, reflexiona Yolanda Rodríguez.

“El poliamor supone romper con las estructuras de la heteronormatividad y parece que ya vivimos en una sociedad diversa, pero no es así. Es verdad que hemos avanzado respecto a las parejas homosexuales, pero hay que hacerlo para todas”, defiende la experta.