NIÑOS

Si tu hijo tiene problemas para dormir solo, dejar que llore NO es la solución

Es de sobra conocido que el sueño maduro no llega hasta los 5-6 años, por tanto, que nuestros hijos tengan problemas para acostumbrarse a dormir solos no es un trastorno, es algo completamente normal

Si tu hijo tiene problemas para dormir solo, dejar que llore NO es la solución
6
Se lee en minutos
EPE

Hasta medio año necesita un bebé para ejercicios tan simples como coger alimentos con la mano, 11 para andar, 9 para decir sus primeras palabras... Con estos ejemplos, no podemos pretender que nuestros hijos duerman solos, en silencio- y del tirón, a los pocos meses de nacer.

Por qué los niños y niñas lloran por las noches

Los niños lloran tanto por el día como o por la noche. Lo hacen cuando sienten frío, hambre, necesidad de protección, de contacto, miedo... Por el día solemos encajar mejor que nuestros hijos lloren. El motivo es que nosotros estamos despiertos. Pero por la noche la cosa se complica. Necesitamos descansar. Pero nuestros hijos no dejan de sentir miedo, frío, hambre o necesidad de contacto cuando nosotros decidimos irnos a dormir.

Existen personas que aconsejan no ceder ante los llantos o gritos de nuestros hijos en mitad de la noche. Ante esto, María Soto destaca que no se tiene para nada en cuenta “cómo el niño percibe la sensación de abandono, cómo expresa el cansancio, cómo necesita el contacto, qué consecuencias tiene para el cerebro llorar durante media hora inundado de cortisol”. Y, además, añade: “Si algo me hace llorar de terror como adulta, y otro adulto que dice quererme me deja sola de forma consciente para que aprenda, te aseguro que ese adulto va a dejar de existir para mi a nivel emocional”.

Álvaro Bilbao, neuropsicólogo y experto en nuestra plataforma, apunta la importancia de que nuestros hijos e hijas se sientan respaldados cuando les pasa algo durante la noche, en especial con lo que respecta a su bienestar psicológico. Además, también apunta que “dejar a un bebé 30 minutos llorando puede provocar que pasen inadvertidos accidentes o situaciones de riesgo”.

Mi hijo/a llora por las noches, ¿tiene un trastorno del sueño?

Es de sobra conocido que el sueño maduro no llega hasta los 5-6 años, por tanto, que nuestros hijos tengan problemas para acostumbrarse a dormir solos no es un trastorno, es algo completamente normal. Respecto a esto, María Soto, especialista en disciplina positiva y fundadora de Educa Bonito, apunta que “es ancestral que los bebés no duermen como los adultos, los patrones de sueño son complicados de encajar en este mundo que culpa, castiga y medica a los niños por ir al ritmo natural al que los niños deben ir. No nos viene bien no dormir una noche porque tenemos que ir a trabajar y rendir en ese trabajo, pero a la naturaleza y al desarrollo del cerebro de nuestros hijos no le importa eso, nos necesitan 24 horas”.

¿Dejarles llorar o acudir en su ayuda?

Aún hay gente -aunque cada vez menos- que también recomienda ignorar a los niños cuando lloran para conseguir que así “duerman del tirón”. Y escuchando a unos y otros acabamos hechos un lío, sin saber exactamente qué es lo que debemos hacer y, por lo tanto, sea lo que sea lo que hagamos: lo estamos haciendo mal, ¡seguro! (O al menos eso pensamos).

Así pues, Álvaro Bilbao, en el artículo al respecto que recomendamos leer, afirma que las recomendaciones relativas a dejar llorar a los niños y niñas “no tienen una base científica sólida. Si bien es cierto que los niños a los que se les deja llorar hasta que se duermen suelen dormir del tirón, no es menos cierto que contradice los estudios acerca del vínculo y el apego en el desarrollo de la confianza y autoestima del niño, y los pocos estudios que encontramos apuntan a que estas prácticas pueden afectar la confianza y seguridad de los niños a largo plazo”.

Rafa Guerrero, psicólogo clínico y de salud, nos lo explica de esta manera: “El neonato llega a este mundo con una gran inmadurez, lo que le convierte en dependiente de sus figuras de apego. Por lo tanto, son las figuras de apego, generalmente los padres, los encargados de cubrir las necesidades de sus hijos. No es necesario ni real pretender cubrir todas las necesidades de nuestros hijos, pero sí un porcentaje mínimo de ellas”.

Además, Rafa Guerrero añade que: “Cuando un niño se despierta en medio de la noche llorando porque tiene miedo o hambre, es nuestra función atenderle, cubrir su necesidad y devolverle a su equilibrio. No podemos dejarles llorar y marcharnos, somos las personas llamadas a calmarles y atenderles. Claro que después de varios días sin atender sus necesidades durante la noche nos dejarán dormir en paz, pero ¿esto es lo que queremos?”.

Nuestro hijo llora para hacer teatro

Hay quien asegura que estos lloros nocturnos de nuestros hijos son “teatro”. Respecto a esto, María Soto es tajante: “Un niño al que le estás enseñando a dormir aún no tiene capacidad para elaborar un plan de manipulación”. En la misma línea se muestra el neuropsicólogo, Álvaro Bilbao, “los bebés no inventan necesidades. Si un bebé llora es por una buena razón. Posiblemente sea que necesita la seguridad de sus padres, algo muy normal y humano”.

En un artículo publicado en The New York Times, titulado: “La ciencia detrás del llanto de un bebé”, se hace mención a diversas investigaciones que “revelan lo crucial que es llorar para la supervivencia de los bebés y cómo sus chillidos se abren paso a través de un atiborrado panorama acústico para exigir la atención inmediata de los adultos”. Por lo tanto, podemos afirmar que no, cuando nuestros hijos e hijas lloran no es un teatro, lloran porque nos necesitan y es la forma que tienen de comunicárnoslo.

Qué hacer cuando nuestro hijo llora (desde la disciplina positiva)

María Soto nos ha dado varios consejos para abordar esta situación desde la disciplina positiva:

  • Lo primero quitarse de la cabeza la idea de que un niño que se despierta es un niño que duerme mal y hay que enseñarle a hacerlo bien. No hay que enseñarles a casi nada, hay que acompañar sus procesos de manera respetuosa, ofreciéndoles seguridad. Nadie va a quedarse dormido plácidamente muerto de terror. Nadie.

  • Recomiendo encarecidamente contacto. La logística de las familias a veces determina si puede hacerse o no colecho (dormir en la cama con el niño), pero pensemos que el hecho de que los niños tengan una habitación para ellos solos a parte de la de sus padres es algo muy nuevo, hasta hace muy poco tiempo aún dormíamos todos juntos. No debemos olvidarnos de que el ser humano es un animal “civilizado”, pero un animal social, al fin y al cabo, y de la misma forma en la que hemos transformado nuestro mundo por completo, seguimos por otro lado teniendo las mismas necesidades afectivas y fisiológicas de siempre, que nos conectan y nos hacen ser quienes somos.

  • Recomiendo contrastar información siempre. Y para acompañar a nuestros hijos al dormir, mucha calma. Sé que es fácil decirlo, y que al terminar el día estamos todos agotados, ellos y nosotros, pero si esa rutina o un día de nuestra vida nos supera, es que hemos olvidado algo muy importante durante la crianza de nuestros hijos: EL AUTOCUIDADO.

  • Sería muy positivo revisar si tenemos tiempos de calidad para poder recargar energías y, al estar con nuestros hijos, poder dar lo mejor de nosotros mismos, incluso en momentos complicados. Ellos van a absorber nuestras emociones, si pretendemos “dormirlos” tensos, agotados o enfadados, no se van a relajar. Imposible dormir.

  • Si no puedes hacerlo, por lo que sea, al menos piensa que mantenerte en calma reconduce todas las situaciones. Es una etapa que va a pasar. Muchas veces nos ponemos tensos por cansancio, y nuestra mente nos traiciona, y abordamos la situación como si fuera a durar para siempre. Y esa tensión lo complica todo, nos deja sin recursos y bloquea nuestra capacidad de gestión.

En definitiva, dejar llorar a nuestros hijos e hijas cuando nos reclamen por la noche no es, ni de lejos, una buena solución. Como dice el psicólogo Rafa Guerrero, “Dejar llorar a un niño, pretender que se calme solo es no centrarse en las verdaderas necesidades de los menores. Atendamos a los niños, mimemos la infancia, protejamos a los menores y dotemos de buenos tratos a nuestros cachorros”.

Noticias relacionadas
Temas

Educación