LIMÓN & VINAGRE

Dabiz Muñoz, menús para pobres en Madrid

Un tipo al que no le gusta llamarse David pero que en lugar de cambiarse el nombre a, por ejemplo, Pepe, lo hace a Dabiz, es alguien que sí, pero no

Dabiz Muñoz, menús para pobres en Madrid

EPE

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Yo he llegado a pagar 400 euros en un restaurante, así que tendrá razón Dabiz Muñoz cuando dice que eso no es cosa de ricos. Fue hace tres años, el día de mi boda, es lo que me costó alimentar a los más de treinta invitados, vino peleón incluido, qué caramba, no se casa uno todos los días. No iba a pedirles a los familiares de mi flamante señora que se pagaran lo suyo, eso sería empezar con mal pie. Encima, la casa invitó al aperitivo, un par de latas de mejillones en escabeche y cuatro bolsas de patatas chips, hay días en que te gastas el dinero pero todo te viene de cara, será cierto que dinero llama a dinero.

Imagino que el DiverXO funciona de la misma forma, y que 365 euros es lo que cuesta un menú para cuarenta comensales, no sé a qué viene el escándalo, ni a diez euros por cabeza sale, a menos todavía si es una boda y lo paga todo el novio, como fue mi caso. ¿Cómo va a ser eso cosa de ricos? Un día es un día, y si hay que gastarse dinero en comer bien, se lo gasta uno, yo tengo todavía fresca en la memoria la emotiva imagen de mis suegros repartiéndose el último boquerón que quedaba, eso bien vale un esfuerzo económico.

Un tipo al que no le gusta llamarse David pero que en lugar de cambiarse el nombre a, por ejemplo, Pepe, lo hace a Dabiz, es alguien que sí, pero no. Alguien que prefiere quedar como analfabeto a renunciar por completo a sus orígenes, al nombre que le pusieron sus padres, y eso le honra. O tal vez sea alguien que, metido siempre entre cazuelas, no tuvo tiempo de escolarizarse, y escribe también Madriz, Valladoliz y adaliz, qué más da, él es un adalid de la cocina y lo que importa es que sirva esos menús que, como destaca, no son para ricos. De haberlo sabido antes, a Madrid nos habríamos llegado toda la familia a celebrar mi boda.

Claro que, para eso, primero debería saber qué nos iban a servir, que tengo un cuñado que, allá donde va, pide albóndigas caseras, no come más que eso, será un trauma infantil. La web de DiverXO es muy bonita, no diré que no, aparece en ella el propio Dabiz disfrazado de protagonista de La Naranja Mecánica, con su bastón y todo para aporrear mejor, no sé si eso tranquiliza a posibles clientes. Y salen videos de preparación de lo que al parecer son platos, y hay musiquita, y se entera uno de que el menú se llama La cocina de los cerdos voladores, si hay vacas marinas por qué no va a haber gorrinos aéreos. De lo que no hay manera de enterarse es de lo que sirven de comer, igual soy yo que no he sabido hallarlo. O tal vez lo importante en DiverXO no es lo que comes, sino que quien te lo cocina es Dabiz Muñoz.

Antes ibas a un restaurante, y en la carta te ponían los platos y el precio de cada uno: conejo al ajillo, 150 pesetas (porque antes, además, la comida se pagaba en pesetas). Al parecer, las cosas han cambiado.

- Oiga, camarero: le he pedido la carta y aquí no hay más que fotos de un señor con un mandil, que sostiene amenazante un cucharón en la mano.

- Eso es la carta, caballero. El de las fotos es Paco, nuestro cocinero. ¿Qué le pongo? Si me permite una sugerencia, el gazpacho le ha salido hoy a Paco para chuparse los dedos.

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No todo el mundo entiende el tipo de cocina de Dabiz, por más que el sostenga que es cocina de calidaz. El mismo Sánchez Dragó escribió que es "una idiotez" pagar 365 por un menú, el pobre creería que se trataba del precio por persona, y añadió que la única vez que ha comido en DiverXO, no pagó. No detallaba Dragó si no pagó por estar invitado, o si se levantó de la mesa después de los postres y echó a correr, imagino que sería eso último, el hombre nos recuerda a menudo que está en muy buena forma gracias a unos mejunjes naturales que se prepara.

Dabiz Muñoz es un innovador. Un creador. Cualquiera en su lugar lo sería. Cuando desde noviembre tienes a media España apostando cuánta carne va a enseñar tu señora por televisión en las campanadas de fin de año, no te queda otra que evadirte metiéndote en el laboratorio, o en la cocina, o en la cocina-laboratorio. Su última creación ha sido una paella que lleva cangrejos de río y jamón ibérico, y eso que faltan todavía tres meses para fin de año, a saber de qué va a ser capaz de aquí a diciembre. Ante la indignación de los valencianos, para quienes la paella es cuestión de estado, Dabiz ha replicado que paella es "cuando se utiliza arroz en una paella", abriendo así un abanico de posibilidades, desde la paella de arroz a la cubana, con su huevo y su salsa de tomate, hasta la de arroz con leche, que encanta a los niños. Ignoro si ya sirve paella en DiverXO, sigo sin poder desentrañar la web. En todo caso, habrá que estar atentos a si se presenta por ahí Sánchez Dragó, y asignarle por lo menos una mesa lejos de la puerta.