IGLESIA

El cura de Vigo que ni casa ni bautiza

  • El cura de Bouzas, Vigo, no celebra bautizos, comuniones ni bodas desde hace tres años

  • Los feligreses se rebelan y recogen firmas contra las prácticas “poco ortodoxas” de su sacerdote

El cura de Vigo que ni casa ni bautiza
2
Se lee en minutos
Lorena Cochón

Los vecinos de Bouzas (Vigo) no sabían que 2019 sería el último año que disfrutarían de la vida parroquial tal y como la conocían. Mientras todas las iglesias han recuperado su actividad y celebran todos sus actos a pleno rendimiento, en San Miguel de Bouzas parece que las restricciones continúan. Al menos, es la forma de proceder de su sacerdote, Juan Carlos Rial, que llegó a la parroquia hace poco más de tres años. “Ni bautizos ni comuniones. Ha quitado también la catequesis y, por supuesto, las bodas, cuando esta era una parroquia en la que antes había lista de espera para casarse”, explica María del Carmen Cambeiro, cofrade y ex miembro de la junta de la Cofradía del Nazareno y la Virgen Dolorosa de Bouzas.

Los cambios que Rial ha venido ejecutando en su corto período al mando de la parroquia, como exponen los vecinos, son más que significativos. Las feligresas ya no se ocupan del costurero de la parroquia donde solían reparar las túnicas de la cofradía. También ha “aniquilado” la sesión de ensayo del coro, al no seguir permitiendo el uso de la Casa das Novenas donde quedaban cada semana, además de no permitir flores dentro del templo.

El último detonante fue la imposibilidad de celebrar la procesión de la Borriquita la pasada Semana Santa. “Habíamos dedicado tiempo y esfuerzo. No hubo convocatoria, solo un mensaje el 28 de marzo. En esa fecha saben que no da tiempo a organizar una Semana Santa, pero sí el Domingo de Ramos. Siempre pensamos que iba a salir porque es un carro con ruedas, que lo pueden llevar las tres de la directiva y los que se apuntaron, pero no fue así”, señala.

Los vecinos de Bouzas se movilizan contra el cura

Ante tanto “desprecio y desplante”, los vecinos decidieron movilizarse. Hace pocos días que presentaron más de 500 firmas –recogidas en tan solo 24 horas– ante el obispado con el objetivo de que se tomen cartas en el asunto y llamen al orden al párroco ya que “evidentemente nadie lo quiere aquí”. Las dos quejas anteriores presentadas ante la entidad diocesal no han dado los frutos deseados. “Nos dijeron que le diéramos tiempo, que es buena persona y con eso volvimos para casa”, sostiene. Las eucaristías se han reducido a la mitad. Y aunque Faro de Vigo ha intentado ponerse en contacto con el sacerdote, nadie contesta al teléfono de la parroquia. “Él casi nunca está. Deja la iglesia abierta y se va. Instaló cámaras de seguridad a la entrada”, asegura.

Otra de las sorpresas que los vecinos no esperaban fue la retirada del uso del salón parroquial para las convivencias de los cofrades que utilizaban para preparar los pasos, reuniones de organización o celebrar después de un evento eclesiástico. “Lo alquiló para guardar piraguas. Unos piragüistas van a dejar allí sus barcas. Nos quedamos sin él también” , insiste.

Una situación “insostenible y humillante” que está provocando el trasvase de feligreses a otra parroquia colindante, la iglesia del Rocío, “donde mucha gente ya va a escuchar misa o a celebrar cualquier evento católico”.

Noticias relacionadas