Educación sexual

Educación sexual: las dudas y miedos más frecuentes de madres y padres

Una educación sexo-afectiva desde la primera infancia es fundamental para el desarrollo de nuestros hijos

Educación sexual: las dudas y miedos más frecuentes de madres y padres
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Marina Borràs

Son muchísimas las dudas que tenemos las madres y los padres sobre cómo tratar con nuestros hijos los temas relativos a la educación sexual. El tabú social, sumado a que muchos de nosotros no recibimos ningún tipo de educación sexo-afectiva, se traduce en muchas preguntas y miedos sobre cómo abordar el tema con nuestros hijos.

Las dudas más frecuentes sobre educación sexual

La psicóloga y sexóloga Lara Avargues explica que algunas de las situaciones más frecuentes que suelen generar dudas y preocupaciones entre madres y padres son:

  • ¿A qué edad debemos hablar de sexualidad con nuestros hijos e hijas?

  • Si tu hija o hijo comienza una relación de pareja, ¿cómo te sentirías? ¿Hablarías de eso con él o ella, o lo dejarías pasar hasta que te lo explique? ¿Qué le plantearíais?

  • Si tu hijo o hija tiene una pareja de su mismo sexo, ¿cómo te sentirías? ¿Qué le dirías? ¿Cómo te acercarías?

  • Si hay un embarazo en la adolescencia, ¿qué creéis que se debe hacer en estos casos, ¿sabríais como abordarlo?, ¿creéis que tenéis información suficiente sobre este tema?

  • Si sabéis que ha comenzado a tener relaciones sexuales, ¿le dais alguna información? ¿Qué le planteáis? ¿Cómo lo abordáis?

En definitiva, como señala la sexóloga, “lo que más nos preocupa es actuar y responder de manera adecuada ante las dudas y situaciones relacionadas con la sexualidad y afectividad que puedan vivir nuestros hijos e hijas”.

El papel de las familias en la educación sexual

Debemos tener en cuenta que nuestra visión acerca de la sexualidad va a ser crucial a la hora de determinar cómo vivimos nuestra propia sexualidad y cómo nos posicionamos respecto a los demás. Por eso, Lara Avargues aconseja “reflexionar sobre cuáles son nuestras opiniones, para así favorecer actitudes de respeto y comprensión tanto hacia nosotros mismos y lo que sentimos, como hacia nuestros hijos e hijas, ya que las sexualidades son diversas y las formas de verlas, también”.

Dar información sobre sexualidad a niños y niñas genera una mayor capacidad para tomar decisiones correctas al respecto / Unsplash

Abrir las puertas de la promiscuidad: el mayor miedo sobre la educación sexual

Hay quienes consideran que abordar la sexualidad con los hijos puede ser abrirles la puerta a la promiscuidad, generar en ellos un interés que no existía o que se inicien antes en determinadas prácticas. Sobre esto, la sexóloga es tajante: “Está comprobado que un abordaje de la sexualidad desde la infancia, adaptada a la edad y las inquietudes de la persona aporta tranquilidad y seguridad a la hora de abordar las situaciones relacionadas con las conductas sexuales y evitar situaciones que no se desean”.

Además, “también se ha demostrado que el hecho de que los padres y madres faciliten información no significa en absoluto el fomento en sus hijos e hijas del deseo de tener relaciones sexuales, sino que produce una mayor capacidad de tomar decisiones adecuadas”, explica Avargues.

"La posibilidad de que los niños y niñas experimenten la sexualidad de manera responsable presupone facilitar con anterioridad una información adecuada"

Lara Avargues

Sexóloga

Claves para llevar a cabo en casa una educación sexo-afectiva adecuada

Lara Avargues insiste en que “todos los padres y madres están capacitados para hacer educación sexual, pero estar dispuesto a hacer educación sexual es quizás lo más importante”. Algunas pautas que nos aconseja para empezar son:

  • Crear un buen clima de comunicación, que cultive la confianza y trabaje la proximidad con un lenguaje claro y sencillo, a través de la escucha y el respeto. Es decir, un clima que no imponga el dialogo, respetando sus ritmos donde nuestros hijos e hijas perciban que lo que cuentan nos interesa y nos importa, sin juicios de valor.

  • Las preguntas son oportunidades para abordar temas que inquietan o que generan curiosidad sobre la sexualidad en la gente joven. Estar receptivo a estas preguntas potencia el debate, el aprendizaje conjunto y, por ende, la unión familiar.

  • Hay que tener en cuenta las particularidades de cada persona, ya que pueden tener diferentes dudas en diferentes momentos y en diferentes edades. Se trata de ir más allá de la preguntas y tener en cuenta quién nos las hace y en qué momento está.

  • Es importante darnos permiso a no saber y compartirlo con ellos, desde la honestidad y la claridad. No es necesario responder como expertos en el tema, sino abordar el tema con tranquilidad. Además, si lo necesitamos, podemos buscar información profesional sobre los diferentes temas de educación sexual y afectiva; incluso, se pueden buscar conjuntamente esas dudas o decirles cómo se han resuelto y que, a veces, se pueden buscar apoyos.

  • Mantener la coherencia con los valores que tiene la familia y sus formas de hacer, incluyendo los aspectos relacionados con la educación sexual.

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