Docuserie

¿Qué hacemos con Bill Cosby? La docuserie del momento nos asoma a su inquietante legado

En la excelente 'Tenemos que hablar de Cosby', el cómico W. Kamau Bell explora el impacto cultural y el historial de acusaciones del antiguo icono de la comedia

Imagen de la docuserie de Bill Cosby

Imagen de la docuserie de Bill Cosby / Movistar+

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Juan Mauel Freire

Al principio de su docuserie de cuatro partes 'Tenemos que hablar de Cosby' (Movistar Plus+, desde el domingo, día 19), el cómico y presentador W. Kamau Bell, conocido por su capacidad para meterse en jardines, siempre con fines constructivos, lanza una pregunta al aire: "¿Quién es Bill Cosby… ahora?". 

Las respuestas son variadas, en muchos casos contrarias, en un diálogo constante entre la luz y la oscuridad. "Se le conoce como el papá de Estados Unidos". "O un 'monstruo'". "La yuxtaposición es simplemente demencial". "Era alguien en quien creer y alguien en quien confiar". "Pero no era la persona agradable que todo el mundo pensaba que era".

60 denuncias

¿Quién nos lo iba a decir, a quienes hoy abrazamos los cuarenta, que un día iba a ser complicado e incómodo hablar de Cosby, antiguo sinónimo de confort, de una clase de comedia familiar que siempre acababa en modo conciliador? Desde que a principios de 2005 la exjugadora de baloncesto Andrea Constand fuera a la policía para denunciar que Cosby la había drogado y abusado de ella sexualmente, esos recuerdos del cómico como figura paterna han cobrado un aura de sueño extraño. Y conforme alegaciones similares de otras mujeres iban saliendo a la luz en 2014 (en total fueron unas sesenta presuntas víctimas), muchos optaron directamente por bloquear y compartimentar toda esa nostalgia inoportuna. 

Es incómodo hablar de Cosby, pero alguien tiene que hacerlo. "Tenemos que aprender algo de esto", contaba W. Kamau Bell en entrevista con 'The New York Times'. "Si no tenemos la conversación, no creo que vayamos a aprender. El Cosby que yo creía de conocer de joven habría querido que aprendiese algo de esto". Y mucho ha podido (podemos) aprender de sus conversaciones con académicos, periodistas, colaboradores de Cosby y, por supuesto, supervivientes para esta educativa miniserie.

Agente del cambio 

Conversar sobre Cosby de forma matizada es complicada en días en que blanco y negro son los colores dominantes. Bell pasó apuros para reunir voces invitadas. Algunos no querían hablar porque la serie no iba a ser solo un cómputo de acusaciones, sino también un resumen de los logros de Cosby: un apartado esencial, en realidad, para comprender la profundidad del trauma (inter)generacional que supuso la sucesión de alegaciones.

En la docuserie hablan académicos, periodistas, colaboradores de Cosby y, por supuesto, supervivientes de los abusos del cómico

'Tenemos que hablar de Cosby' recuerda, así, cómo un camarero simpático se convirtió en tiempo récord en referente de la 'stand-up comedy', en hombre adorado por una nación. Tras decidir evitar cuestiones raciales y olvidarse de ser otro Dick Gregory, optó por un material blanco pero ingenioso que calaba entre todas clases de público. Poco después de enamorar como cómico, lo hacía como astuto héroe de acción en la serie 'Yo soy espía' (1965-1968), desafiando así el estereotipo televisivo del negro poco lúcido o dinámico. 

'La hora de Bill Cosby'

El mismo año que acabó 'Yo soy espía' narraba el especial 'Black History: Lost, stolen or strayed', sobre las contribuciones (casi nunca plenamente reconocidas) de los afroamericanos al desarrollo de Estados Unidos. Cosby se concentró en los 70 en la misión de educar, a veces con mejor suerte que otras: escuchar hoy en día el disco 'Bill Cosby talks to kids about drugs' (1971) invita al desasosiego. Y no contento con crear un 'cartoon' genuinamente negro ('El gordo Alberto'), a mediados de los 80 cocreaba una de las mejores telecomedias de la historia: 'La hora de Bill Cosby', esa sobre una familia de la que todos queríamos ser parte.

De héroe a villano

Algunos han criticado a Bell que recuerde los logros de Cosby. Y, al mismo tiempo, otros le han criticado que explore las oscuridades de un hombre negro cuando tiene a mano también a Weinstein o Trump. Pero es que el caso de Cosby no es el de estos dos últimos. Como recuerda en la serie Jelani Cobb (profesor de periodismo de la Universidad de Columbia), este villano fue un día un héroe: "No suele ocurrir que descubras que tus héroes son la peor forma de villano… o que esta persona en la que has pensado como héroe haya engañado a todo un país sobre su verdadera personalidad".

En 1965, Cosby salía en 'Yo soy espía', tenía una esposa (Camille Hanks) y se convertía en padre por primera vez. Según la antigua secretaria Kristina Ruehli, ese fue también el año en que, teniendo ella veintidós años, Cosby la drogó y trató de violarla oralmente. Ruehli fue la primera de las sesenta mujeres que en 2014 decidieron salir del silencio para acusar públicamente al cómico.

"No suele ocurrir que descubras que tus héroes son la peor forma de villano", afirma el profesor de Periodismo Jelani Cobb

La espeleología cultural de Bell conduce por vericuetos inquietantes. Por ejemplo, se nos recuerda la antigua obsesión de Cosby por la cantárida, supuesto afrodisíaco que, según bromeaba en una rutina, o quizá confesaba, iba a colar en las bebidas de sus ligues. Llegó a grabar esa rutina para un disco llamado 'It's true! It's true!', de 1969. Demasiado retorcido para ser verdad. 1969 fue el año de las aparentes agresiones sexuales contra la modelo Linda Brown, la ejecutiva del entretenimiento Cindra Ladd, la guionista de comedia Joan Tarshis o la antigua 'playmate' Victoria Valentino.

Sentencia anulada por fallos formales

A finales de 1969, Valentino estaba en un momento muy bajo: su hijo de seis años, Tony, se había ahogado en una piscina, y la depresión se había apoderado de ella. Según explica en el documental, Cosby se aprovechó de su desorientación para drogarla, llevársela a un apartamento y violarla. Durante años no quiso decir nada por el miedo y la vergüenza.

"Es alguien que siempre nos ha enseñado sobre Estados Unidos y todavía lo hace, aunque sea de formas que no pretende", afirma el director

En abril de 2018, Cosby era declarado culpable de drogar y abusar de la exjugadora de baloncesto Andrea Constand (única acusación que prosperó por no haber prescrito); varios meses después, en septiembre, era condenado a entre tres y diez años de prisión. Pero su sentencia fue anulada en junio de 2021. La corte se basó en fallos formales del proceso y prohibió que se realizara un nuevo juicio por los mismos cargos. 

Algo parecido a una conclusión

'Tenemos que hablar de Cosby' no cierra conversaciones, sino que impulsa otras nuevas. Señal de que es provechoso. Pero en la citada entrevista con 'The New York Times', su autor se atreve a dar una respuesta bastante definitiva a aquella pregunta inicial: "¿Quién es Bill Cosby… ahora?". Conclusión empática, triste e inteligente. Cosby es "alguien que siempre nos ha enseñado sobre Estados Unidos y todavía lo hace, aunque sea de formas que no pretende".

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