DÍA MUNDIAL DEL DONANTE

En el Centro de Transfusión, 35 años bombeando sangre a los hospitales de Madrid: "Gracias a vosotros, mi hija está viva"

EL PERIÓDICO DE ESPAÑA visita el edificio de Valdebernardo, responsable de toda la hemodonación de la región, que procesa al año 240.000 unidades de sangre

La comunidad necesita 900 donaciones cada día para poder mantener su actividad en los hospitales y que las reservas sean las adecuadas

Elsa, 13 años, tiene una anemia muy rara por la que, desde que era una pequeña bebé, debe recibir transfusiones cada 15 días y su madre, Marisa, agradece a los donantes la vida que le han dado

Elsa, de 13 años, con Reyes, donante

Elsa, de 13 años, con Reyes, donante / Xavier Amado

Nieves Salinas

Nieves Salinas

"¡Gracias!, ¡gracias!, ¡gracias!. Esto es muy grande. Gracias a vosotros, mi hija está viva". Marisa Cabra, 53 años, del madrileño barrio de Canillejas, protagoniza un momento cuajado de emoción en el Centro de Transfusión de Madrid, ese que lleva 35 años bombeando sangre a todos los hospitales de la región. Es la primera vez que puede agradecer, frente a frente, mirándoles a los ojos, que esa sangre que, en una tarde de casi verano, en ese preciso instante, están donando Reyes o Ismael, salve vidas, como la de su hija Elsa, 13 años, con una rara anemia que le obliga, desde bebé, a recibir transfusiones cada 15 días. "Duro, pero lo das todo", resume su madre. De ahí el entusiasmo y las lágrimas.

En cascada, la reacción de Marisa -plenamente dedicada al cuidado de su hija- en su primera vez en las instalaciones del gran centro madrileño, viendo a quienes han salvado tantas vidas, provoca que todos los que presencian la escena -los donantes que en ese momento abarrotan la sala o las enfermeras que les pinchan con todo el esmero del mundo- acaben conmovidos. "Piel de gallina", describe el subdirector de Enfermería, Diego Cobo.

"Te enriquece"

Cobo lleva tres años en el centro. Lo explica, en vísperas del Día Mundial del Donante de Sangre, que se celebra cada 14 de junio, dentro de un espacio que cuenta con 13.000 metros cuadrados operativos y nació dotado de las más avanzadas tecnologías. El subdirector de Enfermería, antes supervisor de la zona de Transfusión y Donación del Hospital La Paz, acompaña a este diario en una completa visita por las instalaciones y detalla, con mucho entusiasmo todo el proceso de una maquinaria perfectamente engrasada. "Es el corazón de Madrid", señala sonriente. El enfermero reflexiona sobre lo que ve a diario: "Altruismo, solidaridad... te enriquece y te remueve".

Una sanitaria maneja las bolsas de sangre

Una sanitaria maneja las bolsas de sangre / Xavier Amado

En el último año, 169.279 madrileños se acercaron a donar sangre en los diferentes puntos habilitados en la región. El Centro de Transfusión es el responsable de toda la hemodonación de la Comunidad y procesa al año 240.000 unidades de sangre. Diariamente, toda la sangre llega al edificio -situado en la Avenida de la Democracia, en el distrito de Valdebernardo- y se procesa. Es decir, se fracciona en sus tres componentes y, una vez analizada, se distribuye diariamente a los hospitales.

900 donaciones diarias

Para poder atender toda la actividad de centros públicos y privados, Madrid necesita 900 donaciones diarias para poder mantener su actividad en los hospitales y las reservas de sangre en el centro sean las adecuadas. Para que no salten esas alertas rojas que les obligan a hacer llamamientos públicos y que la gente se anime a donar. Los hospitales deben tener sangre para cuatro días de transfusión y, en Valderbernardo, siempre debe haber stock por si sucede cualquier emergencia, como un accidente múltiple.

La extracción automatizada de sangre, o aféresis, permite a una persona donar selectivamente una parte de los componentes sanguíneos

Primera explicación: la extracción automatizada de sangre, o aféresis, permite a una persona donar selectivamente una parte de los componentes sanguíneos. "La sangre que donamos se llama sangre total, pero luego somos capaces de separarla en los tres componentes: el concentrado de hematíes -la cantidad de glóbulos rojos que se obtiene a partir de una donación- el plasma y las plaquetas", va relatando Diego Cobo.

Cubiletes especiales

¿Cómo se consigue?. La sangre, explica Diego Cobo, se deposita en unos cubiletes especiales. Luego se centrifuga porque así se separan más rápido los componentes. Cuando ya está centrifugada, se pasa por los fraccionadores que separan los componentes de forma automática. El plasma es un componente esencial de la sangre que se usa para transfundir pero especialmente para obtener medicamentos imprescindibles para el tratamiento de enfermedades graves. Es muy deficitario y por ello se necesitan muchos donantes, continúa explicando.

Luego están las plaquetas. Los derivados resultantes de la aféresis se destinan a pacientes con cáncer, leucemias, anemia aplásica, trasplantes de órganos y, frecuentemente, a quienes reciben tratamiento con quimioterapia o radioterapia. La donación por aféresis más frecuente es la de plaquetas.

Cámaras frigoríficas

La sangre se conserva en cámaras frigoríficas y por grupos. Todos los componentes sanguíneos tienen una caducidad. Unas plaquetas duran cinco días y se necesitan cinco donantes para hacerlas. Los concentrados de hematíes duran, sin ningún tratamiento, 42 días y el plasma, congelado, tres años. Por eso se conserva en una cámara que está a menos 40 grados y a la que hay que acceder, en una instantánea visita, con plumíferos que cuelgan en unas perchas y de la que entra y sale, con mucha valentía, el celador Joel Carrasco.

Joel Carrasco, celador, en la cámara donde se conserva el plasma

Joel Carrasco, celador, en la cámara donde se conserva el plasma / Xavier Amado

El subdirector de Enfermería especifica con todo detalle cada paso de ese engranaje perfecto que tanta vida da a la Comunidad en un lugar donde siempre hay movimiento. Cuenta que tienen "pactos" con los hospitales para la entrega del producto, dependiendo de la cantidad de pacientes que tengan, de sus quirófanos o de su tamaño.

La sangre, siempre, tiene que estar lo más fresca posible. Por eso se entrega, en varias rutas diarias, en furgonetas refrigeradas

La sangre, siempre, tiene que estar lo más fresca posible. Por eso se entrega, en varias rutas diarias, en furgonetas refrigeradas para evitar que haya choque térmico. No a todos los hospitales se les sirve de la misma manera, ni todos los días. La Paz, por ejemplo, un gran centro sanitario con una población de referencia de más de 450.000 personas. Al tiempo que se hace todo eso en la planta baja, en la primera, en los laboratorios, se hace toda la analítica.

Los pinchazos de Elsa

En La Paz recaló Elsa cuando era muy chiquita. Llegó de la mano de un oncólogo que trabajaba en el Ramón y Cajal cuando a Marisa, su madre, le dieron aquel diagnóstico que la dejó noqueada. La niña tiene una anemia sideroblástica, un trastorno hematológico muy raro -apenas hay dos casos en España- que se caracteriza por sobrecargas de hierro y blastos -unas células que no tienen que existir en la sangre- en forma de anillo, describe la madre.

Marisa habla de "ese mundo que se le vino encima" al ver en el hospital a Elsa, "aquella cosita tan pequeña, llena de cables"

"Por un lado, tiene anemia y tiene que transfundirse y, al transfundirse, tiene sobrecargas de hierro, que no es bueno", explica Marisa. Por eso, desde que tiene tres meses, necesita transfusiones de sangre cada quince días. Habla de "ese mundo que se le vino encima" al ver "aquella cosita tan pequeña, llena de cables" cuando el médico le explicó que la enfermedad de la niña "era poco frecuente, crónica, que toda la vida tendría que transfundirse, porque es el único tratamiento que tiene, junto a otro para las sobrecargas de hierro. Cuando me lo dijeron, el mundo se paró. Elsa estaba en plena lactancia y se me cortó la leche", recuerda emocionada.

Donar vida

En España, con datos del área de Medicina Transfusional del Ministerio de Sanidad, en 2023 donaron sangre y/o componentes sanguíneos un total 1.122.239 ciudadanos, de los cuales fueron donantes por primera vez el 16,16% (181.342 personas). El número de donaciones efectuadas fue de 1.678.033. La media por donante correspondió a 1,50 y el índice medio de donación fue de 35,4 por 1.000 habitantes.

Detalle de etiquetas con los nombres de los hospitales

Detalle de etiquetas con los nombres de los hospitales / Xavier Amado

Los requisitos básicos para poder ser donante son tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilos y gozar de buena salud. El proceso es sencillo: no dura más de 20 minutos. Se puede realizar una donación cada 8 semanas, teniendo en cuenta que, en un periodo de doce meses, no podrán donar más de cuatro veces los hombres ni más de tres veces las mujeres. El parámetro de frecuencia que se aplica a ellas tiene por objetivo salvaguardar el nivel de hierro suficiente tras la donación.

El plasma

España es autosuficiente en componentes sanguíneos destinados a transfusión desde hace tres décadas y se ha alcanzado un excelente nivel de calidad y seguridad. Estas donaciones permitieron realizar, en el año 2023, un total de 1.740.025 transfusiones y se atendió a más de 464.422 pacientes. Pero necesita aumentar las donaciones de plasma para obtener medicamentos que son vitales para la supervivencia de muchos pacientes. Madrid, también, recuerdan en el Centro de Transfusión.

Beatriz Fernández lleva una década donando plasma

Beatriz Fernández lleva una década donando plasma / Xavier Amado

En la región, 6.000 pacientes necesitan derivados del plasma para poder vivir. Beatriz Fernández lleva una década donando. Lo cuenta enchufada a una moderna máquina desde donde se obtiene su plasma. "Al donante hay que fidelizarlo. El trato tiene que ser exquisito y la técnica de enfermería, perfecta. Si pinchas mal, que a veces pasa... ", cuenta Marta Rebollo, una de las enfermeras de la sala.

"Tenemos que cuidar al donante y al paciente. Siempre tienes que pensar que si tu padre estuviera tumbado en esa cama, tú querrías lo mejor para él. Y tenemos a muchos padres tumbados en camas", añade en la misma sala, donde se tejen cariños entre enfermeras y donantes, Diego Cobo. Por eso, Marisa, la madre de Elsa, se emociona intensamente cuando, por primera vez, pisa ese lugar y, junto a la niña, saluda a quienes en ese momento están enchufados a una vía en las camillas y que responden con la misma sorpresa. Y el mismo afecto.

Una vida extraordinaria

La vida es dura, repite Marisa. Pero también extraordinaria, matiza al instante, como las personas que han ido, transfusión a transfusión, salvando la vida de la pequeña Elsa. Y cuenta la niña, en la sala de la cafetería, ante una bolsa de patatas fritas y con mucha madurez, que, "dentro de lo que cabe", lo lleva bien. Aunque a veces en su cole, no todos los niños entiendan lo suyo. "A veces los dejo por imposible. Me preguntan qué es eso, que si me pinchan en el corazón... ", relata.

Pero todo vale la pena cuenta la niña. Aunque haya habido muchos sustos que las llevaron corriendo a Urgencias de La Paz, su hospital. Aunque no pueda correr mucho, ni hacer gimnasia y a veces se quede muy "blanquita de la cara", con esas "subidas y bajadas", con su mamá siempre pendiente de los síntomas. "Ahora está estupenda porque le han transfundido el día 7", añade sonriente Marisa.

Elsa y su madre, Marisa

Elsa y su madre, Marisa / Xavier Amado

Hace "poquito" que Elsa ha tomado una decisión: cuando sea mayor, quiere ser actriz. Por ahora, cuenta, tiene pocas ídolas. Porque, repite tranquila, es una resolución reciente. Antes, quería ser profesora. Educar a los niños. Quizás, también, confiesa Marisa, porque le ha tocado una realidad muy distinta a la de otras pequeñas. Pero sobreviven, dice la madre con fuerza. Tener a su hija "y saber que hay gente espectacular", tiran de ella.