CORAZÓN

Manuel Anguita, cardiólogo: "La vida es estrés, cada vez más, y el quid está en cómo reaccionamos para no dañar el corazón"

El especialista analiza un estudio americano que señala que los ataques de ira alteran el funcionamiento de los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de cardiopatía e ictus

Estrés y corazón, enemigos íntimos

Estrés y corazón, enemigos íntimos / INTERNATIONAL SOS - Archivo

Nieves Salinas

Nieves Salinas

Dice el doctor Manuel Anguita, portavoz de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), que, en consulta, ve mucho estrés. Cada vez más. El especialista revisa, para EL PERIÓDICO DE ESPAÑA, una reciente investigación publicada en el 'Journal of the American Heart Association', revista de la Asociación Americana del Corazón, que desvela que los ataques de ira alteran el funcionamiento de los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de cardiopatía e ictus. "Viene a dar una pista sobre cuáles pueden ser los mecanismos por los que el estrés emocional, en este caso la ira, puede producir más enfermedades cardiovasculares", señala el médico.

La publicación norteamericana da lugar a una reflexión sobre el impacto, amplísimamente documentado, del estrés en nuestro corazón. El doctor Anguita menciona, por ejemplo, una enfermedad clásica: la miocardiopatía de estrés, -el síndrome de tako-tsubo (STK), conocido también como del 'corazón roto'-, el que padece "una persona que parece que tiene un infarto de miocardio, con los mismos síntomas, y que le hacen un cateterismo y las coronarias no están obstruidas, están perfectas. Eso no es un infarto, sino que se ha producido por un estrés grande. Eso es un episodio agudo, que ocurre con frecuencia".

Las arterias coronarias

Pero está, además, continúa, está el estrés repetido a lo largo de la vida. Un factor de riesgo para los infartos clásicos. Lo que la nueva investigación analiza, continúa el doctor Anguita, es la respuesta vasodilatadora del endotelio de las arterias coronarias ante una situación de gran tensión emocional.

"El endotelio es la capa interior que recubre las arterias en contacto con la sangre y esa vasodilatación juega un papel protector muy importante en la prevención de lesiones de las arterias. La situación en que esa respuesta vasodilatadora está disminuida, aumenta el riesgo coronario", abunda.

La ira

"El deterioro de la función vascular está relacionado con un mayor riesgo de infarto de miocardio e ictus", sostiene el análisis del doctor Daichi Shimbo, autor principal del estudio y profesor del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, en Nueva York (Estados Unidos). "Los estudios observacionales han relacionado los sentimientos de emociones negativas con el infarto de miocardio u otras enfermedades cardiovasculares. La emoción negativa más comúnmente estudiada es la ira, y hay menos estudios sobre la ansiedad y la tristeza, que también se han relacionado con el riesgo de infarto", añade.

Los 280 adultos que participaron en el estudio fueron asignados aleatoriamente a una de cuatro tareas emocionales durante ocho minutos: rememorar un recuerdo personal que les hizo enfadar; otro de ansiedad; leer una serie de frases deprimentes que evocaban tristeza; o contar repetidamente hasta 100 para inducir un estado emocionalmente neutro.

La tristeza

Los autores evaluaron las células que recubrían los vasos sanguíneos de cada participante antes de las tareas y en varios momentos después, buscando indicios de deterioro de la dilatación de los vasos sanguíneos, aumento de la lesión celular y/o reducción de la capacidad de reparación celular. Las mediciones realizadas antes de las tareas emocionales se repitieron una vez finalizadas estas.

Según el análisis, las situaciones que recordaban acontecimientos pasados causantes de ira provocaban una alteración de la dilatación de los vasos sanguíneos, de 0 a 40 minutos después de la tarea. La alteración desaparecía después de los 40 minutos. No se produjeron cambios estadísticamente significativos en el revestimiento de los vasos sanguíneos de los participantes tras experimentar las tareas emocionales de ansiedad y tristeza.

Vivir con estrés

"Con esa simple intervención se ha visto que, en las personas con estrés emocional corto -tipo enfado o ira-, en comparación con el grupo control emocionalmente neutro, se produce una disminución de esa respuesta vasodilatadora, mientras que, y eso es curioso, a los que les provocaban tristeza o ansiedad no tenían esa peor respuesta", señala el médico.

El estrés importante, que produce más ira, es el que más se asocia con esa respuesta anormal del endotelio

Doctor Manuel Anguita

"Parece que el estrés importante, que produce más ira, es el que más se asocia con esa respuesta anormal del endotelio y, por tanto, se puede pensar que eso uno de los mecanismos por los que se pueden producir infartos y problemas cardiovasculares a largo plazo", añade el cardiólogo quien, matiza, el estudio es experimental.

Las lecciones

¿Qué lecciones se extraen?. Dos, señala el doctor Anguita. Primero, avanza, quizás del análisis del doctor Daichi Shimbo "se sacarán líneas de investigación para ver cómo se puede prevenir esa alteración de la respuesta del endotelio ante situaciones de ira; a lo mejor algún fármaco que proteja el endotelio; quizás, a medio-largo plazo, se consigue demostrar", indica.

Luego ya, desde el punto de vista práctico, está el cómo encarar cada día. Ingente tarea. "La vida es estrés y, cada vez, más. El quid de la cuestión es cómo reaccionamos para no dañar el corazón", señala el especialista que, admite, en consulta ve mucha tensión: "Es malo, no solo para la salud mental, sino también para la cardiovascular. La pregunta es: ¿cómo se evita si continuamente la vida te pone por delante ante situaciones estresantes?. Creo que la forma es intentar aprender a reaccionar de una manera más tranquila".

El doctor Manuel Anguita

El doctor Manuel Anguita / SEC

El portavoz de la SEC habla de técnicas de relajación, como las que manejan y enseñan a sus pacientes los psicólogos clínicos. Cita las unidades de rehabilitación cardiaca de los hospitales para personas que tienen insuficiencia cardiaca, un infarto o enfermedades cardiovasculares graves. "Es muy importante que participen psicólogos. Tan importante es la rehabilitación física, como la psicológica y emocional", concluye.